Solo puede quedar uno en Podemos

El líder de Podemos, Pablo Iglesias, acompañado por los integrantes del equipo promotor de la formación: Íñigo Errejón, Carolina bescansa, Luis Alegre y Juan Carlos Monedero./EFE
El líder de Podemos, Pablo Iglesias, acompañado por los integrantes del equipo promotor de la formación: Íñigo Errejón, Carolina bescansa, Luis Alegre y Juan Carlos Monedero. / EFE

El grupo de 'amigos' que impulsó la formación morada ha quedado reducido a un liderazgo unipersonal encabezado por Iglesias

DAVID GUADILLA

La fotografía que ilustra esta información está fechada en octubre de 2014. Cinco amigos en la presentación de un libro. Eran los tiempos felices de un partido autodesignado como la herramienta perfecta para cambiar la política. Imágenes como esa se convirtieron en un símbolo. El de una generación nacida al calor de la Universidad Complutense que había transformado su irrupción en las europeas de junio de ese mismo año en la lanzadera con la que quería asaltar los cielos. Eran los tiempos de la primera asamblea de Vistalegre, con los mismos protagonistas abrazados por los hombros. Pero aquella historia de fraternidad se rompió hace mucho y ha recibido la puntilla estos días con la fractura abierta entre Pablo Iglesias e Iñigo Errejón.

De aquella fotografía de 'los cinco', en la dirección de Podemos solo queda el líder. El resto han ido cayendo en procesos que siempre han sido cruentos. Uno de los mejores ejemplos es el de Luis Alegre. Fue uno de los impulsores de la formación, líder del partido en Madrid y uno de los dirigentes más afines a Iglesias. Hasta que en febrero de 2017 rompió las escasas cuerdas que le mantenían atado a él. En vísperas de la segunda asamblea de Vistalegre, calificó al entorno del secretario general como un «grupo de conspiradores» que solo pretendía «excluir» a «todos los que no formaran parte de su pandilla». Aludía, entre otros, a Irene Montero, pareja de Iglesias. Alejado de la primera línea política, es profesor de Filosofía.

Tampoco superó las purgas Carolina Bescansa. Suya fue otra imagen icónica: con su hijo en brazos en su escaño en el Congreso. Pero sus críticas a la línea oficial y su apuesta por una estrategia menos radical le fueron alejando de Iglesias. El año pasado se filtró una carta que había enviado a Errejón para ser su 'número dos' para Madrid. Tuvo que dar marcha atrás. En octubre se presentó a las primarias para dirigir el partido en Galicia. Y perdió. A día de hoy, sigue siendo diputada. No es casual que tanto ella como Alegre hayan apoyado a Errejón y su alianza con Carmena.

Caso diferente es el de Juan Carlos Monedero. Considerado una especie de tutor ideológico del grupo, su capacidad para no callarse le granjeó numerosos enemigos internos. Se mutó en una especie de 'pepito grillo' que acabó sacando de quicio a buena parte de sus compañeros. En abril de 2015 renunció a la dirección del partido y pidió una «vuelta a los orígenes». Por aquel entonces, el 'aparato' lo controlaba Errejón. Ahora ha denunciado su «excesiva ambición». Tertuliano convertido en una especie de guardián de las esencias ideológicas de Podemos, apoya a Iglesias.