La Basílica de Armentia, la primera de las tres catedrales

La diócesis de Vitoria, un episcopado con tres sedes y una historia que empieza en Armentia

Vista de la Basílica de Armentia. /
Vista de la Basílica de Armentia.
FRANCISCO GÓNGORA

No hay muchas ciudades del mundo que puedan presumir de tres catedrales y Álava por unas circunstancias complejas como la vida misma las puede exhibir como tres grandes hitos, como tres cajas negras donde ha quedado registrada su propia historia.

Armentia, como sede catedralicia, nace con la invasión musulmana del Valle del Ebro hacia la mitad el siglo IX y sus consecuencias: la emigración de muchos cristianos del Obispado de Calahorra hacia tierras libres de la presencia árabe. Las tierras de Álava fueron refugio de muchos de esos cristianos, que dependen, en un principio, del reino astur-leonés. Bascularán después, a mediados del siglo X, hacia el reino de Pamplona y acabarán, al final, bajo la órbita de Castilla. Religiosamente eran tierras ya muy cristianizadas. En ese contexto surgió el Obispado de Armentia. Abarcaba gran parte de Álava y Vizcaya y el occidente guipuzcoano. En la documentación de los siglos IX-XI aparece una decena de personas a las que se les titula «obispo en Álava, de los alaveses, en Veleia y en Armentia». Algunos autores llegan a decir que también la ciudad romana pudo tener su obispado.

Don Fortunio, el último prelado, es el más conocido. Provenía del monasterio de Leire y siempre permaneció en la órbita de Pamplona. Murió hacia 1087 y con él desapareció, no sin tensiones, el obispado de Álava absorbido por el de Calahorra que volvía por sus fueros. Hay que recordar que un camino parecido recorrió el Obispado de Valpuesta en el nordeste de Burgos con influencia en el occidente de Álava. Allí se documentan hasta 21 obispos entre los siglos IX y XI y pervive su espectacular colegiata.

Un obispo de Calahorra, Rodrigo de Cascante, sigue utilizando el título de la sede armetiense, asiste como testigo a la fundación navarra de Vitoria en 1181 e impulsa la construcción del gran templo románico que sustituyó a la anterior iglesia prerrománica.

Liturgia de catedral

Armentia mantuvo, sin embargo, la gloria de su colegiata, con un cabildo y la liturgia de la sede episcopal. Pero en 1496, los vitorianos piden a los Reyes Católicos que a su vez reclame ante el Papa el traslado del título de iglesia colegial desde Armentia a Santa María. Dicho y hecho. La Santa Sede otorga la reclamación y es la vieja parroquia fortaleza la que retoma la pompa de ser antigua sede catedralicia sin haberlo sido nunca. Con su propio cabildo que tropieza a menudo con el que forman los sacerdotes de las cuatro parroquias restantes, Santa María es una eterna aspirante a obispado y los cristianos alaveses argumentan que Calahorra está muy lejos y usurpó la sede. Casi lo consigue en 1522 cuando Adriano VI es proclamado papa en Vitoria mientras organiza la defensa de la frontera frente a los franceses. El nuevo papa se compromete a erigir la diócesis, pero muere pronto. La diócesis se erige por fin el 28 de abril de 1862 después de muchas idas y venidas y del rechazo permanente de Calahorra. Su territorio abarcaba entonces las tres provincias vascas. Treviño se quedó en Calahorra hasta 1951.

La prueba del interés de Vitoria y sus creyentes por una sede episcopal fue la decisión de construir una nueva catedral, aunque los deseos no fueron acompañados del poderío económico y, además, en 1950, Bizkaia y Gipuzkoa crearon sus propias diócesis. Las obras duraron entre 1907 y 1973, pero se consagró el 24 de setiembre de 1969.