Crisis de Gobierno

Los sindicatos valoran la dimisión pero creen que «llega tarde»

Jon Darpón./JESUS ANDRADE
Jon Darpón. / JESUS ANDRADE

Las principales centrales vascas cargan contra la gestión de Darpón y piden un cambio radical en la consejería

E. C.

Los sindicatos ELA, LAB, ESK, CC OO y UGT consideraron ayer que la dimisión de Jon Darpón es una noticia buena, pero coincidieron en que «llega tarde». La central mayoritaria en Euskadi valoró la salida del consejero de Salud y apuntó que Darpón «no tenía intención ni de investigar» lo sucedido en la OPE, ni de depurar responsabilidades ni asumirlas, «todo ello con el aval del lehendakari». Según ELA, solo ha renunciado por la «presión» a la que ha sido sometido por sindicatos y partidos.

LAB, por su parte, aseguró en una nota que, desde que se conocieron las citadas irregularidades, el consejero «intentó ocultar la realidad, quitarle importancia, arremeter contra quienes habían denunciado y negar lo innegable».La central abertzale añadió que Euskadi «no es un oasis libre de corrupción» y que «un cambio de nombres no garantiza un cambio de dirección».

ESK destacó, también a través de un comunicado, que han tenido que pasar diez meses para que Darpón «asuma su responsabilidad política en el mantenimiento de un sistema corrupto y clientelar». El sindicato instó al nuevo director de Osakidetza a que decida «si está a la altura de las circunstancias o ejerce de comisario del PNV y se dedica a controlar la sangría».

Para CC OO, lo ocurrido en la OPE ha resultado «la puntilla» de dos legislaturas «marcadas por los recortes, los incumplimientos de los acuerdos con los sindicatos y la nefasta gestión». Comisiones pidió al sustituto del consejero que «retome la línea de la negociación y el acuerdo».

UGT, por su parte, afirmó que el Departamento de Salud «ha hecho un uso arbitrario y abusivo de poder, con indicios de ilegalidad», y confió en que, tras la dimisión de Darpón, «se dé paso a una nueva etapa».

Ortuzar critica la actitud «vengativa y ramplona» del resto de partidos

Si la gestión de la crisis de las OPE había distanciado al PNV de la oposición durante los últimos meses, la dimisión de Jon Darpón abrió este jueves una zanja de considerables dimensiones. Al poco de conocerse el relevo del exconsejero, el grupo nacionalista en el Parlamento emitió un contundente comunicado en el que, además de exculpar a Darpón de cualquier responsabilidad y glosar su labor durant los últimos siete años, cargó contra Bildu, Elkarrekin Podemos y PP al considerar que han llevado a cabo una campaña de «acoso ruin, destructivo» y llena de «mentiras y manipulaciones». Ya por la tarde, el presidente del EBB, Andoni Ortuzar, arremetió contra «una oposición vengativa y ramplona, que solo se junta para destruir y que le ha hecho la vida imposible de manera injusta al consejero o ministro que cualquier Gobierno del entorno quisiera tener».

En esta misma línea se expresó el portavoz jeltzale en la Cámara vasca, Joseba Egibar, quien llegó a achacar al «odio hacia el PNV» la labor desarrollada por EH Bildu, Elkarrekin Podemos y PP, a los que acusó de actuar con un «cinismo adobado con mentiras» y ejerciendo la «contrapolítica». Antes, expresó su «pena» por la suerte de Jon Darpón, a quien definió como un hombre «honesto, íntegro y profesional» como los hay pocos. «Es difícil encontrar personas que atesoren las tres virtudes tras defender que el exconsejero ha obrado desde que estalló el escándalo de las OPE con «transparencia» y colaborando en todo momento con la Fiscalía.

Joseba Egibar, que solo ante preguntas de los periodistas hizo un pequeño amago de autocrítica por lo ocurrido en las OPE –«El sistema es perfectible, nada está bien al 100%»–, reivindicó que Darpón «es responsable pero no culpable» de las presuntas filtraciones de exámenes. «En los tribunales de las OPE hubo más de 1.200 personas y al parecer hubo tres profesionales que se saltaron la cláusula de confidencialidad», responsabilizó no sin antes recordar que el caso aún sigue pendiente de que se abra, o no, vista oral.

En todo caso, Egibar insistió en pasar la factura de la dimisión de Darpón a la oposición del Parlamento, a la que reprochó su «ruido político» y que utilice «el odio como motor poderoso». «Todos sabían la verdad pero han actuado como lo han hecho», añadió.

Mucho más escueta fue la parlamentaria socialista Natalia Rojo, que expresó el «respeto» de su grupo por la decisión adoptada por Jon Darpón y puso en valor que el ya exconsejero haya cumplido «todos los mandatos del Parlamento» en torno a las controvertidas OPE. Además, advirtió a la oposición de que, una vez confirmado el relevo en la cartera de Salud, «no hay excusas para distraerse», por lo que reclamó que todos los esfuerzos se centren «en garantizar la seguridad y transparencia» de las OPE.