Sánchez rechaza por escrito un referéndum en Cataluña y se aleja de Podemos y ERC, claves para su investidura

Sánchez, en la presentación de las propuestas. /EFE
Sánchez, en la presentación de las propuestas. / EFE

El presidente en funciones presenta 370 medidas con numerosos guiños sociales como blindar las pensiones o frenar los abusos de los alquileres

ADOLFO LORENTE | CRISTIAN REINOBarcelona

Son 370 medidas con numerosas guiños sociales, pero es en la 350, en el segundo párrafo de la página 71 de la 'Propuesta Abierta para un Programa Común Progresista' (hay nada menos que 370), donde Pedro Sánchez da gran parte de las pistas para conocer si será o no investido presidente del Gobierno antes del 23 de septiembre, para saber si el 10 de noviembre los españoles deberán volver a las urnas. «En ese modelo no tiene cabida un referéndum de autodeterminación que el Tribunal Constitucional ha considerado contrarioa la Constitución y que, desde una perspectiva política, provoca la quiebra de la sociedad».

No a la consulta en Cataluña que defiende Unidas Podemos y, sobre todo, Esquerra Republicana. Un 'no' plasmado negro sobre blanco. Un 'no' que aleja la investidura porque el apoyo de Podemos y, sobre todo, de ERC es clave para que haya gobierno y que éste pueda gobernar. No hay que olvidar que fue ERC la que obligó a Sánchez a convocar elecciones anticipadas al tumbar sus presupuestos

Bajo el epígrafe 'Estructura Territorial', Sánchez se compromete a abordar el «conflicto de convivencia en Cataluña», según reza el documento, «impulsando el diálogo entre catalanes y también entre el Gobierno de España y la Generalitat de Cataluña, siempre dentro de la Constitución».

La propuesta, con la que el PSOE trata de convencer a Podemos, no aporta muchas novedades, pues en la pasada legislatura Sánchez y Quim Torra se reunieron hasta en dos ocasiones, una en la Moncloa y otra en Barcelona, donde los dos gobiernos consensuaron un texto, la 'declaración de Pedralbes'. Aquí ya se reconoce la «existencia de un conflicto sobre el futuro de Cataluña» y se apuesta por un «diálogo efectivo que vehicule una propuesta política que cuente con un amplio apoyo en la sociedad catalana», así como «avanzar en una respuesta democrática a las demandas de la ciudadanía de Cataluña, en el marco de la seguridad jurídica». Los independentistas, tanto ERC como JxCat, reclaman a los socialistas regresar al punto donde quedó la reunión de Pedralbes con el texto pactado y retomar a partir de ahí el diálogo entre ambos gobiernos. Los independentistas insisten además en que en el diálogo esté incluida la posibilidad de plantear un referéndum. «Diálogo sin condiciones», lo califica la parte secesionista.

Sánchez, en cualquier caso, cierra la puerta de manera contundente al derecho de autodeterminación, una reivindicación que no solo abanderan los independentistas, sino también los comunes, integrados en el grupo de Unidas Podemos. «Nuestro modelo de convivencia se estructura a partir de la Constitución y los Estatutos de Autonomía. Apostamos por un Estado de las Autonomías fuerte y cohesionado», afirma el texto de los socialistas. Eso sí, la propuesta programática asegura que en ese modelo de «Estado integrador» «no tiene cabida un referéndum de autodeterminación que el Tribunal Constitucional ha considerado contrario a la Constitución y que, desde una perspectiva política, provoca la quiebra de la sociedad».

El PSOE se compromete además a «aprobar un nuevo sistema de financiación de las comunidades autónomas», «clarificar el reparto competencial» y promover la «participación de las comunidades autónomas en las actuaciones y decisiones del Estado». «Este modelo de Estado autonómico renovado se asentará en el reconocimiento expreso de los instrumentos y procedimientos de colaboración y coordinación que favorezcan las relaciones del Estado con las comunidades autónomas, y de estas entre sí, como son: la Conferencia de Presidentes, las Conferencias Sectoriales, los convenios de colaboración de las comunidades autónomas con el Estado y de estas entre sí, además de la transformación del Senado», concluye.