Sánchez se aferra a un Gobierno en solitario por temor a perder la centralidad

Pedro Sánchez y su esposa, Begoña Sánchez, bajan del avión a su llegada al aeropuerto de Kansai./AFP
Pedro Sánchez y su esposa, Begoña Sánchez, bajan del avión a su llegada al aeropuerto de Kansai. / AFP

El líder del PSOE explicará hoy a la ejecutiva su posición respecto a la investidura tras varias semanas de hermetismo

PAULA DE LAS HERAS y ANDER AZPIROZMadrid

«Quería preguntar, ya que este es un Gobierno que se proclama progresista, ¿por qué no puede ser este el primer Gobierno que hace un gobierno de coalición?», preguntó el pasado viernes una periodista alemana en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros. «En Alemania es lo normal, se hace un contrato y se sigue ese contrato», insistió. En las últimas semanas, los socialistas han dado vagas explicaciones para justificar su negativa a ceder carteras a Unidas Podemos. El propio Pedro Sánchez apeló el jueves a las diferencias sobre la crisis de Cataluña como elemento fundamental de su postura, pero fuentes del partido advierten de que las razones que lo mueven son más de fondo: un intento a largo plazo de ocupar un espacio central, «como una UCD de izquierdas», dicen.

En realidad, la mayor parte de los dirigentes socialistas van un poco «a ciegas» sobre este asunto. Apenas manejan información porque el presidente del Gobierno en funciones ha estrechado mucho su círculo de confianza. Los «afortunados» se cuentan con los dedos de una mano. Están su jefe de gabinete, Iván Redondo -al que se atribuye de forma general la estrategia 'negociadora' desarrollada hasta la fecha- la vicepresidenta en funciones, Carmen Calvo, la vicesecretaria general del PSOE, Adriana Lastra y el secretario de Organización, José Luis Ábalos. «La CEF (la ejecutiva del partido) no pinta nada», se lamentaba hace apenas unos días uno de sus integrantes.

En su entorno admiten «vértigo» a aceptar que solo será posible que la izquierda gobierne con secesionistas

De las tres reuniones que ha celebrado el ógano directivo desde las elecciones del 26 de mayo, cuando debían empezar las conversaciones para fomar Gobierno, Sánchez solo ha acudido a una. Por eso algunos esperan que hoy, un día antes de su quinto encuentro con Pablo Iglesias, les explique sus intenciones y escuche lo que tengan que decir. «Hay preocupación y necesidad de analizar la propuesta concreta para Unidas Podemos», apunta otro dirigente. «Más allá de lo que ha dicho en público -admite un tercero- no sabemos nada».

Diferencias «incipientes»

Nadie plantea tampoco, al menos de momento, demasiadas pegas a lo que parece moverse. Sin embargo, algunas fuentes sostienen que en el núcleo duro sí empieza a haber signos de una división «incipiente» entre quienes creen, como Iván Redondo (asesor independiente), que ir a una repetición electoral sería el mal menor frente al Gobierno de coalición y quienes en el partido temen que se esté caminando demasiado alegremente a una nueva cita con las urnas sin calcular los riesgos. «La movilización es imposible de medir, pero hay razones para creer que no nos iría tan bien como en abril», advierten.

La balanza entre modular la apuesta por un Ejecutivo en solitario o no, en todo caso, aún se inclina a favor de mantenerse firmes. En general, dar cabida a Iglesias en el Consejo de Ministros sucita muchos reparos. Algunos admiten que las soluciones para Cataluña no son verdaderamente lo más relevante. «También tenemos ahí a Zapatero alegrándonos el día» ironizan en alusión a la entrevista en la que el expresidente defendió la necesidad de que la sentencia del 'procés' que «permita recuperar la necesaria y saludable convivencia» y de que el Gobierno «estudie» las peticiones de indulto si llegan.

El problema es la falta de confianza en un dirigente político que ha demostrado tener un comportamiento destructivo en el día a día de su propia organización; un cierto temor o envidia , admiten algunos, a «su manejo mediático», e incluso la resistencia a ceder banderas que los socialistas llevan tiempo trabajándose como la ecologista. Es cierto, aún así, que hay quien también se han atrevido a poner sobre la mesa la evidencia empírica que serviría para enterrar todos esos argumentos, la de que, por lo general, en las coaliciones el pez grande se come al chico, que acaba con un perfil muy diluido. Pero es aquí donde se impone el argumento de preservar la centralidad.

«¿Nadie está pensando en la batalla por el espacio político del PSOE en los últimos años? Da vértigo aceptar que numéricamente solo se puede hacer un Gobierno de izquierdas con la colaboración de los independentistas», subrayan fuentes que conocen los planteamientos de Sánchez y Redondo. El presidente del Gobierno en funciones ha dado varias muestras de que este asunto le pesa en las últimas semanas. Ha cedido a que el PSN gobierne en Navarra gracias a la abstención de Bildu, pero el asunto ha sido objeto de no pocas fricciones internas. Y, aunque en algunos momentos ha dado a entender a través de sus portavoces que si no le queda más remedio que ser investido con la aquiescencia de ERC, lo será, no es para él plato de buen gusto. De ahí, sus apelaciones al PP y Cs para que «no bloqueen» su reeleción.

Podemos propone al líder socialista que consulte a su militancia

Unidas Podemos sigue jugando sus cartas para doblar el brazo a Pedro Sánchez. Si Pablo Iglesias proponía la pasada semana someter a una primera investidura el Gobierno de coalición y revisar después su posición si no obtenía una mayoría en el Congreso, ayer Pablo Echenique instaba al presidente del Gobierno en funciones a preguntar a sus bases si prefieren un bipartito o intentar sacar adelante un Ejecutivo monocolor.

Podemos confía así en que los mismos militantes que la noche del 28-A gritaban «con Rivera no» a las puertas de Ferraz empujen ahora a Sánchez a pactar con ellos. Echenique se apoya en los resultados de la consulta que el PSOE ha realizado en Canarias para formar un Gobierno progresista junto a Podemos, Nueva Canarias y la Agrupación Socialista de La Gomera. El respaldo de las bases ha alcanzado el 99,3% de los votos emitidos. «Sería muy interesante, y hay quien añadiría que una obligación democrática, que Sánchez preguntara a sus bases sobre el Gobierno de España», señaló el dirigente podemista.