ETA tarda 44 años en reivindicar una de las mayores matanzas de su historia

Asistencias, bomberos y Policía trabajan entre los escombros de la cafetería Rolando de Madrid. /E. C.
Asistencias, bomberos y Policía trabajan entre los escombros de la cafetería Rolando de Madrid. / E. C.

Reconoce en su último 'Zutabe' la colocación en una cafetería de Madrid de una bomba que en 1974 acabó con la vida de trece personas e hirió a setenta

MELCHOR SAIZ PARDO

ETA echó el cierre definitivo el pasado 3 de mayo. Solo unos días antes hizo el macabro recuento de su sanguinaria trayectoria de más de medio siglo. Sus estadísticas las publicó el pasado abril en el último 'Zutabe' de su historia. Ni en ese boletín interno la banda se atreve a asumir toda su responsabilidad, olvidándose de un centenar de sus víctimas mortales, de acuerdo a las cifras del Ministerio del Interior. Por el contrario, reivindica por primera vez dos atentados cuya autoría había negado hasta la fecha. Uno de ellos, el segundo más mortífero tras el de Hipercor, la explosión de una bomba en la cafetería Rolando de Madrid el 13 de septiembre de 1974.

Han tenido que pasar 44 años para que ETA admita una acción terrorista que acabó con la vida de trece personas e hirió a setenta. A pesar de que incluso los colaboradores de la banda en la capital dieron datos del atentado, la dirección nunca lo había incluido en sus listados y se lo achacaba a la extrema derecha. La organización eligió este establecimiento de la calle Correo como objetivo por su proximidad a la Dirección General de Seguridad (DGS) de la Puerta del Sol, por lo que era muy frecuentada por policías. Entre los trece fallecidos hubo dos relacionados con las fuerzas de seguridad: un inspector de Policía de 46 años y una administrativa de la DGS, de 65. El resto eran civiles, empleados y clientes de la cafetería. Aquella matanza indiscriminada supuso la división de la organización terrorista en ETA militar y ETA político-militar.

El segundo atentado mortal que reconoce por primera vez la ahora extinta organización terrorista, después de haberlo negado con insistencia y habérselo atribuido a mercenarios, fue el asesinato de tres jóvenes vizcaínos vendedores a domicilio de libros, discos y material para aprender euskera: Iñaki Ibargutxi, dirigente de las juventudes del PNV; y los hermanos Pedro Conrado y Juan Manuel Martínez Castaños; el primero, militante del PCE-EPK. ETA los confundió con policías y el 21 de junio de 1981 los acribilló a balazos cuando salían de almorzar del bar Beti Jai de Tolosa.

«Falsos atentados»

En el 'Zutabe' desvelado ayer por 'Gara', la banda admite haber causado 758 «víctimas mortales» y haber perpetrado 2.606 «acciones». Entre ellas, 365 contra la Guardia Civil, en las que arrebataron la vida a 186 agentes; 215 contra «cuerpos policiales españoles» (139 fallecidos) y 147 contra el Ejército (101 militares muertos), víctimas a las que se suman «11 funcionarios civiles de la Armada».

Estas cifras son sensiblemente menores que las registradas por el Ministerio del Interior, que contabiliza 853 asesinatos, y la Fundación de Víctimas del Terrorismo (829). ETA atribuye el desfase a tres hechos: la imputación de «falsos atentados», entre los que menciona el «incendio» del Hotel Corona de Aragón en Zaragoza en 1979 -en realidad los 83 fallecidos no figuran en las estadísticas de Interior como víctimas de ETA, porque la banda nunca ha admitido su autoría-; el que se le endosaran actuaciones de otras «organizaciones armadas», como el asesinato de la niña Begoña Urroz en 1960; y, en tercer lugar, que hubo otras muertes de las que se culpó a la organización y fueron fruto de la «guerra sucia».

«Error y desgracia»

ETA se refiere también en su balance final a algunos de sus atentados, entre ellos su ataque más sangriento, el de Hipercor de Barcelona el 19 de junio de 1987, en el que murieron 21 personas y 45 resultaron heridas. Reconoce que fue su «mayor error», pero no pide perdón y culpa a las fuerzas de seguridad. «Hipercor fue el mayor error y desgracia del accionar armado de ETA (...) Aunque como era habitual ETA informó de forma reiterada, los responsables policiales y gubernamentales tomaron la decisión de no desalojar el edificio. Esa acción dejó una alargada sombra, pues, además del irremediable daño humano y dolor causado, provocó dudas sobre las características de la lucha armada (...) Que ETA asumiera totalmente su responsabilidad y realizara autocrítica no minimizó del todo esas consecuencias negativas», apunta la banda.

En el extremo opuesto, la organización se vanagloria particularmente de haber intentado matar a Juan Carlos I en Mallorca en 1995 y de haber tratado de asesinar hasta en cuatro ocasiones a José María Aznar en 1996 y 2001.

La clave

Víctimas 'olvidadas'.
La banda admite haber asesinado a 758 personas, un centenar menos de#las que le imputa Interior.