Urkullu defiende el derecho a decidir y el PP le pide que paralice la reforma del Estatuto

Alfonso Alonso se dirige al lehendakari durante el pleno del Parlamento vasco. /Igor Aizpuru
Alfonso Alonso se dirige al lehendakari durante el pleno del Parlamento vasco. / Igor Aizpuru

El lehendakari reivindica una consulta «legal y pactada» con el Estado y reclama a EH Bildu que no aboque la negociación del nuevo estatus a «un callejón sin salida»

Octavio Igea
OCTAVIO IGEAVitoria

El debate sobre la reforma del Estatuto vuelve a coger velocidad. Los juristas designados por los partidos ultiman ya el borrador que deben remitir al Parlamento a finales de noviembre, así que los líderes políticos comienzan a tomar posiciones. Y uno de los principales puntos de fricción será otra vez el derecho a decidir y su dudoso encaje constitucional. También el cuestionable futuro de la nueva Carta de Gernika que plantean PNV y EH Bildu, de hondo calado soberanista, si no suma más apoyos. Un «ensanchamiento» que pasa por suavizar los capítulos del documento de bases más controvertidos: los que exigen una consulta y una relación «de igual a igual» con el Estado y diferencian entre la nacionalidad y la ciudadanía vasca.

Entre esas dos aguas, las aspiraciones nacionalistas y los límites legales, se mueve el lehendakari. Iñigo Urkullu ha reivindicado esta mañana la celebración de una consulta «legal y pactada» con el Estado, como ocurrió en Quebec y Escocia, y el blindaje del autogobierno para evitar los «ataques recentralizadores» que atribuye a los sucesivos gobiernos de PP y PSOE en Madrid, a los que ha reprochado que no completen el traspaso de competencias del Estatuto. También ha cargado contra el Tribunal Supremo por sentencias «sin sentido» como la que afecta al sistema de becas vasco, que ha sido bloqueado porque genera «desigualdades» respecto a otras comunidades.

Urkullu respondía así a las preguntas lanzadas por PP y EH Bildu durante la sesión de control celebrada en el Parlamento, la primera a la que se somete el Gobierno desde finales de junio. 107 días sin rendir cuentas. La principal reclamación ha sido la del líder de los populares, que ha pedido al lehendakari que paralice el proceso de reforma del autogobierno al considerar que la apuesta soberanista solo conseguirá «liquidar» la convivencia. «Están alimentando un imposible y eso solo lleva a la frustración y el conflicto», ha advertido Alfonso Alonso recordando las consecuencias del fallido 'plan Ibarretxe' y la crisis catalana. Para Alonso, el borrador que están redactando los expertos es «un dislate» porque incluye el derecho a decidir, «desborda la legalidad y presenta un País Vasco semindependiente cofinanciado por el resto de autonomías».

«A ver si pasa ya el 10-N»

En el extremo opuesto a Alonso se ha situado Maddalen Iriarte. La portavoz de EH Bildu ha reclamado a Urkullu un «salto cualitativo» que pasaría por romper con un Estado que supone «una rémora, un freno» para el desarrollo del sistema de bienestar vasco. «Nos encontramos en un estado de excepción competencial que diluye el régimen autonómico», ha dicho Iriarte para reclamar que la reforma del Estatuto siga adelante tal y como su formación pactó con el PNV pese a que la falta de más apoyos pueda hacer fracasar el proyecto. «Yo tampoco quiero darme un 'morrazo', pero no queremos nuevos acuerdos que veten lo que ha decidido la mayoría», ha asegurado en alusión a la posibilidad de matizar las bases de la reforma para atraer a Podemos o el PSE.

La respuesta de Urkullu al PP ha sido volver a defender el derecho a decidir mediante una consulta legal, mecanismo que el lehendakari reivindica desde hace años. «A ver si pasa ya el 10-N», ha soltado sugiriendo que la reivindicación de Alonso es electoralista. Por contra, lo que el líder del Ejecutivo ha pedido a EH Bildu es que se abra a negociar sobre la reforma del Estatuto con las fuerzas constitucionalistas del Parlamento. «Evitemos callejones sin salida», ha pedido.