En el nombre del patrón y la patrona

En el nombre del patrón y la patrona

En una demostración de alavesismo, les bautizaron Estíbaliz y Prudencio. Lo llevan con orgullo y humor

Judith Romero
JUDITH ROMERO

Sus nombres van a ser de los más repetidos esta semana, aunque no es una molestia sino más bien motivo de halago. Los Prudencios, las Prudencias y las Estíbaliz del territorio viven estos días con un plus de ilusión, entre otras razones porque no pocos cumplen años. Afortunadamente para algunos, ya se ha superado la costumbre de nombrar al hijo con el santo del día. Así queda reflejado en el registro de nacimientos. Apenas quedan 173 Prudencios en el territorio, una cifra que se reduce en el caso de las mujeres. Las Estíbaliz tienen más suerte; es un nombre con vitalidad.

Prudencia Lázaro, Dentzi, vecina de Nanclares de la Oca, es una de las 43 alavesas que portan este nombre. «Siempre he sido única. Primero me llamaban Pruden, luego el profesor de euskera empezó a llamarme Dentzi, y hay quien me dice Prontza», bromea esta cocinera. «Me llamo como mi abuelo materno, pero ellos no eran alaveses sino extremeños». Esto no le ha impedido sumergirse en las tradiciones locales con ahínco. Lleva 30 años tras los fogones y reconoce que no le gustan los caracoles, pero los prepara «mejor que nadie. No pueden faltar por San Prudencio, en el pueblo somos unos caracoleros», explica esta mujer de 50 años. Pruden se encuentra por debajo de la media de edad de las 2.372 Prudencias que quedan en el país. Ellas visten ya los 71,5 años, mientras los Prudencios descienden hasta los 64.

Prudencio Ruiz de Austri es uno de los 43 Prudencios del territorio. Su nombre completo es Prudencio Benito y heredó el nombre de su tío, quien nació un 28 de abril. «Era cura y vivía frente a la Diputación, en un sitio perfecto para ver la Tamborrada», explica este vecino de Nanclares de 74 años. Este agricultor aún ayuda a sus hijos en el campo y agradece que al menos sus padres tuvieran «algo de criterio» al inscribirle en el Registro. «Nací el 11 de enero y mucho mejor San Prudencio que San Higinio. Menos mal», señala jocoso. ¿Irá a Vitoria mañana? «Ahora puedo seguir la Tamborrada en la tele, es más cómodo. También podemos cambiarnos el nombre, pero ya me quedo con el mío. Ha acabado gustándome», se chanza.

«Podían haberme llamado Higinio, porque nací el 11 de enero. Menos mal, porque prefiero Prudencio»

Las Estíbaliz son bastante más numerosas. El nombre femenino de la otra patrona de Álava perdió popularidad a partir de la década de los 30, pero vivió un repunte en los años 60. Según la estadística del padrón recogida por el INE en 2017, un total de 1.838 'Estis' viven en Álava, buena parte de las casi 8.000 de toda España. El nombre es especialmente popular en Euskadi y Navarra, y las Estíbaliz rondan los 34 años.

Prudencio Cuenca | Operario de limpieza

«Mi madre era una amante de las tradiciones»

Prudencio Cuenca bromea con sus amigos estos días a costa de su nombre.
Prudencio Cuenca bromea con sus amigos estos días a costa de su nombre. / i. aizpuru

De madre alavesa y padre castellano, Prudencio Cuenca lleva las mismas iniciales que su progenitor. «Se llamaba Prisciano, un poco difícil de pronunciar, y mi ama era una gran amante de las tradiciones, así que me pusieron Prudencio», sonríe este operario de limpieza comprometido con las fiestas patronales. Además de participar en la tamborrada, Prudencio interviene en los concursos gastronómicos integrado en la sociedad Azkenean. «Como caracoles desde que tenía 2 años, salgo con la tamborrada, mis hijas son majorettes… el 'pack' completo», afirma.

¿Cómo se vive con un nombre casi en extinción? «No me desagrada mi nombre, ahora tengo 53 años y empiezan a llamarme más Prudencio, pero durante años he sido Pruden», reconoce este amante de las fiestas vitorianas.

La clave está en tomarlo con humor. «Mis amigos me felicitan y me dan las gracias por haberles dado el día libre», explica. Esas jornadas se aprovechan para ir a Armentia o Estíbaliz en familia. «Mis hijas ya tienen 22 y 18 años pero no les pusimos Estíbaliz ni Prudencia, optamos por nombres más sencillos», bromea Prudencio, quien ya ha recogido suficientes caracoles como para alimentar a un batallón en los próximos días. «En la sociedad diez kilos no nos duran ni 48 horas», promete.

Prudencio Ruiz de Arechavaleta | Jubilado

«Mis hijos ya tienen nombres más modernos»

Vive en Salvatierra, pero Prudencio no se pierde la tamborrada.
Vive en Salvatierra, pero Prudencio no se pierde la tamborrada. / Jesús Andrade

Prudencio Ruiz de Arechavaleta nació un día como el de mañana hace 82 años. No obstante, la jornada de San Prudencio tiene para él un sabor agridulce. «El día en que nací fue en el que perdí a mi madre», explica este vecino de Salvatierra. Pese a que este nombre gozó de una relativa popularidad hasta los años 50, Prudencio admite que no ha conocido a muchos que se llamen como él. «Me suena que hay uno en Larrea, no muchos más... Lo cierto es que no me hicieron más bromas que a otros niños en el colegio», bromea. «En aquelolos años no era un nombre tan extraño».

Hoy lleva tiempo jubilado y nadie le quita una partidita al mus en el bar después de comer, pero el trabajo de Prudencio no le facilitó demasiado disfrutar de las fiestas en su juventud. «Tenía un bar y gestionaba alguno que otro más, por lo que esas fechas eran más para atender a los clientes que para salir. Había mucho trabajo», explica sin dejar de subrayar que, aunque es más de La Blanca, de mozo hizo algunos viajes a Armentia y Estíbaliz. Y aunque en Salvatierra tiene todo lo que necesita y sigue visitando el bar que gestionaba antes de su retiro, no se resiste a dejar de ver la tamborrada de Vitoria en la televisión. Sus hijos ya tienen «nombres más modernos. Ya no están vinculados al santoral del día. Mejor para ellos».

Estíbaliz Ruiz de Azua | Periodista

«Mi familia es alavesa y Estíbaliz es un lugar de referencia»

Su familia se junta a comer el 28 de abril o el 1 de mayo.
Su familia se junta a comer el 28 de abril o el 1 de mayo. / Blanca Castillo

Pese a que la periodista Estíbaliz Ruiz de Azúa nació en diciembre, sus padres decidieron ponerle el nombre de la patrona. «Mi familia es alavesa y para nosotros Estíbaliz siempre ha sido un lugar de referencia», reconoce la presentadora de Etb. De hecho, sus padres acostumbraban a completar la romería a Estíbaliz a pie. Su nombre ganó popularidad en los 60, pero Ruiz de Azúa no conoció a muchas otras Estíbaliz en su infancia. «Había una en mi clase de octavo», recuerda sobre una época en la que su generación hizo suyas la retreta y la Tamborrada txiki. «Crecimos con ellas», señala.

San Prudencio y Estíbaliz siguen siendo sinónimo de fiesta para los Ruiz de Azúa. «Depende del año vamos a las campas el 28 o a Estíbaliz el 1 de mayo, pero siempre nos juntamos con la familia extensa para comer algún día en estas fechas», explica la presidenta de la junta administrativa de Gebara. De nombre completo María Estíbaliz, la periodista considera que las fiestas y las tradiciones están para mantenerlas. «Estas fiestas son en honor a los patrones y en ella celebramos el día de los desagravios, pero tampoco hay que tener miedo a actualizarlas», señala en referencia a la polémica acontecida este año con el cartel de fiestas.

Estíbaliz Canto | Concejala de Cultura

«En el extranjero no pueden pronunciar el nombre»

«La subida a Armentia con la cuadrilla es un ritual».
«La subida a Armentia con la cuadrilla es un ritual». / Igor Martín

La concejala de Cultura, Euskera y Deporte de la capital alavesa nació un 28 de junio pero lleva el nombre de la patrona. «Mis padres dudaban entre varios nombres pero se inclinaron por Estíbaliz, un nombre alavés, bonito y que además puede acortarse», resume Estíbaliz Canto. San Prudencio le recuerda a los caracoles en casa de la abuela, las visitas a las campas de Armentia y los pintxos de txistorra. «La propia subida es un ritual con la cuadrilla», asegura.

Estíbaliz es un nombre relativamente común en Euskadi y Navarra, pero la concejala reconoce que viajar con este nombre es una aventura. «En el resto de España no hay problema, pero en Europa no pueden pronunciarlo», apunta tras recordar un verano en Inglaterra. De vuelta en Vitoria, Canto se pronuncia sobre la polémica acontecida este año con el cartel de las fiestas patronales. «Con las tradiciones hay que tener cuidado, pero estoy segura de que el título 'Fiestas de Álava' no se puso con mala fe», afirma la concejala de Cultura, quien conoce de buena mano el funcionamiento de concursos de carteles. «Puede que el autor no fuera alavés o que el requisito no estuviera en las bases, y la obra no se puede modificar así como así», señala en referencia al concurso de la Virgen Blanca. «Estas palabras tienen que figurar en el cartel, por lo que nunca podría suceder lo mismo con el cartel de La Blanca», subraya.