Sánchez amenaza con elecciones generales el 14 de abril

Pedro Sánchez, durante un mitin.

Se trata de la primera fecha en la que, por plazos legales, podrían celebrarse los comicios si el presidente se decide a disolver esta semana las Cortes Generales

Olatz Barriuso
OLATZ BARRIUSO

A dos días de la votación en el Congreso de las enmiendas de totalidad a los Presupuestos Generales del Estado que, si son devueltos, dejarían la legislatura herida de muerte, Pedro Sánchez se plantea ya convocar elecciones en abril, posiblemente el domingo 14, la primera fecha en la que, por plazos legales, podrían celebrarse los comicios si el presidente se decide a disolver esta semana las Cortes Generales.

Fuentes gubernamentales han confirmado a EL CORREO que la posibilidad de convocar las generales de manera inmediata gana peso sobre otras opciones, como la del 'superdomingo' electoral de mayo, que disgusta profundamente a los barones del PSOE y al PNV.

El globo sonda del Gobierno central es claramente, a pocas horas de la trascendental votación del viernes, una manera de incrementar la presión sobre ERC y el PdECAT, que aparecerían así como los responsables del adelanto electoral, además de aliados cincunstanciales de PP y Ciudadanos, con quienes coincidirían en la votación. Sánchez ha hecho saber también ya a sus socios de legislatura, entre ellos el PNV, que maneja seriamente la posibilidad de un adelanto.

El 'pinchazo' de la manifestación de Colón, según lo interpretan los socialistas, habría animado al 'núcleo duro' de Moncloa a convocar cuanto antes los comicios, convencido de que el 'relato' de un Sánchez progresista y moderado frente a la «intransigencia» de la derecha y los independentistas podría favorecerles.

Una fecha con historia

Además de hacer circular la hipótesis del adelanto electoral, en una fecha que coincidiría con el aniversario de la proclamación de la II República en 1931, Sánchez ha escrito este lunes por la mañana varios mensajes en su cuenta de Twitter, en los que da por sentado que los soberanistas catalanes, que insisten en que aún hay tiempo para retomar la negociación rota abruptamente el viernes, votarán en contra de las Cuentas. «La política hace extraños compañeros de cama. El independentismo votará en contra de unos Presupuestos sociales buenos para Cataluña y las derechas en contra de unos Presupuestos sociales buenos para España. ¿No será que viven mejor en la confrontación que en las soluciones?», ha tuiteado el presidente, que lamenta que ni unos ni otros hayan «entendido» la España «cabal, moderada y progresista» que, según él, contribuyó a poner en pie la moción de censura.

Sánchez insiste además en que la independencia de Cataluña «ni es constitucional ni la quiere la mayoría de los catalanes» y pone así pie en pared a las pretensiones del secesionismo, a quien coloca una especie de ultimátum encima de la mesa: 'o lo tomas o lo dejas, o hay Presupuestos o hay elecciones ya'. Busca hacerles así aparecer como culpables a posteriori si los comicios trajeran una victoria del bloque que se fotografió en Colón. Evitar el 'superdomingo' tiene también otras ventajas: no soliviantar a algunos barones que piensan ya en posibles pactos postelectorales con Ciudadanos ni ponerse en contra al PNV –para quien la opción de abril es algo menos mala–, a quien le conviene conservar como aliado de cara una posible votación de investidura.

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