El ictus, más agresivo con las mujeres

Es la primera causa de muerte entre las féminas, debido a que éstas padecen con más frecuencia patologías asociadas como la hipertensión y la fibrilación auricular

SALUD REVISTA.ESMADRID

El ictus es la tercera causa de muerte en el mundo, la primera entre las mujeres, y afecta cada año a unos 130.000 españoles. De ellos, unos 80.000 fallecen o padecen una discapacidad y actualmente hay más de 300.000 españoles que presentan alguna limitación en su capacidad funcional tras haber sufrido un ictus.

Esta patología está provocada por un trastorno brusco de la circulación cerebral que altera la función de una determinada región del cerebro. Hay dos tipos: el isquémico, que tiene lugar en el 83-85 por ciento de los casos; y el hemorrágico, en el 15-17 por ciento. Dentro del hemorrágico, la MAV afecta a un 2 por ciento.

En los últimos 20 años, la mortalidad ha decrecido gracias a las mejoras en la detección precoz de los síntomas y al control de los principales factores de riesgo, así como a la introducción de medidas terapéuticas más efectivas.

Incremento en una década

Sin embargo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) prevé un incremento en su incidencia de un 27% hasta el año 2025.

Según datos de esta organización, las enfermedades cerebrovasculares agudas o ictus representan la tercera causa de muerte en el mundo occidental, la primera de discapacidad física en las personas adultas y la segunda de demencia.

Entre los factores de riesgo, destacan: la edad (el riesgo de padecer un ictus crece de forma importante a partir de los 60 años) y el sexo (en general, hasta edades avanzadas, el ictus se da más entre los hombres que entre las mujeres, aunque la mortalidad es mayor en estas últimas).

Otros factores de riesgo

Según la Fundación Española del Corazón, el mayor impacto en el sexo femenino se explica por una prevalencia más elevada de hipertensión arterial y de fibrilación auricular, así como por esa aparición del ictus en edades más avanzadas.

También influyen la historia familiar de afectados por un ictus, haber sufrido uno con anterioridad y pertenecer a determinadas razas, como por ejemplo la raza negra americana, según informa el Grupo de Estudio de Enfermedades Cerebrovasculares de la Sociedad Española de Neurología.