Urkullu y el PP rompen todos los puentes y Podemos surge como posible socio del Gobierno

Urkullu y el PP rompen todos los puentes y Podemos surge como posible socio del Gobierno

El lehendakari apela a la «estabilidad», pide apoyo para aprobar los Presupuestos y abre la puerta a un adelanto electoral

DAVID GUADILLA

Iñigo Urkullu afronta el final de la legislatura con la certeza de que el principal asidero al que se podrá agarrar su gobierno para sacar adelante los Presupuestos y tener un final de mandato tranquilo para el año no será el PP. Visto lo visto en el Pleno de Política General celebrado este viernes en el Parlamento los puentes están rotos y al lehendakari le tocará explorar caminos alternativos. Ahí aparecen EH Bildu y sobre todo Elkarrekin Podemos. La coalición morada surge como el objetivo prioritario. Hubo guiños por ambas partes, se insistió en que hay espacio para las «coincidencias» y el lehendakari invitó a Lander Martínez a abrir una «negociación» desde el «realismo». Hasta dónde llegará este nuevo clima está por ver y, en todo caso, no se sabrá hasta después del 10-N, pero vislumbra un horizonte inédito hasta la fecha.

Con la cita del 10-N y la de las autonómicas de 2020 sobrevolando la Cámara, Urkullu se presentó ante el último 'examen' parlamentario de la legislatura. Y con incógnitas similares a las del año pasado. La principal, que sigue sin contar con los apoyos necesarios para sacar adelante los Presupuestos. Aunque desde el Ejecutivo se insiste en que no sería un drama volver a prorrogar las Cuentas públicas, tampoco es el escenario ideal y, probablemente, empujaría al lehendakari a adelantar la cita con las urnas prevista en principio para después de verano. Todas las miradas están puestas en primavera. Urkullu no anticipó nada, pero sí incidió en esa idea. «No someteré a Euskadi a la tensión política que estamos conociendo en España». Traducido: si la oposición no apoya sus proyectos estos próximos meses, no llevará la legislatura hasta el final.

En su intervención inicial, Urkullu apeló de forma insistente a la «estabilidad». Como si de un mantra se tratase, el lehendakari la situó en el eje de su discurso como «contrapunto» a lo que sucede en el Congreso. Calificó de «descorazonador» lo que está sucediendo y añadió que «la repetición electoral en un paso atrás» porque, entre otras cuestiones, retrasa la «agenda vasca». Frente a ese tablero sombrío situó el de Euskadi, más luminoso a su juicio, donde se ha sabido «crear un cortafuegos ante la inestabilidad de nuestro entorno». El lehendakari valoró los acuerdos cruzados alcanzados con las tres fuerzas de la oposición y recalcó: «La mano del Gobierno vasco sigue tendida». Sobre todo, hasta el próximo mes de diciembre.

En la búsqueda de ese posible socio eventual, muchas miradas apuntaban al PP. Se hablaba de un acuerdo sobre fiscalidad, sobre la RGI... Aunque los dirigentes jeltzales aventuraban en privado que el pacto con los populares se antojaba muy complicado, parecía que todo iba a quedar aparcado hasta después del 10-N. Hasta que los dirigentes del PP tomaron la palabra. No hubo piedad en sus intervenciones. Hablaron de gobierno «agotado», de una legislatura que «languidece» y de un lehendakari que tiene que ser «relevado». «Mi pesimismo con sus políticas ya no tiene vuelta atrás», afirmó desde la tribuna Alfonso Alonso. «Me preocupa su tono, las líneas rojas que pone para no hacer acuerdos», respondió Urkullu.

Fue un cruce áspero, sin apenas opciones para la reconciliación. Por momentos de brocha gorda. Las caras del lehendakari y Alonso explicaban de forma clara cómo están las relaciones. El presidente del PP vasco recordó a Urkullu que los principales acuerdos que ha logrado durante la última legislatura han sido gracias al apoyo de los populares. Pero ese 'noviazgo' se rompió tras la moción de censura contra Mariano Rajoy. Alonso apuntó que tras esa ruptura, Urkullu intentó el pacto con EH Bildu. «Y ahora le toca a usted señor Martínez. Qué tenga suerte», ironizó el líder de los populares.

Alonso verbalizó lo que había sido evidente durante toda la jornada. El acercamiento entre el Gobierno y Elkarrekin Podemos. Los responsables de la coalición morada no ocultaron su satisfacción tras el discurso matinal del jefe del Ejecutivo. Consideraban que había incluido temas como la igualdad, la cohesión social o la brecha territorial que pertenecen a su agenda. Y no para apropiárselos, sino como un guiño para posibles acuerdos. En la sala de prensa, Cristina Macazaga habló de hacer una «oposición constructiva», mientras que en el estrado Lander Martínez dejó la puerta abierta a tejer consensos. Urkullu, por su parte, habló de «la ilusión de poder encontrarnos».

La otra opción es EH Bildu, pero ni por las ganas de unos y otros ni por lo visto ayer parece una opción viable. En todo caso, Joseba Egibar dejó un mensaje a todos los grupos: «El que dé el paso (de apoyar al Gobierno) tiene todas las de ganar políticamente porque dará estabilidad al país y el mérito será compartido». El guante está lanzado.