Juicio al 'procés'

Trapero desvela que los Mossos tenían un plan para detener a Puigdemont tras declarar la DUI

Trapero, durante su declaración ayer en el Tribunal Supremo, junto a su abogada, Olga Tubau. /EFE
Trapero, durante su declaración ayer en el Tribunal Supremo, junto a su abogada, Olga Tubau. / EFE

El exmayor del Cuerpo critica la «irresponsabilidad» del Govern por utilizarles para un «acto ilegal»

MATEO BALÍN

El juicio del proceso secesionista en Cataluña vivió ayer uno de sus momento estelares con la declaración como testigo de Josep Lluís Trapero, mayor de los Mossos d'Esquadra y jefe del Cuerpo en el momento de los hechos. Durante cerca de seis horas, el oficial defendió con firmeza la actuación de la Policía catalana en el otoño caliente de 2017 y salió indemne –habrá que ver hasta dónde– respecto a su situación procesal en la Audiencia Nacional. En este tribunal se sentará en el banquillo acusado de un delito de rebelión (se enfrenta a 11 años de prisión) por comandar presuntamente el «brazo armado» de la estrategia independentista.

La intervención de Trapero, además, vino a contrarrestar las duras acusaciones vertidas contra él por los mandos policiales que han testificado en la vista oral, en especial el coronel Diego Pérez de los Cobos. El oficial de la Guardia Civil fue el responsable del operativo desplegado por orden judicial –6000 policías y guardias civiles– para evitar el referéndum del 1 de octubre en colegios públicos.

«Fue una estafa; lo nunca visto», llegó a calificar Pérez de los Cobos en su comparecencia la actuación de Trapero en las reuniones preparatorias del 1-O. Un distanciamiento personal y profesional que el segundo admitió ayer ante el tribunal, aunque lo enmarcó en una suerte de 'guerra de gorras' entre Cuerpos. Consciente de ello, lamentó los posibles excesos verbales que se pudieron producir aquellos días.

Pero donde más energías gastó el mayor de los Mossos, mostrando una serenidad a prueba de bombas, fue en los mensajes dirigidos a marcar una línea entre la labor del Cuerpo y los intereses de la Consejería del Interior. Entre el cometido de la cúpula policial que él dirigía y la ejecución del 'procés' por parte del procesado Joaquim Forn (acusado de rebelión, se enfrenta a 16 años de prisión).

Trapero no incriminó directamente al consejero y rebatió la tesis de la Fiscalía de que los Mossos facilitaron, con su pasividad, la celebración del referéndum, que él mismo tildó de «ilegal». Dijo que no hubo «interferencias» políticas para modificar la actuación de la Policía autonómica. Pero se despachó con detalle contra la gestión que hizo el Govern antes y durante el 'procés', que se desarrolló entre septiembre y noviembre de 2017.

Para ello, relató que los Mossos encajaron «muy mal» los anuncios de Forn de que el Cuerpo garantizaría que se podría votar en el referéndum con normalidad, ya que había en ellas «un punto de irresponsabilidad». El consejero sustituyó en Interior al 'moderado' Jordi Jané, el 19 de julio de 2017, y éste ya le advirtió al mayor que había dimitido por la «deriva política» del Govern a poco más de dos meses y medio del referéndum, ya que «no quería correr riesgos».

«Estaba incómodo. Yo le dije que estábamos incómodos los dos. Me dijo que no quería sufrir ningún tipo de riesgo», apunto ayer el testigo. Sobre la dimisión del entonces director de los Mossos, Albert Batlle, un alto cargo socialista durante el tripartito, Trapero indicó que cree que dejó el cargo porque Forn mostró dudas sobre mantenerle en su puesto cuando asumió la cartera de Interior.

Tras relatar las primeras diferencias con Forn y Puigdemont, Trapero dio un salto a los incidentes del 20 de septiembre en Barcelona. Respaldó la actuación de sus agentes en el cerco a la Consejería de Economía, donde se estaban practicando registros, y aseguró que se ofreció a la letrada judicial, Montserrat del Toro, y al resto de la comitiva la posibilidad de salir por la puerta. Aunque ella, finalmente, prefirió hacerlo por la azotea con la ayuda de los Mossos.

Las reuniones preparatorias del 1-O ocuparon el resto de la declaración y hubo una revelación para reforzar el papel de los Mossos. En el interrogatorio de las defensas, Trapero aseguró que tenían un plan diseñado para detener a Puigdemont y a sus consejeros. El operativo, señaló, fue elaborado el 25 de octubre ante las posibles consecuencias judiciales que pudieran derivarse por la aprobación de la declaración unilateral de independencia en el Parlament, tal y como ocurrió dos días después.

Pregunta de Marchena

El mosso nacido en Santa Coloma de Gramanet hace 54 años declaró que el mismo día 27, sobre la una y media de la madrugada, comunicó esta decisión a las autoridades judiciales y se puso a su disposición. Un correo electrónico incluido en la causa lo corrobora. El objetivo es rebatir no solo que los Mossos no estaban en la estrategia rebelde, sino que tenían un plan para detenerlos.

 El colofón de su declaración llegó con la pregunta final que le hizo Manuel Marchena. Por vez primera en el juicio, el presidente hizo uso de su prerrogativa y emplazó al testigo a contar qué paso en las reuniones con el Govern antes del 1-O. En la del 28 de septiembre, pedida por los Mossos, estaban Forn, Junqueras y Puigdemont. Avisaron a Carme Forcadell, pero no acudió.

«Les dijimos que iba a haber dos millones de personas en la calle y 15.000 policías actuando y que eso iba a causar conflictos graves de orden público. Les emplazamos al cumplimiento de las órdenes judiciales, que nosotros las íbamos a cumplir y que no se equivocasen con nosotros. Les trasladamos que no quebraríamos nunca la legalidad y la Constitución y que no acompañábamos el proyecto independentista». «¿Y qué le respondieron?», requirió Marchena. «Puigdemont nos dijo: 'hagan el trabajo que tengan que hacer'». El resto ya es conocido, hubo 1-0 y declaración de independencia.