Medalla de oro para un legado con un enorme futuro

Miembros de Eusko Ikaskuntza posan junto al diputado general, Ramiro González, y la teniente de diputado, Pilar García de Salazar. /Rafa Gutiérrez
Miembros de Eusko Ikaskuntza posan junto al diputado general, Ramiro González, y la teniente de diputado, Pilar García de Salazar. / Rafa Gutiérrez

Euskaltzaindia y Eusko Ikaskuntza recibieron la distinción alavesa en reconocimiento a 100 años de fecunda labor

María José Pérez
MARÍA JOSÉ PÉREZ

Cumplir 100 ya sería motivo suficiente para recibir la Medalla de Álava. Pero si, además, las instituciones galardonadas «nos ayudan a comprender, a valorar, a recuperar nuestra lengua y nuestro patrimonio cultural, histórico y social» (en palabras del diputado general, Ramiro González), el mérito es mayor todavía. Por esa contribución, y porque son «necesarias para que nuestra sociedad siga creciendo con plena conciencia de la tierra donde hunde sus raíces», Euskaltzaindia y Eusko Ikaskuntza, recibieron ayer el galardón que entrega la Diputación Foral coincidiendo con el día del patrón de Álava, San Prudencio.

Tanto la Real Academia de la Lengua Vasca como la Sociedad de Estudios Vascos permitieron impulsar a partir de 1918 «una serie de proyectos de largo alcance y trascendencia», según se destaca entre las justificaciones de la concesión de las medallas. Ayer las recibieron en un acto institucional celebrado en el Artium, que arrancó y terminó de la misma forma, con la interpretación del 'Agur jaunak', por parte de los trompeteros, atabaleros y txistularis de la Diputación .

Iñaki Dorronsoro, de Eusko Ikaskuntza, y Andrés Urrutia, de Euskaltzaindia, recogieron la medalla de Álava.
Iñaki Dorronsoro, de Eusko Ikaskuntza, y Andrés Urrutia, de Euskaltzaindia, recogieron la medalla de Álava. / Rafa Gutiérrez

Las dos instituciones más longevas existentes hoy en día en Euskadi han puesto «la investigación y el conocimiento al servicio de la sociedad alavesa y vasca», destacó el diputado general en su discurso ante un auditorio al completo. «Con la persona como eje -continuó- para el progreso, crecimiento y desarrollo humano, social, económico y cultural. Ese es vuestro legado».

Miembros de Euskaltzaindia posan junto al diputado general, Ramiro González.
Miembros de Euskaltzaindia posan junto al diputado general, Ramiro González. / Rafa Gutiérrez

Un legado que tiene futuro. Porque Eusko Ikaskuntza «sigue siendo un privilegiado punto de encuentro de personas en torno a valores y deseos, ideas y sentimientos», afirmó su presidente, Iñaki Dorronsoro en su intervención para agradecer la concesión de la medalla, «que posee un especial significado para quienes formamos parte de Eusko Ikaskuntza». Como especial resultó también para los representantes de Academia de la Lengua Vasca, cuyo presidente, Andrés Urrutia, tuvo palabras de recuerdo para «quienes a lo largo de estos cien años han hecho la Academia». Y citó a los académicos, trabajadores, instituciones públicas y privadas que han colaborado con la entidad, «y la propia sociedad vasca», que es «la beneficiaria, la destinataria del trabajo de todos los días ininterrumpido; un trabajo que quiere proyectarse al futuro».

Aldama, Apraiz o Knörr

No sólo en los agradecimientos o en su propósito de seguir trabajando en la misma línea al servicio de la sociedad coincidieron los intervinientes en sus discursos. Los dos presidentes y Ramiro González se acordaron de Dionisio Aldama, el hombre que en 1918 cuando se crearon estas sociedades, estaba al frente a la Diputación alavesa y mostró un compromiso y determinación claves para su fundación. Al igual que de Ángel Apraiz, secretario general de Eusko Ikaskuntza; o el padre Raimundo Olabide, académico de Euskaltzaindia; y Enrique Knörr, «con el que los alaveses siempre estaremos en deuda», según el diputado general. De los tres últimos, Urrutia aseguró que estarían «tremendamente satisfechos de ver la enseñanza y la utilización diaria que las nuevas generaciones de alaveses hacen de la lengua vasca».

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