Mucho más que un revés judicial

El fallo del tribunal alemán deja tocada la imagen de España ante sus socios europeos y da aire al independentismo

Mucho más que un revés judicial
Alberto Ayala
ALBERTO AYALA

Ni el Gobierno Rajoy ni las principales fuerzas políticas ni la Justicia podían esperar peores noticias de la Audiencia Territorial del estado federado alemán de Schleswig-Holstein, ni el soberanismo catalán, mejores.

Los jueces germanos descartaron ayer la extradición de Carles Puigdemont a España por rebelión, contra el criterio de la Fiscalía. El Código Penal alemán no contempla este delito y los magistrados entienden que tampoco cabe aplicarle el más parecido que existe, el de alta traición, porque, en su opinión, no hubo violencia.

Sostiene el fallo que se pueden achacar a Puigdemont, en su condición de promotor y defensor del referéndum del 1-O, los actos de violencia registrados. Pero «por su naturaleza, extensión y efecto» esos actos no tenían la capacidad de «someter» al Gobierno español a una presión tal que se hubiera visto obligado a capitular ante las exigencias de los radicales.

De momento sigue el trámite judicial para que el político neoconvergente sea enviado a nuestro país. Pero solo para ser juzgado por un delito mucho menos grave como es el de malversación de caudales. Mientras, queda en libertad previo pago de una fianza de 75.000 euros.

Digo de momento porque, a la luz del pronuncimiento, el Tribunal Supremo español podría estar sopesando ya retirar la petición de extradición. ¿Objetivo? Así no tendría por qué renunciar a juzgar a Puigdemont por todos los delitos que le imputa el juez Pablo Llarena.

El fallo, que sostiene que Puigdemont no tiene por qué temer ser víctima de persecución política en España, supone bastante más que un simple revés judicial. De una parte el fallo del tribunal germano coloca a nuestro país en la picota ante sus socios europeos y ante la opinión pública internacional. Pero es que, además, pone en solfa toda la línea argumental con la que el juez Llarena ha procesado a los principales dirigentes del fallido 'procés'.

En estas condiciones, ¿se puede seguir imputando a Junqueras, Forn, los 'jordis' y al resto de los encausados de un delito que exige violencia cuando los jueces alemanes sostienen exactamente lo contrario, que no la hubo?

El Gobierno Rajoy y la Judicatura renunciaron en su día a pedir a Bélgica la extradición del expresident por miedo a lo que sucedió ayer. Se eligió cuidadosamente Alemania para dar el paso convencidos de que su Código Penal y las presuntas buenas relaciones entre Angela Merkel y Mariano Rajoy podrían ayudar. Es evidente que no ha sido así.

Veremos qué estrategia sigue a partir de ahora el magistrado del Supremo. Si se mantiene firme en su línea acusatoria o vira y tiene de alguna forma en cuenta el fallo de ayer.

Y si el pronuncimiento es más que un jarro de agua fría para España, constituye todo un alivio para el soberanismo. Anoche el mundo 'indepe' se mostraba exultante.

¿Ayudará o complicará las negociaciones para que Cataluña tenga al fin un president sin problemas legales que forme Govern y acabe así la suspensión de la autonomía? Visto lo visto no tengo nada claro, más bien al contrario, que Puigdemont y los suyos se hagan a un lado para hacerlo posible. Ahora menos.

Con este fallo y la definitiva judicialización del 'caso Cifuentes' como para que Rajoy y el PP se den un subidón este fin de semana en Sevilla.