Aterriza de emergencia la 'Soyuz MS-10' minutos después del despegue por un fallo en un motor del cohete

La 'Soyuz MS-10', momentos después de despegar. / EFE

Los astronautas, que viajaban a la Estación Espacial Internacional, están sanos y salvos, ha indicado la NASA

LUIS ALFONSO GÁMEZ | RAFAEL MAÑUECO

La cápsula 'Soyuz MS-10', con dos astronautas que tenían que unirse a la Expedición 57 de la Estación Espacial Internacional, ha aterrizado de emergencia en Kazajistán al registrarse un fallo en el cohete poco después del despegue. «La tripulación ha aterrizado, y Nick Hague y Aleksey Ovchinin están en buenas condiciones», ha indicado la NASA en su web.

La nave había despegado a las 10.48 horas desde el cosmódromo de Baikonur, en Kazajistán, y estaba prevista su llegada al complejo orbital seis horas más tarde. Poco después del lanzamiento, se detectó el fallo y la cápsula con los astronautas se separó del cohete y «descendió en modo balístico».

Ninguno de los dos sufrió ni siquiera un rasguño. La eyección permitió a la Soyuz MS-10 se desacoplarse del cohete y abrir sus paracaídas. La nave se posó sin problemas sobre la estepa de Kazajstán, a 20 kilómetros de la localidad de Zhezkazgán. Pero lo sucedido reviste una gravedad enorme. La última vez que un lanzamiento fue abortado se remonta a 1983.

Las 'Soyuz' disponen desde los años 60 de un sistema pirotécnico para, en caso de emergencia, separar la cápsula del lanzador durante los dos primeros minutos y medio del vuelo. El dispositivo ya demostró su efectividad el 26 de septiembre de 1983, cuando el cohete de la 'Soyuz T10a', con destino a la estación espacial 'Salyut 7', sufrió problemas en la torre de lanzamiento. El sistema pirotécnico entró en funcionamiento, la cápsula salió disparada a una aceleración de entre 14g y 17 g e inmediatamente después el cohete explotó. Los astronautas aterrizaron sanos y salvos a 4 kilómetros de la plataforma de lanzamiento.

El administrador general de la NASA, Jim Bridenstine, acaba de indicar en un comunicado que los equipos de rescate han llegado al lugar del aterrizaje de la nave. «Hague y Ovchinin están fuera de la cápsula y nos han informado de que están en buenas condiciones. Van a ser trasladados al Centro de Entrenamiento de Cosmonautas Gagarin en la Ciudad de las estrellas, a las afueras de Moscú», ha anunciado.

De momento, han sido suspendidos todos los vuelos previstos mientras no se inspeccionen los cohetes Soyuz-FG disponibles actualmente, declaró ayer viceprimer ministro ruso, Yuri Borísov. La verificación será llevada a cabo en la factoría RKTs «Progress» de Samara, que es en donde se fabrican estos propulsores. Se ha creado al efecto una comisión de investigación de Roskosmos, la agencia espacial rusa.

Borísov subrayó que «ahora mismo el único vínculo entre la estación espacial y la Tierra son las naves Soyuz». El incidente provoca así un retraso en el regreso a la Tierra de los tripulantes de la ISS, en donde se encuentran actualmente el ruso Serguéi Prokópiev, la norteamericana Serena Auñón-Chancellor y el alemán Alexander Gerst. Llegaron allí en Junio.

El hallazgo en agosto, de un agujero en el fuselaje de la nave Soyuz MS-9, acoplada a la Estación Espacial Internacional, ya provocó retrasos y una profunda investigación todavía en curso y sin resultados que se hayan dado a conocer. Se ha hablado de sabotaje, pero no hay todavía conclusiones.

El director de la agencia, Dmitri Rogozin, antiguo miembro del Gobierno ruso y cuestionado ya por los constantes problemas que padece la industria espacial del país, presenció ayer el lanzamiento en el cosmódromo de Baikonur (Kazajstán) en compañía de su colega de la NASA, Jim Bridenstine. La nave espacial debería haber dado cuatro vueltas a la Tierra antes de llegar a la ISS en un viaje de tan sólo seis horas.

En esta ocasión había dos cosmonautas a bordo, en lugar de los tres que viajan habitualmente. Esa tercera plaza se ha utilizado para transportar equipos de investigación, entre ellos una bioimpresora 3D para obtener cartílagos humanos.

Rusia ha sufrido en los últimos años otros percances en su industria espacial. Perdió una nave carga Progress y cohetes Proton, empleados para poner en órbita satélites artificiales. Rogozin, tuvo que reconocer que la crisis económica había obligado al Gobierno a aplicar recortes en el programa espacial.

 

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