Urkullu acusa al PP de «incitar a prevaricar» y «provocar» con su veto a las transferencias

Urkullu durante su intervención en el pleno de esta mañana./BLANCA CASTILLO
Urkullu durante su intervención en el pleno de esta mañana. / BLANCA CASTILLO

El lehendakari eleva el tono tras la moción del Senado y Alfonso Alonso le tiende la mano para volver a colaborar si Casado es presidente

Octavio Igea
OCTAVIO IGEA

El lehendakari ha elevado hoy el tono de sus críticas al PP por la moción que promovió el pasado miércoles en el Senado reclamando el veto de las transferencias pendientes. Los nacionalistas no van a dejar de apelar a ella en la interminable campaña electoral que se avecina, pero también es cierto que el movimiento de los populares ha sentado especialmente mal al Gobierno vasco. Iñigo Urkullu ha aprovechado su participación en el pleno de control que celebra hoy el Parlamento para acusar al PP de «incitar a prevaricar» al reclamar en la Cámara alta que no se complete una ley orgánica como el Estatuto de Gernika y de rozar la «provocación» al llegar hasta el final con una moción de cara a la galería, «sin efectos prácticos».

El líder del Ejecutivo vasco ya lo había calificado el pasado miércoles, al poco de que la moción del PP fuera aprobada en Madrid con el apoyo de Ciudadanos, UPN y Foro Asturias, como «un desatino». La propuesta sugiere, entre otros asuntos, que ceder nuevas competencias a un gobierno nacionalista supone «desmantelar el Estado». Los populares vascos matizaron ayer que el texto no reclama el bloqueo de la Carta de Gernika si no del acuerdo alcanzado por Pedro Sánchez con Lakua para acelerar 33 transferencias al considerar que es una mera «cesión» a los nacionalistas para aferrarse al sillón, pero la tormenta política en Euskadi era ya imparable.

Como todos los partidos políticos de Euskadi –excepto el PP–, Urkullu abundó ayer en los reproches al advertir de que la moción aprobada en el Senado es «muy grave» y anunciar que planteará al Consejo de Gobierno que responda de forma contundente a lo ocurrido en Madrid. Y hoy ha mandado sus mensajes más duros a todo aquel que se posicione contra el autogobierno vasco. «Que se cumpla el Estatuto no perjudica a nadie, alimentar esa idea es una falacia», ha insistido tras reivindicar «la negociación y el acuerdo» como «apuesta estratégica» y no una «táctica» intermitente. Dardo directo al PP, que negoció transferencias cuando Rajoy gobernaba en minoría y ahora ejerce de bastión contra ese tipo de cesiones.

El lehendakari ha podido extenderse en su alegato ya que ha encadenado tres respuestas en el pleno de control ofreciendo su visión sobre la política nacional y la legislatura que acaba a instancias de todos los grupos de la oposición. Un caramelo que Urkullu no ha dejado pasar para mostrar su enojo. En sentido contrario, el presidente del PP vasco, Alfonso Alonso, ha vuelto a matizar que su partido apuesta por el autogobierno y «las libertades vascas en una España plural» antes de hacer una inesperada oferta a Urkullu y al PNV en pleno incendio: «Los caminos no están cerrados, es posible volver a colaborar cuando Pablo Casado sea presidente si rectifican para volver a tener estabilidad (en Euskadi y Madrid)», ha dicho en alusión al apoyo que los nacionalistas brindaron a Pedro Sánchez para llevarle a La Moncloa y su pacto con EH Bildu para reformar el Estatuto. No ha obtenido respuesta alguna.

«Un desbarajuste»

Urkullu, que la próxima semana comparecerá en el juicio contra el 'procés' que se desarrolla en el Supremo, ha lamentado hoy también lo «breve» y «accidentada» que ha sido la legislatura en Madrid y el «desbarajuste» que se vive en un Congreso incapaz de articular consensos estables. Tampoco lo hay respecto a Cataluña y la crisis territorial, que el lehendakari considera que «no tiene solución sin negociación». Justo el camino opuesto que, a su juicio, enfilan PP y Ciudadanos. «Prefieren el modelo de vencedores y vencidos», ha insistido en reprobar en referencia a lo que ocurre en el juicio a los encausados por el desafío independentista y, nuevamente, la decisión adoptada en el Senado contra el traspaso de competencias.