ESK y LAB aportarán más anomalías a la Fiscalía sobre 19 exámenes de la OPE

Manoel Martínez, a la derecha, junto a responsables del sindicato ESK en Vitoria. /Igor Aizpuru
Manoel Martínez, a la derecha, junto a responsables del sindicato ESK en Vitoria. / Igor Aizpuru

Entregarán esta misma semana las pruebas al Ministerio Público tras recibir nuevas denuncias anónimas de irregularidades

Rosa Cancho
ROSA CANCHO

Los sindicatos ESK y LAB han recopilado «más pruebas» sobre presuntas irregularidades en los exámenes de la OPE de Osakidetza en las especialidades médicas hospitalarias. Con dicha información tienen previsto acudir de nuevo a la Fiscalía de Vitoria esta misma semana y ampliar así la denuncia interpuesta contra el Servicio Vasco de Salud por fraude a 19 exámenes, frente a los 12 iniciales. Asimismo, tratan de confirmar si son ciertas las sospechas que les han llegado de anomalías para la selección de «técnicos superiores económicos», según explicaron ayer el abogado de ESK Julio Sánchez y el delegado de esta misma central en la OSI Araba Patxi Nicolau.

Los dos sindicalistas comparecieron ayer en rueda de prensa junto a Manoel Martínez, unos de los tres médicos que denunciaron el supuesto amaño en la prueba de Anestesiología. No esperan «demasiado» de la comparecencia del 19 de julio en el Parlamento del consejero de Salud, Jon Darpón, y la directora general de Osakidetza, María Jesús Múgica, donde explicarán las conclusiones del informe solicitado a la Universidad de Oviedo para determinar si realmente ha habido fraude. Los delegados de ESK lamentan para empezar que Osakidetza no les haya informado «qué pasos o medidas» se han tomado con motivo de dicha investigación interna. El hecho de que sólo se hayan paralizado cuatro exámenes es para Nicolau la «prueba de que no va a haber un cambio en el modelo de organización» de las OPE. «No se paralizan más que cuatro porque Osakidetza busca un control de daños. Su único objetivo es realizar las actuaciones oportunas para lavarse la cara y decir que ha actuado con contundencia, pero no se hace ni investigación profunda, ni se depuran responsabilidades. Forman parte del sistema y tienen mucho que perder», indicó Patxi Nicolau.

Un «cabeza de turco»

ESK no descarta incluso que intenten demostrar «que nuestros estudios están mal hechos, que busquen un cabeza de turco o que en el peor de los casos se repita algunos exámenes». La central seguirá adelante con su denuncia judicial «porque a nosotros tampoco nos tiemblan las manos y no queremos que Osakidetza se convierta en un batzoki». Sobre los nuevos datos que van a entregar a la Fiscalía, Julio Sánchez explicó que han recibido nuevas denuncias anónimas -«no se atreven a dar la cara por miedo»- que aportarían más detalles sobre supuestos amaños.

Junto a ESK, LAB aportará también datos sobre siete especialidades médicas más cuyos resultados levantan sus sospechas. El sindicado abertzale anunció asimismo que va a entregar a la Fiscalía un estudio «pormenorizado» que ha realizado sobre la composición de los tribunales de las especialidades médicas en la OPE que recoge, entre otros aspectos, «la presencia en ellos de altos cargos de la Administración».

A instancias de un grupo de profesionales, Elkarrekin Podemos y el sindicato ESK abrieron la caja de los truenos a principios de junio al denunciar que habían registrado ante notario los nombres de los médicos que iban a sacar las mejores notas en la especialidad de anestesista una semana antes de que se celebrara la prueba. En el Parlamento la oposición forzó a PNV y a PSE a reconocer en el penúltimo pleno del curso que existían «indicios» de fraude. Las explicaciones que ofrezca el consejero Darpón el jueves de la próxima semana no zanjarán el debate. EH Bildu, Elkarrekin Podemos y PP negocian estos días solicitar que el Parlamento abra una comisión de investigación al reiniciarse el curso político tras las vacaciones.

«Asumimos que vamos a sufrir, pero ha merecido la pena»

El anestesista Manoel Martínez es uno de los tres médicos que han denunciado con nombre y apellidos el presunto amaño en los exámenes de su especialidad. Los tres trabajan ahora en el Hospital del Alto Deba (Arrasate-Mondragón) y creen que el paso dado les va a acarrear represalias. «Tenemos asumido que vamos a sufrir, pero ha merecido la pena», indicó ayer. De momento, ya notan que les hacen el vacío. Así como «compañeros de otras especialidades nos han felicitado, los de la nuestra nos ignoran». Sienten su «indiferencia y hostilidad», pero esto no les desanima. Aunque creen que habrá represalias laborales, el Servicio Vasco de Salud «va a tener difícil dejarnos fuera porque mecanismos como las listas de contratación nos protegen. Si nos dejan fuera van a tener que explicar muy claro con luz y taquígrafos por qué».

Manoel Martínez es gallego y es en la sanidad pública de su comunidad donde comenzó a trabajar. En Galicia, dijo, la persona que más años lleva de experiencia «cuenta con más opciones», lo que se traduce en que «casi todos» aprueban los exámenes y pasan después a la fase de méritos, donde cuenta el bagaje. «En Euskadi es la excepción». «Alguien tendría que explicar cómo la mayor parte de los médicos no aprueban un examen, cuando en Enfermería el porcentaje de aprobados es del 94 % y ninguna enfermera sacó 100 puntos, algo que sí ha sucedido en especialidades como Anestesia».

Martínez fue el que peor nota obtuvo en su especialidad (22 sobre 100), «porque no quise participar en ese paripé», así que decidió contestar a todo 'C' en el examen teórico y dejó en blanco el práctico. «Me parece preocupante que hubiera casi 100 anestesistas que sacaran cero en el práctico, no dudo de su capacidad». Dijo que denunció el caso porque «no podía mirar para otro lado» ante una práctica «extendida, sistemática y de toda la vida al margen de la ley. En todos los estamentos de un hospital te dejan claro que esto es así»». Y si no hay más compañeros con ellos, indicó, es «por miedo real al ostracismo y a no poder desarrollar el trabajo que te gusta».

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