Urkullu asume la dificultad de evitar las urnas pero urge a Sánchez a buscar ya un acuerdo

Urkullu a su llegada esta mañana al Parlamento navarro./
Urkullu a su llegada esta mañana al Parlamento navarro.

El lehendakari reclama a PSOE y Podemos que cierren primero un pacto «programático» al que el PNV se pueda sumar

Olatz Barriuso
OLATZ BARRIUSO

El bloqueo político en Madrid preocupa, y mucho, en el Gobierno vasco. El Ejecutivo de Iñigo Urkullu es consciente de las dificultades de sortear el callejón sin salida al que parece abocar el fiasco de las negociaciones entre PSOE y Podemos en julio, pero, aun así, no renuncia a presionar públicamente a socialistas y morados para que traten de cerrar, antes de nada, un acuerdo «programático» al que el PNV se pueda sumar sin tener la sensación de estar dando su apoyo «a ciegas». Ése es, en esencia, el fondo del mensaje que el lehendakari quiso trasladar ayer aprovechando su aparición pública para arropar a la socialista María Chivite en su toma de posesión como presidenta de Navarra en coalición con los nacionalistas y Podemos, y el apoyo externo de Izquierda-Ezkerra.

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El jefe del Ejecutivo de Vitoria, que interrumpió sus vacaciones para acudir al acto institucional en el Parlamento navarro, recordó que el pacto en la comunidad foral «nace» del entendimiento «entre diferentes» sobre la base de un programa común y opinó que eso es «lo prioritario» y lo más urgente si se quiere lograr que haya Gobierno también en Madrid. «Esa es la manera de proceder más puramente política, la más eficiente, segura y natural», remacharon fuentes de su entorno.

El Gobierno vasco y el PNV son muy críticos con la forma en que se desarrolló la negociación entre el PSOE y Podemos, un fallido reparto de carteras sin asideros para que el resto de fuerzas necesarias para el éxito de la investidura pudieran justificar su apoyo. «Queremos que se haga lo que no se ha hecho hasta ahora. Para el Gobierno vasco y el PNV es más cómodo y sencillo de respaldar un acuerdo sobre el programa, con medidas concretas, que pájaros y flores sobre ministerios. Lo fundamental es que haya un programa, todos nos sentimos más cómodos así y a todos nos ata», abundaron fuentes de la Lehendakaritza tras el mensaje lanzado por Iñigo Urkullu, que insistió en que sobre el fracaso negociador en Madrid está «todo dicho» y es cuestión de que, de aquí a septiembre, cada uno asuma «su responsabilidad». «Es mejor» tener gobierno que no tenerlo, abundó Urkullu, que recalcó que «lo prioritario» ahora es «sentar las bases» del programa sobre el que giraría la acción del Ejecutivo.

La presión a favor de un pacto programático coincide con el mensaje que, desde el fracaso del primer intento de investidura, se ha venido trasladando desde La Moncloa. En resumen, que la oferta de coalición a Podemos ha caducado y que ya solo es posible una fórmula 'a la portuguesa' sustentada en el apoyo externo de Podemos y otras fuerzas minoritarias a un Ejecutivo en solitario de Sánchez, descartada la abstención de PP o Cs. El Gobierno vasco aclara, no obstante, que las palabras de Urkullu no suponen prejuzgar si la formación morada debe o no entrar en el Consejo de Ministros, sino simplemente reclamar una 'hoja de ruta' clara para poder apoyar así a un hipotético Gabinete liderado por los socialistas.

«Todas» las dificultades

En todo caso, en Ajuria Enea son realistas respecto a las posibilidades de que ese acuerdo se manterialice y pueda cristalizar en una investidura exitosa. No las tienen todas consigo, ni mucho menos, y son pesimistas respecto a la posibilidad de evitar una repetición de los comicios que ven cada vez más cerca. «Las dificultades son todas», asumen.

Para empezar, por la inexistente negociación entre PSOE y Podemos tras su ruptura. En Lehendakaritza creen que, una vez que Pablo Iglesias desdeñó la oferta de Sánchez –una vicepresidencia y tres ministerios–, es complicado que baje de ese «campamento base».

Y también porque observan la creciente tensión en el independentismo catalán como una olla a presión que hace difícil predecir cualquier movimiento. La abstención de ERC, recuerdan, seguiría siendo necesaria incluso si Podemos votase a favor de la investidura. Las presiones a los republicanos, ahora en el ala más pragmática del soberanismo, y la inminente sentencia del 'procés' complican seriamente su posición.

Urkullu es consciente también de que, con su próxima visita a Sabin Etxea, unida a la reunión del lunes en Valencia con Compromís y a la que mantendrá con Miguel Ángel Revilla en Santander, Pedro Sánchez busca escenificar un pacto amplio sobre medidas de corte progresista para asegurarse el triunfo en la batalla del relato en caso de que haya elecciones. Una posibilidad que espanta al Gobierno vasco porque el cumplimiento del calendario de transferencias acordado con el PSOE quedaría postergado «otros 150 días más».