Torra lucha por aguantar hasta el final del juicio

Quim Torra./
Quim Torra.

El Govern, sin mayoría absoluta, está abocado a prorrogar las Cuentas, pendiente del resultado de la triple cita electoral de abril y mayo

CRISTIAN REINOBarcelona

La Generalitat aprobará en la próxima reunión de su consejo ejecutivo, el martes, un plan de contingencia para prorrogar sus Presupuestos para tratar de garantizar la continuidad de los servicios públicos esenciales y asegurar una cierta estabilidad en la administración.

El presidente de la Generalitat y el vicepresidente comparecieron el miércoles pasado en la Cámara catalana para presentar sus Cuentas para el año 2019. Se trataba de un boceto, ya que el proyecto de Presupuestos no se ha aprobado aún por el Gobierno catalán. Como paso previo a su tramitación parlamentaria, Quim Torra y Pere Aragonès querían cursar la opinión de los grupos de la oposición. La respuesta fue unánime de sonoro rechazo. Negativa de la CUP y de los comunes, los dos únicos socios con los que contaban los secesionistas. Tras el portazo Torra fue claro: «No haré un Pedro Sánchez».

Es decir, se ahorrará el mal trago de que sus cuentas sean tumbadas en el primer 'round' parlamentario y da la batalla para su tramitación por perdida. Las Cuentas vuelven al cajón de la Consejería de Economía y Hacienda. La consecuencia es que Torra tendrá que gobernar de manera muy inestable. Más si cabe. Y es que, la legislatura que arrancó en el mes de mayo con la investidura de quien fue presidente de Ómnium Cultural, si por algo se ha caracterizado para la mayoría independentista es por la precariedad. Así, de golpe y porrazo, la mayoría absoluta de 70 escaños que dio la presidencia a Torra se esfumó. Los cuatro diputados de la CUP abandonaron a Esquerra y JxCat y la suspensión de los cinco diputados procesados y la negativa de algunos de ellos a ser sustituidos hizo el resto.

Sin mayoría absoluta para sacar adelante iniciativas legislativas y sin capacidad para aprobar sus Presupuestos, porque los Comunes no están por la labor, después de que ERC y el PDeCAT tumbaran los Presupuestos Generales del Estado, a Torra no le queda otra que seguir más o menos a la ralentí al menos hasta la sentencia del juicio contra los doce líderes del 'procés'. El presidente de la Generalitat dijo en el mes de agosto que los «gobiernos acostumbran a dimitir si sus presupuestos no son aprobados». Aún era novato en el cargo. Torra y Aragonès, en las numerosas crisis que han tenido que sofocar por la pugna constante entre JxCat y Esquerra, se han conjurado a seguir juntos hasta la sentencia del 1-O. A partir de ahí, todo es posible, desde una DUI, un nuevo referéndum o elecciones.

Nuevos encajes

En principio, JxCat, la Crida y el PDeCAT, que aún tienen que resolver bajo qué formato se presentan ante el electorado, no tienen mucho interés en que haya elecciones. Están enfrascados en una batalla fraticida y las encuestas son muy desfavorables para los neoconvergentes, que se resistirán a dejar la presidencia de la Generalitat. Pero si como apuntan los sondeos, Esquerra sale victoriosa en las tres próximas citas electorales (generales, europeas y locales) y Oriol Junqueras resulta como el principal damnificado por las condenas en el juicio, lo que le convertirá en el referente absoluto del independentismo, ERC hará todo lo que esté en su mano para que Torra llame a los catalanes a las urnas. Está por ver si Carles Puigdemont le da vía libre. En cualquier caso, son los propios miembros del Gobierno catalán, con sus gestos, quienes dan por finiquitada la legislatura. Es el caso de Ernest Maragall, que era consejero de Exteriores y renunció hace meses para liderar la lista de ERC al Ayuntamiento de Barcelona. La misma dirección podría coger Elsa Artadi, consejera de la Presidencia y pieza clave del Govern, pues tiene buena interlocución con Waterloo, Madrid y Esquerra. También Ester Capella, consejera de Justicia, podría ir hacia el ayuntamiento, en la lista de Maragall. Y además, el portavoz adjunto del JxCat, Eduard Pujol, apunta como candidato a las generales, lo que abona la teoría de desbandada general.