Los cazadores se echan a la calle

La marcha de aficionados a la caza recorrió el Paseo de la Concha y terminó ante la Diputación./ARIZMENDI
La marcha de aficionados a la caza recorrió el Paseo de la Concha y terminó ante la Diputación. / ARIZMENDI

Miles de aficionados vascos piden «respeto» en San Sebastián y reivindican su papel en el mantenimiento del «equilibrio medioambiental»

L.L.

«La caza favorece la conservación del medio natural. El problema es que los sectores ultraecologistas y animalistas, desde su visión totalmente equivocada del ecologismo, empujan y presionan a los partidos políticos a ponerse una falsa chaqueta verde». Así se pronunció ayer el presidente de la Federación Guipuzcoana de Caza, José Ángel Zaldua, frente a la Diputación y ante miles de aficionados –15.000, según la organización– que habían acudido de toda Euskadi a una marcha para defender los derechos de los cazadores. «Exigimos respeto a una actividad que es legal, y amparo frente a los delitos que cometen contra nuestro colectivo los ultraecologistas», añadió, antes de asegurar que «nuestra afición contribuye a equilibrar el medio ambiente y la biodiversidad».

La de ayer fue una de las más multitudinarias manifestaciones que se recuerdan en defensa de la actividad cinegética. A San Sebastián llegaron autobuses de las más variadas procedencias para secundar una protesta que, convocada por la Federación guipuzcoana, fue secundada por una quincena de colectivos de caza, pesca y tiro tanto del País Vasco como de Navarra. También había representantes de 110 sociedades y 69 cuadrillas de caza mayor. Los 15.000 asistentes contabilizados por la organización superan los 10.000 que acudieron a la convocatoria del año pasado.

La marcha arrancó poco después del mediodía en el túnel del barrio del Antiguo, tras una pancarta con el lema 'Euskadin Ehiza bai' (Sí a la caza en Euskadi), junto a una ikurriña. Recorrió el Paseo de la Concha y varias calles céntricas antes de llegar a la Diputación. Durante el trayecto, que discurrió en ambiente festivo, los manifestantes corearon eslóganes pidiendo respeto para la práctica cinegética.

LA CLAVE

50.000
aficionados a la caza hay en Euskadi. La actividad tiene un impacto de 300 millones al año.

Esta movilización se produce en un momento muy determinado y por eso ha logrado semejante seguimiento. Los cazadores guipuzcoanos llevan más de dos meses de protestas contra la prohibición de esta práctica en el monte Ulia, entre los municipios de San Sebastián y Pasaia, «a pesar de una sentencia del Tribunal Supremo que considera fuera de la legalidad dicha decisión», argumentan. También piden un nuevo convenio de caza mayor.

La huelga que están manteniendo ha tenido consecuencias serias, con las que el colectivo también pretende hacer ver el valor de su actividad para mantener el equilibrio medioambiental. En concreto, el haber renunciado a la práctica de la caza mayor en los últimos dos meses ha supuesto que medio millar de jabalíes hayan quedado sin abatir, lo que está causando un serio problema de sobrepoblación que castiga, esencialmente, a las explotaciones agrícolas de la zona.

En toda la comunidad autónoma vasca hay cerca de 50.000 personas aficionadas a la caza y existen 380 asociaciones y clubes deportivos relacionados con la práctica cinegética. Según los cálculos del sector, esta afición tiene un impacto económico de 300 millones de euros al año en Euskadi. «Queremos que respeten nuestros derechos como cazadores», pedían Federico y Txemi, dos de los aficionados que acudieron ayer a la marcha. «Llevamos 55 años cazando y nunca habíamos visto tantos problemas como ahora», se dolían.

«El derecho a vivir es más importante que una afición»

La movilización de los cazadores provocó la reacción de asociaciones ecologistas y «antiespecistas», que denunciaron por un lado la caza de especies protegidas y los «delitos contra el medio ambiente», y por otro, reprobaron la actividad cinegética. El colectivo Azkekintza fue el que dio por la tarde, también en las calles de San Sebastián, la réplica a los cazadores. Los presentes defendieronque «el derecho de los animales a seguir vivos y a no sufrir es más importante que una afición», e incidieron en que «los ataques e insultos» no les pararán. Desde la asociación Eguzki pusieron el foco en la falta de «protección» a especies protegidas, que caen en cepos o son abatidas. Se refieren, principalmente, a «aves como garzas reales, águilas pescadoras o pájaros carpinteros», víctimas de cazadores «sin escrúpulos».