Arqueología

Encuentran en chicles de hace 10.000 años el ADN de los primeros pobladores de Escandinavia

Uno de los trozos de chicle, con moldes de plastilina de dos lados en los que se ve la impresión de los dientes. /Natalija Kashuba / Universidad de Estocolmo
Uno de los trozos de chicle, con moldes de plastilina de dos lados en los que se ve la impresión de los dientes. / Natalija Kashuba / Universidad de Estocolmo

Aquellos cazadores recolectores mesolíticos usaban masas de corteza de abedul masticadas como pegamento en armas y herramientas

Luis Alfonso Gámez
LUIS ALFONSO GÁMEZ

Investigadores suecos han encontrado en tres muestras de chicle de hace unos 10.000 años el ADN de los pobladores de Escandinavia más antiguos que se conocen. El material genético corresponde a dos mujeres y un hombre, y los emparenta con cazadores recolectores de Suecia y las primeras poblaciones mesolíticas de la Europa de la Edad del Hielo, explican los autores del estudio en la revista 'Communications Biology'.

Varias decenas de muestras de goma de mascar se encontraron a principios de los años 90 en el yacimiento de Huseby Klev, un asentamiento de cazadores y pescadores de principios de Mesolítico en la costa occidental sueca, al norte de Gotemburgo. En aquel momento, la tecnología no permitía analizar el chicle, masas de corteza de abedul masticadas que aquellos humanos utilizaban como pegamento en armas y herramientas, a la búsqueda de ADN.

«Cuando Per Persson y Mikael Maininen [dos de los investigadores] propusieron buscar ADN de cazadores recolectores en las gomas de mascar de Huseby Klev, vacilamos, pero nos impresionaba que los arqueólogos se hubieran preocupado durante las excavaciones de preservar un material tan frágil», recuerda Natalija Kashuba, del Museo de Historia Cultural de Oslo y coautora del estudio. Los resultados abrumaron a los científicos cuando se dieron cuenta de que habían secuenciado genomas humanos a partir de chicles que se escupieron «¡hace unos 10.000 años!».

Las tres muestras analizadas fueron masticadas por dos mujeres y un hombre jóvenes, próximos genéticamente a los grupos humanos de la época en Suecia y de inicios del mesolítico en la Europa de la Edad del Hielo. Aunque las herramientas desenterradas en el yacimiento corresponden a una tecnología de talla de piedra procedente de la actual Rusia, «el análisis demográfico sugiere que la composición genética de los individuos de Huseby Klev es más parecida a la de los cazadores recolectores occidentales que a la de los del este», destaca Emarah Kirdök, de la Universidad de Estocolmo y coautor del trabajo.

«Gran parte de nuestra historia es visible en el ADN que llevamos con nosotros. Por eso tratamos de buscar ADN donde creemos que podemos encontrarlo», dice Anders Götherström, de la Universidad de Estocolmo y otro de los investigadores. Este estudio demuestra que el chicle puede ser una fuente alternativa de ÁDN para estudios genéticos de poblaciones antiguas.