«La prioridad no puede ser el regreso de los presos de ETA a Euskadi», dice en Ermua Sáenz de Santamaría

Sáenz de Santamaría se abraza con Mari Mar Blanco./IGNACIO PÉREZ
Sáenz de Santamaría se abraza con Mari Mar Blanco. / IGNACIO PÉREZ

La exvicepresidenta y candidata a liderar el PP participó en el homenaje anual por Miguel Ángel Blanco

LORENA GIL

La exvicepresidenta del Gobierno y candidata a liderar el PP, Soraya Sáenz de Santamaría, se sumó este viernes al homenaje que cada año el partido organiza en Ermua en recuerdo del joven edil Miguel Ángel Blanco, secuestrado y asesinado por ETA hace 21 años, y que se celebra por primera vez tras la disolución de la banda. Sáenz de Santamaría reivindicó la memoria de las víctimas frente a quienes «buscan impunidad». En esta línea, quiso lanzar un mensaje a Pedro Sánchez y a su ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska: «No puede ser que la prioridad sea ahora el regreso a Euskadi de los presos», advirtió, en alusión a la decisión del Gobierno central de estudiar posibles acercamientos.

Sáenz de Santamaría reconoció la «valentía» de quienes «se quedaron en el País Vasco». «Sois la referencia moral de nuestro partido», expresó. La exvicepresidenta ha apelado a la «unidad», la misma que despertó el atentado contra Miguel Ángel Blanco, «para construir un relato veraz y justo». «El trabajo no ha terminado», proclamó. «Yo quiero que mi hijo Iván, de seis años, sepa quién fue Miguel Ángel, compañero de su madre en el PP, y que se sienta orgulloso de él. En casa lo sabrá», añadió.

Al acto acudió la plana mayor del PP vasco, con su presidente, Alfonso Alonso, y la secretaria general, Amaya Fernández, a la cabeza, así como los tres líderes territoriales, Raquel González (Bizkaia), Iñaki Oyarzábal (Álava) y Borja Sémper (Gipuzkoa). También estuvieron presentes la exministra Fátima Báñez; Javier De Andrés, exdelegado del Gobierno en Euskadi; Carmelo Barrio; Laura Garrido; Leopoldo Barreda, Carlos Iturgaiz; Teresa Jiménez-Becerril, hermana de Alberto Jiménez-Becerril, asesinado por ETA; e Ignacio Cosidó, exjefe de la Policía y representante de la candidatura a liderar el PP de Pablo Casado.

Ofrenda floral

Durante el homenaje, que incluyó después una ofrenda floral en el monolito por las víctimas del terrorismo, tomaron también la palabra, por orden, la presidenta del PP vizcaíno, Raquel González, quien también cargó contra Sánchez y el nuevo delegado del Gobierno en Euskadi, Jesús Loza, por la «complacencia», dijo, con la que tratan a los presos de ETA, y el líder del partido en Euskadi. Alfonso Alonso quiso también advertir del trabajo que se realiza «desde algunos frentes» para promover «la falsedad y el engaño» en relación a lo ocurrido. «Nos quieren colar un relato, esto no ha terminado», advirtió. «Y digo también que no ha terminado porque ahora hay una confluencia entre el PNV y EH Bildu», añadió. Alonso se refirió una vez más al acuerdo suscrito entre ambas formaciones en el seno de la ponencia de autogobierno. «Quieren construir una Euskadi solo para nacionalistas, y Miguel Ángel Blanco defendía la pluralidad; por eso le mataron», dijo. En este sentido, pidió «fuerza» a los suyos. «Va a ser un año duro, un año de elecciones en el que vamos a tener una ofensiva soberanista. Y yo os digo que cojáis fuerzas», apostilló.

Por su parte, Mari Mar Blanco recordó a ETA y su entorno que «todas las víctimas son inocentes, llevaran el uniforme que llevaran», al tiempo que apeló a la unidad para «dejar claro que aquí hubo víctimas y verdugos, sin equidistancias ni ambigüedades». La hermana de Miguel Ángel Blanco también se dirigió al presidente del Gobierno: «La memoria y dignidad de las víctimas se defiende todos los días. No somos la hipoteca de nadie ni nuestra dignidad se vende por unos sillones», sentenció.

 

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