El consumo de alcohol puede producir demencia

Uno de cada siete hombres y una de cada trece mujeres muere en Europa a causa de su consumo excesivo, por lo que se ha convertido en el segundo factor de riesgo de mortalidad en el continente después del tabaco

P. MANZANARESMadrid
De izquierda a derecha, los miembros de Socidrogalcohol Francisco Pascual, doctor y asesor médico de FARE (Federación de Alcohólicos Rehabilitados de España); el profesor Julio Bobes, presidente del Consejo Español de Cerebro, y el doctor Antonio Terán, coordinador del Centro de Adicciones San Juan de Dios de Palencia./
De izquierda a derecha, los miembros de Socidrogalcohol Francisco Pascual, doctor y asesor médico de FARE (Federación de Alcohólicos Rehabilitados de España); el profesor Julio Bobes, presidente del Consejo Español de Cerebro, y el doctor Antonio Terán, coordinador del Centro de Adicciones San Juan de Dios de Palencia.

El consumo abusivo de alcohol provoca, además de 60 enfermedades como el cáncer se ha asociado con algunos tipos como el de hígado o el de mama en mujeres otros perjuicios como deterioro cognitivo, agravamiento de trastornos mentales e irreversible daño cerebral que se puede producir tras la ingesta de varias consumiciones en poco tiempo y con frecuencia. Tanto es así que los daños cerebrales producidos por el alcohol serán uno de los temas del Año Europeo del Cerebro convocado para 2014 por el European Brain Council.

Por ello, y con motivo del Día sin Alcohol que se celebra el 15 de noviembre, la Sociedad Científica Española de Estudios sobre el Alcohol, el Alcoholismo y las otras Toxicomanías (Sociodrogalcohol) quiere alertar sobre estos graves efectos y sobre su incidencia en las cifras de muertes en Europa, ya que es el segundo factor de riesgo de mortalidad después del tabaco produce el fallecimiento de uno de cada siete hombres y de una de cada trece mujeres en el continente.

Y es que el alcohol es capaz de dañar prácticamente todos los tejidos del organismo y sus efectos nocivos abarcan desde problemas en el sistema nervioso hasta el corazón pasando por los músculos, los genitales y, por supuesto, el hígado.

Por otra parte, el riesgo de suicidio en población alcohólica es de 60 a 100 veces el encontrado en la población general. Todo ello se debe en gran parte al efecto tóxico directo o indirecto que produce el alcohol sobre determinados tejidos de nuestro organismo.

Pero «el alcoholismo es una enfermedad del sistema nervioso central que se puede tratar y prevenir», según indica el profesor Julio Bobes, presidente de Socidrogalcohol y del Consejo Español de Cerebro.

El doctor Antonio Terán, secretario de la asociación y coordinador del Centro de Adicciones San Juan de Dios de Palencia, señala que el alcohol induce una serie de trastornos mentales entre los que se encuentran: «Episodios psicóticos transitorios, presentes hasta en un 25 por ciento de los pacientes con dependencia del alcohol, y alucinosis alcohólica. Entre otros daños cerebrales, el alcohol provoca el Síndrome de Korsakoff (confusión, alteración de la memoria para hechos recientes o nueva información, tendencia a rellenar las lagunas de la memoria con confabulaciones), el Síndrome de Wernicke (encefalopatía caracterizada por confusión, pérdida de la coordinación de movimientos, dificultad para mantener el equilibrio -ataxia-, parálisis en músculos oculares, alteraciones oculares y cuadro confusional), el Síndrome Amnésico o daño cerebral difuso y la demencia alcohólica».

Además el alcohol no solo induce sino que también acompaña o es comórbido con otros trastornos mentales como los trastornos depresivos u otros como el de ansiedad, personalidad, alimentación «La coexistencia o comorbilidad de un trastorno por consumo de alcohol con otro trastorno mental dificulta el diagnóstico y tratamiento de ambos complicando la evolución y el pronóstico final», señala el dcotor Terán.

Percepción social

Ante esta situación, existe una «insuficiente percepción social de los riesgos», afirma el doctor Francisco Pascual, asesor médico de FARE (Federación de Alcohólicos Rehabilitados de España), porque además, «este está presente en cuatro de cada diez homicidios, comporta una enorme carga financiera y es causa de baja laboral en hasta un 20 por ciento de los casos. El motivo es que la especial afinidad del alcohol por el cerebro hace que se alteren los niveles de determinados neurotransmisores (dopamina, serotonina, endorfinas...) correlacionados con la agresividad».

En palabras del doctor Pascual, «no hay que olvidar que el alcohol causa un especial daño no solo en el bebedor, sino también en la gente que le rodea; hablamos de la figura del bebedor pasivo como la persona que sufre las consecuencias del consumo de alcohol de los demás sin ser él mismo quien consume. Así, aparecen la patología familiar, exclusión social y un fuerte impacto económico en las familias y, de forma global, en la sociedad».

Por estos motivos, y por el incremento del consumo excesivo entre los menores, los especialistas de Socidrogalcohol abogan por informar y educar a la sociedad española sobre qué es un consumo de alcohol de riesgo y por la creación de un Comité de Prevención del Alcoholismo.