El Vaticano obliga al abad del Valle de los Caídos a permitir la exhumación de Franco

La tumba de Franco en el Valle de los Caídos. /Efe
La tumba de Franco en el Valle de los Caídos. / Efe

El cementerio de Mingorrubio, en El Pardo, es el lugar al que el Gobierno prevé trasladar los restos

A. G. Madrid

La Santa Sede ha puesto pie en pared frente a los benedictinos, custodios de la abadía del Valle de los Caídos, y su negativa a permitir la exhumación de Francisco Franco. El secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Pietro Parolin, remitió recientemente una carta a la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, en la que asegura que ya se le ha trasladado a la congregación una consigna clara para no bloquear la salida de los restos.

«A la comunidad benedictina de la abadía de la Santa Cruz del Valle de los Caídos fue recordado y se seguirá recordando su deber cívico de observar plenamente el ordenamiento y de respetar a las autoridades civiles», explica Parolin en una misiva difundida ayer a través de distintos medios, en la que reitera también que el Vaticano «no se opone» al desenterramiento.

Hace solo cuatro días, el pasado domingo, el prior de los benedictinos en el Valle de los Caídos, Santiago Cantera, señalaba en una entrevista en el diario 'La Razón' que «no se puede tocar el cuerpo de un difunto que se encuentra en un templo custodiado por una orden religiosa». «Nosotros no podemos dar una autorización sin la autorización de la familia», añadía al día siguiente en un acto académico.

El cementerio de Mingorrubio, en El Pardo, es el lugar al que el Gobierno prevé trasladar los restos del ex jefe del Estado una vez se superen todos los obstáculos. Franco nunca mostró su voluntad de ser sepultado en la cripta del monumento de la sierra de Madrid. Según algunas fuentes, su deseo era ser enterrado en El Pardo junto a su esposa, Carmen Polo, y el Gobierno se va a aferrar a ese dato para trasladar allí el féretro una vez que se cumplan la próxima semana los 15 días de alegaciones concedidos a la familia.

Los nietos y la fundación Francisco Franco, sin embargo, están enrocados en que la tumba esté en La Almudena. Confían en que el recurso que presentaron en el Supremo frene los planes gubernamentales, pero el Ejecutivo está dispuesto a actuar sin esperar la resolución del alto tribunal, que podría demorarse varios años.