El camionero mató a Sophia hace una semana y cruzó Europa con su cadáver

Lugar en el que apareció el cuerpo de la joven alemana. /Jesús Andrade
Lugar en el que apareció el cuerpo de la joven alemana. / Jesús Andrade

Boujemaa L., ya en prisión sin fianza, usó su tarjeta en Álava, la pista que sirvió a la Policía para dar con el cuerpo calcinado de la joven alemana

DAVID GONZÁLEZ

Sophia Lösche fue asesinada en Alemania, a más de 1.800 kilómetros de la estación de servicio de Egino, en el término municipal de Asparrena (Álava), donde la tarde del jueves hallaron su cadáver. Según ha sabido este periódico, Boujemaa L., el camionero que la recogió una semana atrás en una gasolinera de la localidad germana de Schkeuditz y que ayer ingresó en prisión sin fianza, presuntamente la mató pocas horas después. El informe preliminar de la autopsia apunta a ese mismo día, o al viernes 15, como fecha aproximada del fallecimiento «por causas violentas».

Esto significa que el transportista cruzó dos fronteras, la francesa y la española, antes de deshacerse del cuerpo. Lo abandonó en las cercanías de la estación alavesa pegada a la A-1 y supuestamente le prendió fuego. Posiblemente con el propósito de suprimir cualquier rastro de la víctima, que contaba con sólo 28 años y a la que invitó a subir a su trailer cuando hacía autostop.

A Boujemaa, de 41 años, aún le dio tiempo a recorrer otros 655 kilómetros, siempre por carreteras principales, hasta que una patrulla de la Guardia Civil le sorprendió este martes cerca de la localidad jienense de Bailén. Se supone que se dirigía a Marruecos, donde buscaría ponerse a salvo de la Justicia europea. Cuando los agentes le atisbaron en la A-4, de la cabina de su camión salían llamas. Se desconoce si fue un incendio provocado, para eliminar pruebas, o un accidente. Aunque la cabeza del trailer quedó bastante dañada, los investigadores tratan de determinar si el asesinato ocurrió en su interior. También si hubo o no agresión sexual, la alargada sombra que sobrevuela una investigación compleja y todavía en su fase inicial.

Sophia envió algunos mensajes desde su móvil la tarde del jueves 14 antes de enmudecer para siempre. El presunto asesino dispuso por tanto de casi 24 horas de ventaja sobre las autoridades. Porque hasta el viernes no se produjo la denuncia interpuesta por los familiares, que la esperaban en su localidad natal, Amberg, a unos 260 kilómetros de donde se perdió el rastro de esta activista a favor de los derechos de los inmigrantes y cooperante en la isla de Lesbos. El estudio de las cámaras de seguridad del área de servicio de Schkeuditz enseguida marcó al camión conducido por Boujemaa, germano de origen marroquí. Pese a que desde Alemania se cursó una orden de detención europea, este transportista logró recorrer más de 2.000 kilómetros de Norte a Sur sin demasiadas complicaciones.

Su presunto asesino.
Su presunto asesino. / Jesús Andrade

La secuencia temporal

En su huida cometió, al menos, un gran error. En Egino utilizó su tarjeta de crédito. Esta evidencia le situaba en la escena donde este jueves apareció el cuerpo de Sophia, quien había cursado Filología germánica y pertenecía al partido socialdemócrata alemán (SPD), en el que ocupó puestos relevantes en sus secciones juveniles. Un día antes del hallazgo del cadáver, la Guardia Civil entregó al supuesto verdugo al Juzgado Central de Instrucción número 6 de la Audiencia Nacional. Allí, acorralado ante una prueba tan contundente como su presencia en Egino, se habría desmoronado.

En la mañana de ayer, la jueza instructora decretó su prisión preventiva incondicional ante el riesgo de fuga. La magistrada firmante del auto, Carmen Lamela, ordenó su ingreso en la penitenciaría de Soto del Real. La Fiscalía alemana ya anunció ayer su tramitación lo antes posible. Tanto en España como en el país teutón le procesarán casi con total seguridad por «asesinato».

La joven se comunicó con su móvil por última vez el jueves y al día siguiente su familia denunció su desaparición

Pero antes quedan muchos capítulos por cubrirse. En Álava, el Juzgado de Instrucción número 3 de Vitoria dirige el análisis de la autopsia y del lugar donde apareció el cuerpo. Una vez se confirme oficialmente que la joven murió a cientos de kilómetros de Egino y que se trata de Sophia Lösche, posiblemente se inhiba. Mientras, en Madrid, la jueza Lamela y la Policía Nacional trabajan con una doble obsesión: especificar la causa de la muerte y clarificar al milímetro la secuencia temporal del caso: se están revisando las grabaciones de las cámaras de las carreteras que presuntamente recorrió. Francia también colabora en este barrido.

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