El PSOE renuncia a la mayoría absoluta en la Mesa del Senado y cede un puesto al PNV

Pedro Sánchez y José Luis Ábalos, este viernes en la reunión de la ejecutiva del PSOE./EP
Pedro Sánchez y José Luis Ábalos, este viernes en la reunión de la ejecutiva del PSOE. / EP

El Euzkadi buru batzar decidirá en la reunión del lunes si acepta la propuesta de los socialistas

IVÁN ORIOBilbao

El PSOE avanza en su complicado juego de equilibrios para soldar los cimientos de la próxima legislatura. Asegurada la mayoría absoluta en los escaños del Senado, que se constituirá el próximo martes, los socialistas han renunciado a mantenerla también en la Mesa para que no puedan acusarles de despotismo en la Cámara alta, como hicieron ellos con el PP en el último ciclo político, y para lanzar un claro guiño de complicidad al PNV, al que necesita como aliado preferente para consolidar un mandato sin excesivos sobresaltos. Con los populares en el Gobierno los jeltzales también tuvieron un 'delegado' en la Mesa -María Eugenia Iparragirre-, pero el contexto era distinto.

Los resultados de la cita con las urnas el 28-A, una vez aplicada la aritmética de la proporcionalidad, concedieron al PSOE cinco senadores en la Mesa y al Partido Popular, dos. Es decir, los socialistas tenían una holgada mayoría absoluta. Sin embargo, han decidido 'regalar' una silla al PP y otra al PNV, así que el órgano de control tendría tres electos de la formación de Pedro Sánchez, otros tantos de la de Pablo Casado y uno de la de Andoni Ortuzar. «Hemos buscado que no haya bloqueos, ni imposiciones ni mayorías absolutas», afirmó este viernes en la sede de Ferraz el secretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos. «No somos como el resto», proclamó el ministro de Fomento en funciones tras reivindicar que el parlamentarismo «puede y debe contribuir a que los ciudadanos recuperen la confianza en la clase política» y que «garantizar la gobernabilidad es responsabilidad de diputados y senadores».

La decisión tiene una importante carga simbólica y política. Por una parte, los socialistas vuelven a dejar claro que para ellos el primer partido de la oposición es el PP. Ya lo demostraron en La Moncloa cuando el presidente en funciones se reunió con el líder de los populares y lo han hecho de nuevo en el Senado. La segunda lectura es que el PSOE ha tratado de 'compensar' en cierta manera a los jeltzales y tener un detalle público con ellos después de dejarles fuera de la Mesa del Congreso. En tercer lugar, transmite el mensaje claro a ERC de que no olvida su veto a Miquel Iceta para presidir la Cámara alta.

Fuentes del PNV aseguraron que el partido ni ha intervenido en las negociaciones ni ha solicitado el asiento en la Mesa, y anunciaron que será el Euzkadi buru batzar (EBB) el lunes en su reunión habitual el que analizará la resolución adoptada «por terceros» y si acepta la oferta. Y añadieron que en la última legislatura tuvieron un representante en el órgano de control de la Cámara alta «sin contraprestación alguna». Los jeltzales ni se han planteado aún que senador ocuparía el eventual puesto en la Mesa.