Pirómanos arrasan Cantabria con medio centenar de incendios

Dos bomberos se adentran en la foresta para sofocar uno de los incendios que mantienen en jaque a la región./Antonio San Emeterio
Dos bomberos se adentran en la foresta para sofocar uno de los incendios que mantienen en jaque a la región. / Antonio San Emeterio

El Gobierno regional pidió ayuda al Ejército ante el avance descontrolado de las llamas, avivadas por el viento sur y las altas temperaturas

VIOLETA SANTIAGO

Una semana sin lluvias, el viento sur, unas temperaturas disparadas para la época del año -Torrelavega y Santander superaron los 22 grados- y la acción de los pirómanos provocó ayer una tormenta perfecta en toda la franja central de la comunidad autónoma. Medio centenar de fuegos avanzaron descontrolados durante la jornada y obligaron al Gobierno cántabro a pedir ayuda al Ejército. La actividad para combatir las llamas fue frenética todo el día, con helicópteros e hidroaviones cruzando la región una y otra vez para cargar agua en la bahía. Desde el jueves, Cantabria ha hecho frente a más de un centenar de focos, la totalidad de ellos provocados.

Que se presentaba una jornada difícil se supo en cuanto amaneció, al ver la evolución de los fuegos durante la noche del sábado, la climatología y los efectivos con que contaba la Administración regional. El Gobierno decidió declarar el nivel 2 del Plan Especial de Incendios Forestales de la comunidad y pedir ayuda al Ejército. A lo largo de toda la jornada, 200 integrantes de la Unidad Militar de Emergencias (UME), procedentes de León y de Zaragoza, se desplegaron por varios puntos del territorio cántabro para reforzar las cuadrillas de personal regional y voluntarios de Protección Civil. En total, ayer estuvieron movilizados casi 800 efectivos para frenar el avance de las llamas.

Las zonas más afectadas por los fuegos fueron Cabuérniga y la cuenca del Pisueña, si bien en el Nansa se desató un foco importante y tampoco se pudo frenar el fuego en un eucaliptal de La Cavada, en Ríotuerto. Prácticamente, solo Liébana y el sur de la comunidad (Campoo, Valderredible, Valdeolea...) se libraron de pasar por las brasas. Alrededor de la mitad de los incendios tuvieron lugar en zonas altas de los montes, de difícil acceso, pero que no entrañaron riesgo directo para viviendas.

Durante la jornada el ataque a los fuegos se hizo por tierra y por aire. A los Bomberos de Santander y Castro Urdiales se sumaron todos los medios del Gobierno regional. En total, participaron cuatro helicópteros, más los dos hidroaviones del Ministerio de Agricultura, que actuaron en Obeso (Rionansa) y el Monte Caballar, en Los Tojos y en Viaña (Cabuérniga).

La Unidad Militar de Emergencias se desplegó en Cabezón de la Sal y en Torrelavega. También participaron en los trabajos agrupaciones de voluntarios de Santander, Suances, Corrales, Ramales, Ampuero, Valderredible, Rionansa y Polanco. A última hora de la noche, una sección dividida en dos pelotones batallaba contra el fuego en Viaña y en Saja.

Dos identificados

El Gobierno cántabro calificó la situación de «muy complicada» por el escenario al que se enfrentaba de pequeños focos repartidos por toda la comunidad. «Es más fácil controlar un gran incendio que los que se están provocando por todo el territorio», lamentó Antonio Lucio, director general de Medio Rural. Lucio denunció que las personas que prenden fuegos estos días buscan «causar el máximo daño, porque quien quema sabe que es imposible controlar un incendio en estas condiciones de viento y temperatura y que hay momentos en que ni con todos los medios del mundo se pueden reducir». En Mazcuerras, por ejemplo, el viernes prendieron 30 focos distintos con mechas.

Helicópteros e hidroaviones que participaban en la extinción de los fuegos entraron una y otra vez a la bahía de Santander para cargar agua durante toda la jornada.
Helicópteros e hidroaviones que participaban en la extinción de los fuegos entraron una y otra vez a la bahía de Santander para cargar agua durante toda la jornada. / Roberto Ruiz

El presidente regional, Miguel Ángel Revilla, llamó «terroristas ecológicos» a los causantes de los fuegos y animó a los vecinos de los pueblos a denunciarles. «Es lo de siempre, cuando sopla el viento sur salen los pirómanos a provocar incendios sin darse cuenta del grandísimo daño que causan al ecosistema de Cantabria». Remarcó que «en un gran porcentaje se trata de gente que tiene la mente perturbada porque atacar el patrimonio público de forma tan coordinada en tantos lugares donde los accesos son complicados...». Según aseguró, la Guardia Civil controla a una treintena de sospechosos de causar incendios por toda la región.

El operativo que lanzó el instituto armado para tratar de dar con los autores de los incendios forestales, comenzó ayer a dar sus frutos. Anoche, los agentes del Seprona tenían ya identificados a dos hombres como los presuntos causantes de dos fuegos, uno en el monte Saja, en El Tojo, y el otro en San Roque de Riomiera. Es más, al primero, un individuo de 35 años, los guardias civiles le sorprendieron inmediatamente después de incendiar el monte, para lo que utilizó un mechero.