Las víctimas de violaciones grupales pierden la confianza en la sociedad

Una noche de octubre de 2016, en una nave abandonada, varios jóvenes destrozaron la vida de la víctima de 'la Manada de Manresa'. Tenía apenas 14 años. Una de las psicólogas que la trató asegura que le negaron la posibilidad de aprender por si misma a jugar y relacionarse. Es una joven, dice, estigmatizada por la sociedad porque todavía hay gente que se pregunta si ella hizo algo para que la agredieran sexualmente. La menor ha recibido ayuda y apoyo, pero sigue teniendo secuelas. Ahora, casi tres años después, ha tenido que volver a enfrentarse, durante el juicio, a aquella pesadilla. Ese suele ser, señalan los expertos, un momento muy duro para las víctimas, sobre todo si, además, se trata de un proceso mediático. Las chicas que sufren violaciones grupales pierden la confianza en la sociedad y aunque nunca vuelven a ser lo que fueron, curar el trauma es posible.-Redacción-