Bulos antifeministas y la manifestación contra el 8M

Bulos antifeministas y la manifestación contra el 8M

Varias falsas creencias han circulado durante la semana en las redes sociales

EFE

Las reivindicaciones de la manifestación convocada para este domingo bajo el lema «También #10M por un #8M diferente» se identifican con algunos de los bulos o creencias falsas sobre el feminismo que han circulado durante toda la semana en las redes sociales:

Feminismo es lo contrario de machismo

(En Twitter, esta idea se ha difundido con mensajes como «Cuando el feminismo se radicaliza se coloca al mismo nivel del machismo al que combate. ¡No en mi nombre! #YoNoVoy8M»)

El Diccionario de la Real Academia Española aclara que el término «feminismo» define el «principio de igualdad de derechos de la mujer y el hombre» y el «movimiento que lucha por la realización» de esa igualdad, mientras que «machismo» es la «actitud de prepotencia de los varones respecto a las mujeres» y una «forma de sexismo caracterizada por la prevalencia del varón». Por tanto, es falso que feminismo sea antónimo de machismo, puesto que no defiende la supremacía del sexo femenino, sino la igualdad entre sexos.

Según argumenta el exdelegado del Gobierno para la Violencia de Género Miguel Lorente, esa confusión deliberada sobre el significado del feminismo confirma el éxito del machismo como construcción cultural que ha conseguido hacer de la injusticia y la desigualdad una «normalidad histórica».

Los hombres también son víctimas de violencia de género

(Tesis defendida en Twitter con mensajes como «De la misma forma que no todas las víctimas de violencia de género denuncian por miedo, muchos hombres callan por orgullo» o «Aunque las estadísticas indiquen que son más mujeres, los hombres también son víctimas, doblemente victimizados por las burlas de la sociedad»).

Lo cierto es que el 88,5% de los crímenes cometidos en el ámbito de parejas o exparejas heterosexuales tuvieron como autores a un varón, según los últimos datos del Ministerio del Interior, referidos al periodo 2010-2012.

La presidenta de la Asociación de Mujeres Juristas Themis, María Ángeles Jaime de Pablo, destaca que también los datos del Consejo General del Poder Judicial demuestran que un 90 por ciento de las personas que sufren violencia en el ámbito de la pareja son mujeres. Y advierte además de que alrededor de un 75% de las mujeres que sufren violencia machista no la denuncian, a diferencia de lo que ocurre en otros países europeos más concienciados.

En el mismo sentido, Miguel Lorente señala que solo denuncia el maltrato un 24% de las 600.000 mujeres que lo sufren cada año y únicamente hay condenas en el 5,2% de los casos.

Recuerda asimismo los datos de la Fiscalía General del Estado, que reflejan cómo el número de condenas por denuncias falsas contra hombres afectaba en 2017 apenas al 0,0078% del total de casos denunciados.

Lorente advierte asimismo de que, según la última macroencuesta del CIS sobre violencia de género, realizada en 2015, un 44% de las mujeres que sufren violencia machista no la denuncian porque no la consideran «suficientemente grave», como resultado de la «normalización» histórica del ejercicio de la violencia contra la mujer, con el objetivo de «aislarla, controlarla, dominarla y someterla».

Las cuotas no son necesarias para lograr la igualdad

(En Twitter difunden así esta idea: «Que una feminista defienda las cuotas comparando a la mujer con una discapacidad parece sacado de otra época. Las mujeres son igual de capaces que los hombres; por ello hay igualdad de oportunidades, no hace falta ninguna cuota«).

María Ángeles Jaime recalca que la cuota es un instrumento temporal, avalado por la ONU, que ha permitido ampliar la representación femenina en Parlamentos y en distintos puestos de toma de decisiones y que será necesario mantener hasta que desaparezcan las trabas actuales a la mujer y se alcance una sociedad igualitaria.

Miguel Lorente defiende también la necesidad de las cuotas para romper con los estereotipos que históricamente han presentado a las mujeres como inferiores e incapaces para ejercer algunos trabajos. Y argumenta que las mujeres ocupan solo el 20 por ciento de los Consejos de Administración de las empresas del IBEX y esa relación 80/20 a favor de los hombres es en la práctica «mucha más cuota» que la que defienden las políticas de igualdad en favor de las mujeres.

La mujer está discriminaza por se madre, no por ser mujer

(Tesis difundida en Twitter con mensajes de este tipo: «Ni ser mujer ha de ser factor de acceso a oportunidades ni tampoco es admisible que persista el 'mobbing' maternal»).

Hay muchos ejemplos de discriminación de la mujer que no tienen que ver con la maternidad: Empleos peor pagados que desempeñan prioritariamente las mujeres (empleadas de hogar, cuidadoras...), acoso sexual en el trabajo, prostitución, mutilación genital o la propia violencia de género, según enumera la presidenta de la Asociación de Mujeres Juristas Themis.

El exdelegado del Gobierno para la Violencia de Género considera que este tipo de planteamientos forma parte de las trampas del autodenominado «feminismo liberal», ya que, aparte de las numerosas mujeres discriminadas sin ser madres, la propia discriminación debida a la maternidad es «por el hecho de ser mujer y madre, no por ser madre sin ser mujer». Lorente atribuye esta falsa creencia a las «estrategias del 'postmachismo' que buscan generar confusión y dudas para que todo siga igual«.

Las feministas viven de subvenciones

(En Twitter ha circulado en apoyo de esta tesis el siguiente mensaje, ilustrado con imágenes: «Las mujeres de arriba -guardias civiles- trabajan para nosotros, las de abajo -manifestantes feministas- viven de nosotros. Y tú cuales prefieres? #YoNoVoy8M #FueraChiringuitosDeGénero #NoHablesEnMiNombre»)

Miguel Lorente recuerda que siempre ha habido subvenciones para ONG dedicadas a problemas sociales y todas ellas están fiscalizadas. Argumenta que, en una sociedad machista que minimiza hasta la violencia, es preciso desarrollar la participación civil a través de asociaciones donde no es fácil el acceso a los recursos necesarios para atender las necesidades de las mujeres. Y, si alguien cree que alguna se está enriqueciendo a costa del dinero público, no tiene más que denunciarlo.

Además de insistir en que en España recibe subvenciones el conjunto del movimiento asociativo, María Ángeles Jaime cita como ejemplo su Asociación de Mujeres Juristas: El único programa subvencionado de Themis en 30 años es el de asistencia jurídica gratuita para víctimas de violencia de género y todas las integrantes de la junta directiva viven de su actividad profesional al margen de la asociación.

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