Ni trajes de novia, ni restaurantes, ni hogares en Tafalla

Amaia y Nacho apenas habían deshecho la maleta desde que llegaron hace tres días. Ella, natural de Tafalla, y él de Sevilla, iban a iniciar una nueva vida pero la riada se les vino encima llevándose todo. El agua engulló el muro del chalet, arrasó su hogar y destruyó la ilusión de la familia. Tendrán que volver a empezar como Vítor. Hasta el día de la crecida dueño de lo que fue un asador durante 22 años. También se ha quedado sin su casa y a punto estuvo de perder la vida cuando el agua entró imparable en su local. Y más pérdidas en otra tienda, la de Marga: vestidos de novia que han pasado del blanco impoluto al marrón lodo. Un mal recuerdo del que nunca podrán separarse.