Una historia y dos portadas

El 'almacén' de esculturas de la entrada aporta información para hacernos una idea de las dimensiones que pudo tener la Colegiata de Armentia en el siglo XII

'Tímpano de los Apóstoles', con un arco apuntado que anuncia el inicio de un nuevo estilo./
'Tímpano de los Apóstoles', con un arco apuntado que anuncia el inicio de un nuevo estilo.
PATXI VIANA

Una de las características del románico es la riqueza iconográfica mostrando el camino de la salvación para los fieles. Y son las portadas, que separan el mundo terrenal del ámbito celestial, las que acumulan las mayores dosis de información. Y, milagrosamente, gran parte de los datos del 'camino a la salvación' que el teólogo de Armentia diseñó para su iglesia se guarda en el actual pórtico. Decimos milagrosamente porque la Colegiata Armentiense llevaba desde el siglo XIII una trayectoria de desmoronamiento progresivo hasta que en 1776 se hizo una remodelación de tal calibre que Manuel Díaz de Arcaya la calificó en 1901 de «despiadada restauración».

A pesar de esta «desfiguración», el grupo escultórico que se custodia junto a la entrada es la que en 1923 hizo exclamar al historiador Arthur Kingsley que es «la más típica de todas las iglesias de peregrinación». No obstante, lo que realmente le da sentido a Armentia son los relieves guardados en el pórtico. Ese es su mayor tesoro. Pero aquí es donde está el problema. ¿Cuál fue la ubicación original de cada uno de ellos? O lo que es lo mismo ¿qué diseño siguió el 'camino de salvación' proyectado en el lejano siglo XII?

Bernardo Ibáñez de Echávarri describe en 1753 la existencia de una fachada primorosa «dividida en dos cuerpos». Pero hay motivos para pensar que esa descripción no corresponde con la que se diseñó en tiempos de Rodrigo de Cascante y que se debe tomar como punto de partida. Es decir, la existencia de una única fachada donde estarían superpuestos los tímpanos. Pero esta fachada que «es de lo más primoroso en este particular» se desmonta en 1776 y sus piezas se colocan en el pórtico. Desarticular el 'mensaje de salvación' de la portada para dejarlo desestructurado e inconexo a un lado de la nueva puerta de entrada no tiene sentido.

Cristo del tímpano, Cristo de la Anastasis y cabeza ladeada.
Cristo del tímpano, Cristo de la Anastasis y cabeza ladeada.

Para que esto ocurriera, la fachada descrita no correspondía con la del XII. Debieron considerar que las imágenes eran «primorosas» pero el montaje inconexo. Sospecho que ese montaje sería muy similar al que hoy se aprecia en el pórtico. Si no era así, no tiene sentido que hayan desmontado una fachada supuestamente original.

Dos tímpanos singulares

La convicción de que se proyectaron dos portadas nos la refuerza la existencia de sendos tímpanos con amplia información. Fueron realizados por artistas distintos y en momentos diferentes. Se trata del 'Tímpano del Cordero' y del 'Tímpano de los Apóstoles'. El primero corresponde a un románico pleno y el segundo incorpora el arco apuntado junto al movimiento de las figuras que anuncian el inicio de un nuevo estilo. El 'Tímpano de Cordero' es más simbólico y político. Utiliza el latín en sus descripciones, a diferencia del griego en el de los Apóstoles, y sus rasgos son estáticos y reposados frente a los más dinámicos del segundo. Estos elementos diferenciadores les hacen estar distantes en el tiempo. Difícilmente podrían estar formando parte de la misma portada al contruir la colegiata.

El dato más relevante para confirmar que la portada única de dos tímpanos no podía ser la original lo delata la silueta del 'Tímpano del Cordero'. Tiene un contorno muy fragmentado, imposible de ser el diseño original. Si lo que hoy se contempla en el pórtico es lo que se desmontó de la fachada descrita por Ibáñez, entonces podemos afirmar que no es la medieval. En el caso de que el tímpano se hubiera fragmentado al deshacerlo, la mayoría de los fragmentos estarían adosados alrededor. Y si no se adosan es porque no existen. Por tanto, somos de la opinión de que esta pieza estuvo colocada con anterioridad en otro lugar y que estaba ya mutilada cuando fue contemplada y descrita por Ibáñez de Echávarri.

Estatuas-columna de Armentia y su entorno.
Estatuas-columna de Armentia y su entorno.

Además de los dos símbolos cristológicos, el Crismón y el Cordero, se pueden contemplar dos Cristos. El de mayor tamaño, ubicado en el 'Tímpano de los Apóstoles', y el más pequeño, en el relieve de la Anastasis o de la 'bajada de Cristo a los infiernos'. Son dos altorelieves relacionados estilísticamente que presentan idénticos adornos y que si no están hechos por la misma persona, pertenecieron al mismo taller. Están muy próximos en su ejecución si nos fijamos en los pliegues de sus ropajes. Ambos tienen el mismo cuello redondeado en su túnica e idénticas arrugas en forma de 'V' en el pecho. Es la misma vestimenta la que cuelga por su hombro izquierdo y forman las mismas líneas diagonales descendentes por su pierna derecha. Los remates de las túnicas a la altura de los pies son similares y en ambos aparecen los típicos 'tubos de órgano'. El canon alargado que presentan ambas figuras se completaría comparando sus rostros. Pero nos falta uno de ellos. Esto hace imposible esa comparación a no ser que nos apoyemos en lo que acabamos de describir. Si hemos confirmado la semejanza de ambas figuras, lo lógico es pensar que esos rostros también tendrían rasgos comunes. Por lo que no exageraríamos si afirmamos que en el caso de que se quisiera recrear el rostro del Cristo de los Apóstoles habría que tomar como modelo al Cristo de la Anastasis. Estamos convencidos de que ambos altorrelieves formaron parte de la misma portada occidental.

Espectacular edificio

El 'almacén' de esculturas del pórtico aporta información para hacernos una idea de las dimensiones que pudo tener la Colegiata de Armentia en el siglo XII. Fue el más espectacular edificio que se construyera en lo que hoy se conoce como País Vasco, rivalizando únicamente con la otra gran construcción del momento, la Nova Victoria de Sancho el Sabio. Fueron dos construcciones de primer orden, una en el ámbito religioso y la otra en lo civil, que fueron testigos del desarrollo económico que disfrutó Álava en el XIII.

Y como iglesia románica de cierta entidad tuvo lo que era normal en esos casos, la existencia de dos portadas, una en la parte meridional y otra en la occidental. Pero en la construcción que hoy podemos admirar es difícil reconocer la edificación que se proyectó en los finales del siglo XII. A pesar de todo, goza de un encanto fascinante del que se sigue disfrutando al contemplarla.