Los socialistas iraníes amigos de Vox

El presidente de Vox, Santiago Abascal. /Efe
El presidente de Vox, Santiago Abascal. / Efe

El brazo armado de este grupo opositor al régimen de los ayatolás fue considerado como organización terrorista por Estados Unidos y la Unión Europea

Ander Azpiroz
ANDER AZPIROZMadrid

Irán vuelve a colarse en la política doméstica, esta vez a cuenta de Vox. La formación que preside Santiago Abascal recibió de la resistencia al régimen de Teherán 800.000 euros para financiar su campaña a las elecciones europeas de 2014, en las que su cabeza de cartel fue Alejo Vidal-Quadras. Esta cantidad supuso un 80% del gasto total de Vox para unos comicios en los que apenas cosechó 250.000 votos en el conjunto de España.

La oposición al Gobierno de los ayatolás se agrupa en torno al Consejo Nacional de Resistencia de Irán, que a su vez tuvo como precedente a la Organización de los Muyahidines del Pueblo de Irán. Con orígenes maxistas, esta última organización lleva enfrentándose al poder desde los tiempos del sha Mohammad Reza Pahleví, derrocado por la revolución islámica de 1979. Por aquel entonces compartieron lucha con los seguidores del ayatolá Jomeini. Marxistas y religiosos combatieron codo con codo a la despiadada policía secreta del sha.

Una vez caído el dictador, Jomeini instauró una república teocrática en la que, muy pronto, la oposición marxista entendió que no tendría cabida. En 1981 fue declarada ilegal por las nuevas autoridades iraníes, con las que el consejo inició una guerra que perdura hoy día. El actual líder espiritual de Irán y máxima autoridad del país, Alí Jamenei, perdió en 1981 el uso de un brazo tras una ataque con explosivos de los muyahidines del pueblo durante una conferencia de prensa. En 1987 la oposición creó su rama armada, el Ejército de Liberación Nacional de Irán, aliada de Sadam Hussein y que acabó por ser considerada como una organización terrorista por Estados Unidos y la Unión Europea.

El Consejo Nacional de Resistencia de Irán, no obstante, se desvincula desde hace años de cualquier acción violenta. La organización fue retirada de la lista de organizaciones terroristas de la Unión Europea en 2009. Estados Unidos hizo lo propio 2012. Pese a ello, hace solo una semana el ministro iraní de Exteriores, Mohamad Yavad Zarif, acusó a la UE de «albergar terroristas en su territorio».

Grupo de presión

¿Qué interés pudo tener la oposición iraní en favorecer a Vox? Contar con amigos en el Parlamento español puede tener escasa incidencia para la disidencia del país asiático. Quizá para poder tratar de enrarecer, de manera muy improbable, unas relaciones entre Madrid y Teherán que han sido por norma general buenas tanto con el PSOE como con el PP en la Moncloa. Mientras España ha buscado en los últimos años contratos para sus empresas en el país asiático, Irán ha sido uno de sus principales suministradores de petróleo mientras no han existido sanciones a causa del programa nuclear de Teherán.

La eurocámara es mucho más diversa y allí los lobbies tratan de barrer para casa. Los hay de todos los colores y confesiones, un grupo en el que quiere -o quería a través de Vox– estar presente la oposición a los ayatolás para, por ejemplo, luchar contra el acuerdo que puso fin a las sanciones a Teherán impuestas por Estados Unidos y la UE por sus planes atómicos.

La formación de Abascal, que mantiene que las donaciones fueron legales, se suma ahora a Podemos, aunque sean casos contrarios. Una de las acusaciones que pesan sobre los de Pablo Iglesias desde su nacimiento como partido hace cinco años es una supuesta financiación ilegal por parte del Gobierno iraní, algo que nunca se ha probado y que la justicia ha declinado investigar al no encontrar consistencia en las sospechas.

 

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