Rubalcaba, un servidor público ejemplar

Ana Pastor
ANA PASTOR

De forma inesperada, entre clase y clase a sus alumnos de la Universidad Complutense, nos ha dejado Alfredo Pérez Rubalcaba, uno de los protagonistas de la política española sin el cual resulta imposible realizar un relato completo de la historia de nuestro país durante los últimos 40 años.

Brillante orador, negociador imbatible, conversador insaciable, conocedor y estudioso de sus oponentes. Alfredo Pérez Rubalcaba reunía todas las virtudes que podemos buscar en un buen parlamentario. Nunca rehuyó el debate ni abandonó una negociación. Nunca se dio por vencido cuando las perspectivas arrojaban nubarrones. Siempre ofreció el primer paso firme cuando las cosas se complicaban.

Su sentido del deber y de lealtad a España, su posición en puestos de la mayor responsabilidad le situaron en un papel clave en momentos de enorme importancia, como las semanas en las que se fraguó la abdicación del Rey Juan Carlos y la proclamación del Rey Felipe VI.

Con un profundo sentido del Estado y del servicio a los demás, deja entre sus compañeros socialistas un vacío imposible de llenar. Y entre sus compañeros del Congreso el mejor recuerdo de lo que un buen servidor del Estado debe aportar a la construcción de un país.