Sémper se desmarca del discurso oficial del PP y rechaza acuerdos con Vox

El portavoz del PP en el Parlamento vasco, Borja Sémper./E. C.
El portavoz del PP en el Parlamento vasco, Borja Sémper. / E. C.

El candidato a la Alcaldía de San Sebastián advierte de que la formación de Abascal pretende «romper los grandes consensos constitucionales»

Olatz Barriuso
OLATZ BARRIUSO

Claro y directo, Borja Sémper se desmarcó ayer del discurso ambiguo que el PP nacional mantiene sobre la idoneidad de pactar con Vox, que exige que populares y Ciudadanos renuncien a la dotación presupuestaria contemplada en su pacto de gobierno en Andalucía para luchar contra la violencia de género. El portavoz del PP en el Parlamento vasco, que lidera la formación en Gipuzkoa y será candidato a la Alcaldía de San Sebastián en las próximas municipales de mayo, se convirtió ayer en la primera voz del partido en mostrarse abiertamente crítica con un posible acercamiento a una formación «populista» con una visión «esencialista y nacionalista» de España. En su opinión, Vox se sitúa a una distancia «oceánica» de un PP que, advirtió, debe seguir apostando por la «estabilidad y la moderación».

Las palabras de Sémper sonaron a enmienda a la totalidad al discurso que la dirección encabezada por Pablo Casado mantiene sobre la conveniencia de exportar el modelo andaluz al resto de las instituciones e impulsar acuerdos con el bloque de centroderecha si sirven para desalojar al PSOE del poder. Aunque el dirigente guipuzcoano negó la mayor, entrevistado en Radio Euskadi, su mensaje fue una advertencia de los peligros de escorarse a la derecha y buscar pactos con una fuerza política que, a su juicio, «ha venido a romper los grandes consensos constitucionales» y la «concordia nacional».

Por eso, avisó, el PP debe defender «con absoluta naturalidad, normalidad y transparencia» lo «alejado» que está de Vox y su defensa de valores consagrados en la Carta Magna como la pluralidad y la diversidad cultural, sexual o religiosa. Y buscar acuerdos con otras formaciones con las que comparta «determinados principios de estabilidad, de pacto constitucional y de concordia nacional. Y a partir de ahí, «que se sume quien quiera», pero sin margen para «condicionar» las políticas pactadas, como en el caso andaluz, entre PP y Ciudadanos porque no «merece la pena». «Mucho menos en una materia tan sensible, tan extraordinariamente importante como es la violencia de género». «Hay cuestiones que son fundamentales, troncales, fenómenos sangrantes sobre los que no cabe frivolizar» y que exigen una «denuncia más dura» del «populismo político que empieza a colonizar día a día la política española», dijo.

Esencialismo y populismo

Sémper se pronunció en esos términos antes de que Pablo Casado, en un acto en Ceuta, dejase claro que, aunque rechaza «politizar» con la «terrible lacra» de la violencia machista, tampoco aceptará que «la izquierda» le dé «lecciones» o le imponga «cordones sanitarios» a la vez que «cena con terroristas en Nochebuena, negocia con independentistas y permite la 'kale borroka' en las calles de Cataluña». Es decir, que no renuncia a posibles acuerdos con la formación de Abascal, como tampoco lo hace, por ejemplo, el presidente madrileño, Ángel Garrido, que no descartó pactos de gobierno con Vox en su comunidad.

Pese a nadar contracorriente, Sémper se reafirmó a posteriori en sus opiniones en su cuenta de Twitter, donde recibió no pocas críticas. El dirigente guipuzcoano insistió en que el «esencialismo» y la «persecución de la discrepancia» le alejan de Vox y pidió volver a los tiempos en los que era posible discrepar sin caer en el enfrentamiento. «Que el populismo no nos arrastre», apostilló.

Mano tendida a Urkullu para llegar a acuerdos

En el panorama vasco, Borja Sémper dijo tener la «mano tendida» al Gobierno de Iñigo Urkullu para llegar a acuerdos que aporten estabilidad a Euskadi, pero advirtió de que el pacto entre PNV y EH Bildu sobre nuevo Estatuto «dificulta» los consensos.

El portavoz parlamentario del PP vasco explicó que su partido pondrá las mismas condiciones de siempre al Ejecutivo PNV-PSE para negociar las leyes que tiene pendientes de aprobar en lo que queda de legislatura. En este sentido, recordó que el PP «fue capaz de llegar a un acuerdo presupuestario por dos veces» con el Gobierno vasco y alcanzó un pacto para una reforma fiscal en Euskadi. «El problema es que esos consensos en materia económica y de orden social no pueden ir luego acompañados por la ruptura de esos consensos cuando el PNV pacta con Bildu, nada más ni nada menos, que las bases de algo tan importante como es una hipotética reforma del Estatuto», advirtió.