La escasez de lluvias y las olas de calor provocarán más superincendios en España

Dos bomberos sofocan un foco del incendio en Cadalso de los Vidrios. /Efe
Dos bomberos sofocan un foco del incendio en Cadalso de los Vidrios. / Efe

Estos fuegos se propagan tres veces más rápido que los siniestros normales y arrasan unas 4.000 hectáreas de media

ALAIN MATEOSMadrid

No parece haber tregua. En los últimos quince días han ardido en España más de 10.000 hectáreas en grandes incendios. Fuegos que los peritos estudian ahora si catalogar como superincendios. Lo más preocupante es que no se trata de una situación anómala. Más de 12.000 siniestros y alrededor de 100.000 hectáreas calcinadas anuales de media en la última década sitúan a España a la cabeza de los países del mediterráneo en incendios forestales, solo por detrás de Portugal. No en vano, los expertos alertan de que este verano incrementará el número de superincendios en España, debido a las temperaturas récord en el mes de junio.

Así lo destaca la organización WWF, el Fondo Mundial para la Naturaleza, en el informe 'Arde el Mediterráneo', que la oficina española ha elaborado por primera vez con las de Francia, Italia, Grecia, Portugal y Turquía. Un documento en el que también hacen hincapié en la «poca inversión» en prevención de incendios y reclaman «una mayor implicación política».

Los superincendios, también conocidos como «megaincendios o incendios de sexta generación», se «alimentan de la sequía», apunta Juan Carlos del Olmo, secretario general de WWF en España. Del Olmo pide «colaboración a la sociedad y a las administraciones públicas, ante lo que se preveé como un verano peligroso». El estudio, incide en que el porcentaje de lluvias ha descendido un 15% en el último año, un dato que junto a las olas de calor va a provocar un mayor incremento de megaincendios. Y da una cifra más: la velocidad del fuego en estos siniestros es de entre 3 y 9 veces mayor que la capacidad de extinción de los servicios de emergencias. Es decir, tienen una velocidad de extensión media de 4.000 hectáreas a la hora, aunque en el incendio de Portugal en octubre de 2017, el fuego llegó a alcanzar las 14.000 hectáreas por hora, recuerda la organización.

Así las cosas, «los ecosistemas mediterráneos se encuentran entre los más vulnerables del mundo», comentan desde WWF, que achaca lo ocurrido a que España ya está sufriendo los primeros efectos del cambio climático. La forma y la intensidad en las llamas son uno de los cambios más notorios respecto a los incendios de hace una o dos décadas, alentados por «bosques decaídos» y unidos a «una baja humedad del aire y vientos fuertes». Dicen los ecologistas que el cambio climático también ha provocado un aumento de la temporada de riesgo de incendios: si hace cuarenta años solo implicaba los meses de julio y agosto, ahora también preocupan meses anteriores como junio y posteriores como septiembre y octubre. Y recuerdan que en octubre, en 2017, Portugal y el norte de España sufrieron una de las peores olas de incendios que se recuerdan, con casi 50 víctimas mortales, cuatro de ellas en nuestras fronteras.

El territorio que arde en España se explica mediante cuatro claves, según WWF. La primera de ellas es el abandono rural y la despoblación. La «dejadez» de las tradicionales actividades agrícolas junto a «nefastas» políticas han provocado el abandono de zonas forestales que ahora quedan aisladas y son el mayor foco de riesgo para que se produzca un incendio. Otro punto a tener en cuenta por parte del Fono Mundial para la Naturaleza es el del abandono agrario, que según datos del estudio ronda el 30% en España. Algo menor que el porcentaje de plantaciones de eucalipto abandonadas en Galicia, que alcanzan ya el 40% y que junto al abandono de otras zonas rurales han «provocado» un aumento del índice de incendios. Por último, el estudio hace hincapié en la nueva interfaz urbano-forestal, dónde edificios y naturaleza conviven en un espacio pequeño que «incrementa el riesgo de ignición» y la «velocidad de extensión» poniendo en peligro vidas humanas.

«Escasa inversión en la prevención»

Dice WWF que las políticas del Gobierno han quedado «obsoletas»: «son ineficaces y se legisla como hace cuarenta años». Del Olmo cree que «el sistema es víctima de su propio éxito». Pese a tener «uno de los mejores sistemas de extinción a nivel mundial, las estadísticas reflejan que cada año hay más grandes incendios».

La inversión de las administraciones públicas en materia de fuegos alcanza los 1.300 millones de euros, de los cuales solo 299 destinan a prevención de incendios, es decir el 23%. Aún así, España está por encima de gobiernos como Grecia, o Turquía y supera la media del mediterráneo, aunque Portugal y Francia destinan un mayor porcentaje a prevenir este tipo de siniestros.

Desde WWF no solo se pide una mayor inversión en la prevención de incendios sino que también reclama que los «que están detrás de los incendios obtengan mayores condenas» y así «acabar con la actual impunidad» de la que gozan. En España, según datos de este informe el 96% de los incendios son producidos por la mano del ser humano, de los cuales el 55% son de forma intencionada y el 23% surgen a raíz de una negligencia.