Rivera se resiste a coaligarse con el PP porque «España suma, pero la corrupción resta»

Albert Rivera permanece en su escaño durante el pleno extraordinario celebrado el pasado jueves en el Congreso. /Efe
Albert Rivera permanece en su escaño durante el pleno extraordinario celebrado el pasado jueves en el Congreso. / Efe

El líder de Ciudadanos defiende que «hay que sumar con inteligencia» y pone como ejemplo Navarra donde la alianza «era necesaria»

María Eugenia Alonso
MARÍA EUGENIA ALONSOMadrid

Recién llegado de vacaciones, Pablo Casado defendió la necesidad de «una alianza electoral» con Ciudadanos para evitar la fragmentación «letal» del electorado conservador. Sin embargo, la ansiada refundición del centroderecha bajo el paraguas de 'España Suma' es más una declaración de intenciones que un proyecto con visos de prosperar en el corto plazo. Ni Albert Rivera ni su círculo más cercano contemplan ir de la mano con el PP en unas eventuales elecciones generales. «Hay que sumar con inteligencia», arguyó ste lunes el líder de los liberales en su reincorporación a la vida pública tras el parón estival.

La dirección naranja se resiste a abrir la puerta a la constitución de esa coalición electoral que propone Casado para hacer frente 'sanchismo'. «España suma, pero la corrupción resta», atizó Rivera a su socio preferente al que incluso auguró que podía terminar la semana con más exdirigentes en sus filas investigados. «No todo el mundo va a votar a un partido que tiene 44 casos de corrupción por resolver y que puede tener nuevas imputaciones por la 'trama Púnica'», remarcó el dirigente liberal en una entrevista por la mañana en Onda Cero, horas antes de que la Audiencia Nacional decidiese sentar en el banquillo por corrupción a las expresidentas madrileñas Esperanza Aguirre y Cristina Cifuentes.

Rivera defendió el espíritu pactista de su partido cuando toca «sumar por España», tal y como se vio en Navarra, donde Ciudadanos concurrió a las pasadas autonómicas junto con el PP y UPN bajo la marca 'Navarra Suma'. La confluencia – «necesaria» para el dirigente liberal– obtuvo la mayoría de los votos (36'52%) aunque un pacto posterior entre PSOE, Geroa Bai, Podemos y Izquierda-Ezquerra otorgó la Presidencia de la comunidad foral a la socialista María Chivite.

En la cúpula naranja estarían abiertos a explorar una alianza «puntual» con la formación de Casado para el Senado y en el País Vasco. Aunque a principios de verano el portazo a ir coaligados con el PP era total, fuentes del partido reconocen que ahora mismo esa puerta está entreabierta para estos dos casos.

Con los números en la mano, esa hipotética coalición sería beneficiosa para las dos formaciones. En el caso de Euskadi, porque tanto PP como Ciudadanos, que el 28 de abril se quedaron sin escaños, podrían haber obtenido representación en el Congreso. Contarían con un diputado en Álava, en detrimento de EHBildu, y otro en Vizcaya, que perdería Unidas Podemos. En el caso de la Cámara baja, lo más probable es que, de haber ido de la mano el 28-A, ambos partidos se habrían alzado con la mayoría absoluta en lugar del PSOE.

Acuerdos postelectorales

Pero de momento, en las filas liberales se escudan en que no hay ninguna propuesta de los populares sobre la mesa para resistirse a abordar públicamente el tema. Insisten además en que compartir listas con el PP traería «el país de rojos y azules que pretende Sánchez». Lo «inteligente» –aseveró la portavoz nacional, Lorena Roldán– sería «reunir escaños» a posteriori, como ha ocurrido en Castilla y León, Murcia, Andalucía o Madrid.

Con el partido renovado y las voces discrepantes alejadas, Rivera reunió este lunes a la nueva cúpula de Ciudadanos para fijar la estrategia a seguir este curso, que persiste en el objetivo de marcar perfil propio y erigirse como la mejor alternativa al PSOE frente a las «posiciones extremas» de Vox y la corrupción del PP.

Los populares marcan distancia con los escándalos

NURIA VEGA | Madrid

El PP volvió este lunes a marcar distancias con un pasado lastrado por los escándalos de corrupción. Conocida la imputación de Esperanza Aguirre y Cristina Cifuentes, los populares reivindicaron el proyecto de Pablo Casado como sinónimo de «regeneración» y de lucha contra las prácticas ilegales. La respuesta sirvió, de paso, para intentar ahuyentar la sombra que Albert Rivera extendió de nuevo sobre su adversario.

Hace tiempo que el PP presenta su renovación de 2018 como cortafuegos frente al incendio de los casos de corrupción en el partido, los mismos que según los estudios cualitativos de la dirección nacional siguen perjudicando sus opciones electorales. De ahí que, al mismo tiempo que fuentes oficiales apelaban este lunes a la «presunción de inocencia» y expresaban su respeto a las decisiones judiciales, en las filas conservadoras defendieron su compromiso de tolerancia cero con los escándalos.

Por ahora, el Comité de Derechos y Garantías del partido no tiene previsto tomar decisión alguna. Esperanza Aguirre es una afiliada de base sin cargos orgánicos. En cuanto a Cristina Cifuentes, ya solicitó su baja temporal del partido mientras se investigaba el caso de su máster.

En el PP dieron por sentado que, hoy por hoy, su lucha contra la corrupción no está cuestionada. Es más, fuentes de Génova añadieron que Ciudadanos «sabe perfectamente» del compromiso de los populares. Casado evitó entrar en controversias con Rivera, que rechazó, con el argumento de los escándalos, formar parte en el futuro de España Suma. Al presidente de de los liberales volvió ofrecerle aunar fuerzas en caso de elecciones. «Remar -dijo- en la misma dirección».