Sánchez se abre ahora a incorporar al Gobierno a «militantes de Podemos»

EFE

Los socialistas valoran «todos los escenarios» tras un día de desencuentros entre su líder y Pablo Iglesias

ADOLFO LORENTE y PAULA DE LAS HERAS

Las tensiones/negociaciones entre el PSOE y Podemos de cara a la formación del nuevo Gobierno alcanzaron este jueves un estado de esquizofrenia preocupantes. Pasaron del fracaso más absoluto a un hilo de esperanza nocturno, cuando los socialistas hicieron llegar a los medios de comunicación un mensaje ambiguo: «El presidente está valorando todos los escenarios posibles», decían. Y ello obligó a reinterpretar unas palabras por la mañana de Pedro Sánchez en la televisión pública en las que abrió la puerta por primera vez, de manera relativamente explícita, a incorporar a carteras que no respondan a «elementos centrales de la política de Estado» no ya a independientes propuestos por la formación de izquierdas, sino a gente vinculada directamente con Podemos o sus confluencias, siempre que respondan a perfiles profesionales de «reconocido prestigio». «No tengo prejuicios con los militantes», llegó a decir.

Sánchez había comenzado su comparencia televisiva asumiendo el fracaso en la negociación y anunciando que a lo largo del día llamaría a Pablo Iglesias para ofrecerle un cambio de guión: conformar dos equipos para hablar de programas y no de sillones. Eso sí, la letra pequeña seguía siendo la misma. Nada de un gobierno de coalición porque en asuntos de Estado, como Cataluña, su distancia es abismal. El gesto, mejor o peor, fue incluso calificado por el presidente del PNV, Andoni Ortuzar, como una «gran noticia». Pero la luz que parecía atisbarse duró hasta las 17.09 horas, cuando el presidente en funciones anunció en Twitter que la intentona de acercar posturas había fracasado. «Lamentablemente, ha rechazado la propuesta. Seguiremos intentándolo», dijo.

Iglesias no recibió de muy buen grado este ofrecimiento al criticar, primero, que se enterase por los medios de esta llamada, y segundo, por considerar que Sánchez sigue aferrado a la «línea roja» de liderar un Ejecutivo monocolor. «Quiere ser presidente a toda costa», censuró. Su enfado se consumó al escuchar cómo el líder socialista volvía a cerrarle de un portazo la puerta del Consejo de Ministros.

Sánchez dio una vuelta de tuerca más a su argumentario para reafirmarse en su nuevo «no es no». Si hasta ahora se había limitado a hablar en genérico de las discrepancias existentes sobre la crisis catalana, este jueves fue un paso más allá y advirtió de la posibilidad de tener que aplicar el artículo 155 de la Constitución en un plazo no demasiado largo. «¿Unidas Podemos va a apoyar al Gobierno en esa situación hipotética, que yo no deseo?», esgrimió.

Iglesias estuvo en contra de la intervención de la comunidad autónoma en 2017 y su partido llegó incluso a recurrirla al Tribunal Constitucional, que recientemente avaló en dos sentencias la actuación del Gobierno de Rajoy. Sin embargo, en estas semanas de tira y afloja, la formación de izquierdas se ha comprometido a ser «leal» a la posición que pudiera mantener un hipotético Ejecutivo. Y este jueves, el secretario general del partido reiteró esa idea.

Oferta limitada

Sánchez dio a entender, no obstante, que no se fía de esas palabras. Pero entonces abrió la puerta a incorporar al Gobierno a gente vinculada directamente con Podemos o sus confluencias, siempre que respondan a perfiles profesionales de «reconocido prestigio». «No tengo prejuicios con los militantes», llegó a decir.

Fuentes gubernamentales apuntan no obstante que esa sería una oferta limitada a un par de ministros, es decir, que en ningún caso se aceptaría la proporcionalidad en función de los resultados electorales a la que apela Iglesias, y que tendría que tratarse de personas de carácter técnico o muy especializadas. Pero no sólo no aventuran nombres, sino que ponen en cuestión que en Podemos haya en estos momentos alguien que encaje en esa descripción.