Cajas que transforman la 'quimio' en superpoderes para los niños con cáncer

Caja realizada por Guillermo Martínez (@Willperman) con su impresora. /
Caja realizada por Guillermo Martínez (@Willperman) con su impresora.

La petición lanzada por el padre de un niño de 6 años con leucemia desata una impresionante cadena de solidaridad para fabricar de forma altruista estos depósitos en impresoras 3D

María José Tomé
MARÍA JOSÉ TOMÉ

En ocasiones, las redes sociales son el espejo de la cara más repugnante de la sociedad; en otras, sin embargo, contribuyen a alumbrar iniciativas que de otro modo habría sido difícil que germinasen y que permiten recobrar la fe en la humanidad. Un ejemplo es la cadena de solidaridad que se ha ensamblado en las últimas semanas en Twitter a raíz de una petición lanzada al vuelo por @AyensaSanti (BatmanDonaMedula), identidad bajo la que se esconde el padre de un niño de 6 años que lucha desde hace un año contra la leucemia. La idea es tan simple como eficaz para alimentar la autoestima y el optimismo del pequeño en tratamiento: ocultar el dispensador de la quimioterapia en una cápsula con el logotipo de su superhéroe favorito. Es decir, transformar a los ojos infantiles el cóctel de medicamentos necesario para su supervivencia en «una fórmula secreta para hacerle más fuerte».

La iniciativa a la que se refiere este tuitero es una campaña puesta en marcha en 2013 por una agencia de publicidad brasileña en un hospital de Sao Paulo con el objetivo de cambiar la percepción de los pequeños pacientes oncológicos respecto a los duros tratamientos farmacológicos que deben seguir. Convencidos del poder sanador de la fantasía, el centro hospitalario se transformó en una especie de delegación de la Liga de la Justicia: Batman, Superman, Linterna Verde y la Mujer Maravilla tenían su sede de operaciones en la sala de juegos del área infantil y repartían sus superpoderes a través de la sonda de tratamiento de los pequeños.

¿Sería posible trasladar aquí la idea? Dicho y hecho. Casi de forma inmediata, varios tuiteros respondieron al llamamiento para transformar por arte de magia la dura realidad de los pequeños pacientes y comenzaron a difundir la petición a través de la red social. Uno de los primeros en ponerse manos a la obra fue Pepo Jiménez (@kurioso) creador de @Memesis_, @Viralizzer y el blog kurioso.es, activo tuitero con más de 100.000 seguidores: en apenas 24 horas ya tenía lista una caja con el símbolo de Batman y puso los patrones que había conseguido a disposición de quien quisiese colaborar en esta iniciativa completamente altruista.

También Guillermo Martínez (@Willperman) se unió a una causa que encaja a la perfección con el proyecto solidario que lidera. Tras un viaje de voluntariado a Kenia, ofreciendo gratuitamente prótesis de brazos a amputados del Valle del Rift, este joven ingeniero que trabaja en una tienda de robótica decidió crear Ayúdame3D y extender este loable objetivo a cualquier persona sin recursos que lo necesite. Tras viralizarse un tuit suyo sobre una mano articulada, un tuitero le mencionó en el hilo abierto por el padre que demandaba las cajas para hacerle llegar el reto.

Con un simple ‘let’s print’ recogió el guante y comunicó a la comunidad tuitera que se ponía manos a la obra con la impresora que tiene instalada en casa. En apenas un día, ya tenía hecha la primera unidad, con el logo de Spiderman. «El principal inconveniente es el tiempo de impresión, para una caja se tarda unas 11 horas» -¿Y es caro?

-No, yo calculo que el coste de cada unidad apenas sale por unos 5 ó 6 euros.

Poco a poco, el proyecto ha ido tomando forma: la Liga de la Justicia se prepara para extender su poder sanador por las unidades de oncología infantil. «Somos ya 20 ‘makers’ dispuestos a colaborar sin esperar nada a cambio», explica uno de los promotores, que prefiere hablar «en clave colaborativa». «Soy solo un eslabón», matiza. Lo cierto es que, eslabón a eslabón, la cadena ha conseguido la implicación de ONGs, centros hospitalarios y profesionales para perfeccionar el diseño, estandarizarlo y hacer llegar las cajas a los niños.

Varios son ya los hospitales que se han interesado por la iniciativa. Uno de ellos, el Niño Jesús de Madrid, se ha ofrecido «para hacer una experiencia piloto y ver cómo funcionan las primeras cajas. En unos días hacemos la primera entrega de 5 ó 10 unidades y las probarán con pacientes y familiares». La fundación ‘Uno Entre Cien Mil’, que trabaja para promover la investigación contra la leucemia infantil y mejorar la calidad de vida de estos pacientes, también les ha manifestado su intención de colaborar activamente en una iniciativa «que les ha encantado». Del mismo modo, otros profesionales e instituciones se han puesto en contacto con estos voluntarios para ofrecer su desinteresada colaboración.

Pero, por mucho que la idea necesite padrinos y un mínimo de soporte técnico y logístico, sus promotores tienen claro que la comunidad ‘maker’ debe ser «la protagonista», cada donante debe sentirse «partícipe de una creación que dedica y fabrica con sus manos a un niño en tratamiento». Sin empresas intermediarias que rompan o perviertan el vínculo. Por eso, el requisito es que cada autor marque con su firma la caja por si el niño o sus familiares quieren ponerse en contacto con él.

También han iniciado conversaciones con DCcomics, editorial propietaria de las licencias de reproducción de estos superhéroes, para «la tramitación de las licencias en el caso de que haya dinero solidario de por medio», algo que prevén «complicado». Pero, llegados a este punto, no hay obstáculos que puedan detener a esta Liga de la Justicia tan especial. «Tenemos ideas muy chulas para que cada niño tenga su logo personalizado y original de superhéroe», apuntan.

Ayúdame 3D Un 'bote' para seguir investigando

Detrás de iniciativas solidarias como la de las cajas de los superhéroes hay mucho esfuerzo y horas de tiempo libre dedicadas a ayudar a los demás con una única recompensa: saber «que estás mejorando la vida a los demás». Guillermo Martínez y las decenas de personas amputadas o privadas de alguna extremidad a las que ha ayudado a normalizar su vida sin ningún emolumento a cambio dan fe de ello. Pero, por mucho que los propósitos sean altruistas, la investigación cuesta dinero y en el campo de la impresión 3D la necesidad de perfeccionar las técnicas y mejorar los modelos puede ser un hándicap a la hora de prestar ayuda.

«He diseñado drones, juguetes, impresoras 3D, tecnología domótica y sigo investigando y disfrutando aprendiendo, pero no siempre puedo permitirme los conocimientos que quiero conseguir», admite este recién licenciado en Ingeniería en Organización Industrial, que ha decidido abrir un ‘bote’ a través de la plataforma digital Leetchi para recibir donaciones con las que poder financiarse «cursos, másteres, libros, repuestos, o cualquier invención tecnológica que me permita seguir avanzando». Y, sobre todo, ayudando. Por ejemplo, a la ONG ‘Caraguapa’ que presta ayuda a comunidades albinas en África y con la que Guillermo ha comenzado a colaborar diseñando prótesis para paliar las graves mutilaciones que sufren los afectados por supersticiones y rituales de magia. Guillermo ya ultima un brazo entero, un sofisticado artilugio que contribuirá a hacer la vida más fácil a un afectado.

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