Amerizaje perfecto

La Crew Dragon tras el amerizaje/
La Crew Dragon tras el amerizaje

La nave Crew Dragon de SpaceX completa con éxito su primer vuelo a la Estación Espacial Internacional. Su próxima misión, en julio, será ya con astronautas

Luis Alfonso Gámez
LUIS ALFONSO GÁMEZ

Cincuenta años después del último amerizaje de una nave espacial estadounidense en el Atlántico -el 'Apolo 9', el 13 de marzo de 1969-, la cápsula Crew Dragon de Space X se zambulló a las 14.45 horas ayer en el mar a 320 kilómetros al este de Florida. «Todo ha salido a la perfección, justo como esperábamos», dijo poco después Benjamin Reed, director de misiones tripuladas de la compañía de Elon Musk.

La Crew Dragon despegó el pasado sábado del Centro Espacial Kennedy, en Florida, en un cohete Falcon 9 con rumbo a la Estación Espacial Internacional (ISS), donde atracó el domingo. Cargada con 200 kilos de suministros, viajaba a bordo un maniquí, Ripley -bautizado así por la heroína de 'Alien'-, con traje de astronauta y lleno de sensores que han recogido datos sobre los posibles efectos del vuelo en humanos.

A Ripley le acompañaba un peluche del planeta Tierra que se sumó a la misión en el último momento. «¡Indicador de gravedad cero de superalta tecnología metido justo antes del despegue!», dijo Elon Musk en Twitter. Cuando el juguete -ahora agotado, según sus fabricantes- empezó a flotar, supieron en SpaceX que dentro de la nave ya se experimentaba la microgravedad.

La Crew Dragon se separó del complejo orbital a las 8.30 horas de ayer y emprendió el regreso a casa. Superó la reentrada en la atmósfera y, minutos antes del amerizaje, desplegó sus cuatro paracaídas para frenar la caída. Una vez en aguas del Atlántico, a los técnicos de SpaceX les llevó algo más de una hora izarla con una grúa hasta la embarcación 'Go Searcher' para su traslado a tierra, adonde llegará hoy.

El éxito de esta misión, llamada Demo-1, pone a la NASA otra vez en la senda de los vuelos tripulados. Desde la retirada de los transbordadores en 2011, la agencia espacial estadounidense depende de las naves Soyuz para poner a sus astronautas en el espacio y traerlos de vuelta a casa. Paga a los rusos por cada asiento en una Soyuz 80 millones de dólares, más de lo que costará una plaza en las naves que están desarrollando SpaceX y Boeing, según el administrador general de la NASA, Jim Bridenstine.

Las dos firmas aeronáuticas han recibido de la agencia espacial 6.800 millones de dólares para poner en marcha sendos sistemas de lanzamiento para su programa de vuelos tripulados comerciales. El próximo ensayo tendrá lugar en abril y correrá a cargo de la nave de Boeing, pero el primer vuelo tripulado, con dos astronautas, lo protagonizará en julio -cuando se celebrarán los 50 años de la llegada del hombre a la Luna- la Crew Dragon, siempre que la NASA dé el visto bueno al sistema tras analizar la información recogida durante la misión Demo-1. Con una estética interior que recuerda a la de las películas de ciencia ficción y más espacio para los tripulantes que las Soyuz, en la cápsula de SpaceX pueden viajar hasta cuatro astronautas.