Una presentación con aroma electoral

El líder del PSOE, Pedro Sánchez, en un acto esta mañana en Chamartín. /Afp
El líder del PSOE, Pedro Sánchez, en un acto esta mañana en Chamartín. / Afp

El PSOE cierra filas en torno a Sánchez, que expone su programa progresista en un acto en Madrid que recuerda en tono y en forma a un mitin de campaña

María Eugenia Alonso
MARÍA EUGENIA ALONSOMadrid

En una nave de mil metros cuadros, flanqueado por los colores del PSOE y con música de fondo. Como si de un mitin de campaña se tratase Pedro Sánchez se subió este martes al escenario del Espacio Meeu en Madrid para tirar la caña a Pablo Iglesias. Y lo hizo escoltado por la plana mayor del partido. Un cierre de filas con el que los socialistas buscaron trasladar la imagen de unidad frente a un Podemos cada vez más dividido ante la disyuntiva que les plantea Sánchez: investirle sin sillones en el Consejo de Ministros.

«Despejen el pasillo para el presidente», insistía a todo el que pasaba una señora desde la primera fila destinada para los cerca de 700 invitados. La mitad, pertenecientes a los cerca de las 200 asociaciones y colectivos con los que se ha reunido este mes de agosto el jefe del Ejecutivo en funciones. El resto eran ministros, diputados, senadores y algún líder territorial.

Con media hora de retraso sobre el horario previsto, el líder socialista hacía su entrada en el acto. Le precedían Iván Redondo, su hombre de máxima confianza, y todos los miembros de su Gabinete –a excepción de Josep Borrell–, que despertaban tímidos aplausos entre los presentes. No ocurrió lo mismo con el secretario de Organización y ministro de Fomento, José Luis Ábalos, que fue ovacionado a su llegada. «Hoy quiero apelar a una gobernanza basada en un acuerdo programático común, progresista y abierto a la sociedad», inició su intervención Sánchez, que enarboló la bandera del tercer sector y apeló al espíritu de la moción de censura para mantenerse en la Moncloa.

A lo largo de 45 minutos, el secretario general del PSOE desgranó casi punto por punto las 370 medidas de su propuesta abierta para un programa común progresista. Entre ellas, algunas de las propuestas que los morados querían ejecutar con su entrada en el Gobierno de coalición. «No hay una sola razón objetiva para que el próximo 10 de noviembre haya elecciones», aseguró Sánchez, interrumpido continuamente por los aplausos.

Papel secundario

El presidente en funciones ofreció a los morados un acuerdo programático, pero también «responsabilidades capitales» en la «gobernanza» de España. Eso sí, fuera del Ejecutivo. Sin concretarlas, y a la espera de una reunión entre los equipos negociadores de ambos partidos este mismo jueves, Sánchez propuso la «presencia activa y reforzada» en «instituciones públicas relevantes que complementan la acción del Consejo de Ministros».

Una solución intermedia con la que el presidente del Gobierno busca desencallar las negociaciones antes de que el 23 de septiembre termine el plazo constitucional para que haya nuevo Gobierno o, de lo contrario, se ponga en marcha el reloj electoral. «Construyamos confianza para una España que merece futuro. Apostemos por la esperanza, nosotros lo hacemos», zanjó Sánchez.

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