PP y Ciudadanos quieren a Vox fuera de los gobiernos

García-Egea y Beltrán se reúnen con los dirigentes de Vox. / E. P.

Los populares les piden «generosidad» para avanzar en los pactos y los liberales no dan pábulo a su amenaza de entregar gobiernos a la izquierda

María Eugenia Alonso
MARÍA EUGENIA ALONSOMadrid

El pulso entre Ciudadanos y Vox mantiene bloqueado un posible pacto a tres de la derecha en las comunidades y ayuntamientos donde suman mayoría absoluta. El rechazo de Albert Rivera a negociar con Santiago Abascal y aceptar solamente la 'vía andaluza' choca frontalmente con las pretensiones del partido de extrema derecha, que está decidido a hacer valer su apoyo allí donde sus siglas sean imprescindibles. Este martes el PP se alineó con su socio preferente, Ciudadanos, y reclamó a Vox «generosidad» para permitir nuevos pactos a la andaluza y que sea consciente del papel que le han otorgado las urnas. «Hay que dejar de un lado los egos», señaló el secretario general, Teodoro García-Egea.

Los populares mantuvieron su primera reunión formal con la formación de Santiago Abascal de la que salió un preacuerdo de líneas programáticas básicas que podrá ser compartido por Ciudadanos. Una cita en la que el partido de Pablo Casado se ofreció, como ya hizo el pasado diciembre en Andalucía, como «pieza común» o «nexo de unión» entre unos y otros para hacer realidad esos ejecutivos de centro derecha. «Dejemos de discutir sobre el camino y hablemos sobre los fines y los objetivos», aseveró García-Egea.

Vox trata de sacarse la espina andaluza. La formación quería a toda costa sentar a Ciudadanos a la mesa, pero los liberales pusieron sobre las espaldas del PP cualquier contacto con los de Abascal para evitar retratarse con ellos. Ahora, con muchos gobiernos patas arriba, Vox no aceptará trágalas y amenaza con el «harakiri político» antes que ceder al «chantaje» de Ciudadanos. Si no hay negociación a tres bandas dejarán gobernar a la izquierda. «A mí me ponen entre la espada y la pared y cojo la espada, independientemente de las consecuencias», advirtió Abascal en esRadio.

Ante el cordón sanitario impuesto por el partido naranja, el líder de Vox puso sobre el tapete la posibilidad de que el PP gobierne en solitario «con apoyos puntuales». Aún así, su opción preferida sigue siendo la de los tripartitos, de lo contrario sería «un fraude» para los votantes de centroderecha. Para los liberales esto es una línea roja e insisten en que a lo máximo que pueden llegar con Vox es a una conversación para informarles de los acuerdos que alcancen con el PP.

En la dirección naranja no dan pábulo a las amenazas de Abascal y advierten de que llegado el momento tendrá que retratarse y decidir si quiere un gobierno PP-Ciudadanos o ser cómplice de que éste acabe en manos de la izquierda. Es el caso del Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid, que podrían ser gobernados por Manuela Carmena y el socialista Ángel Gabilondo, respectivamente, si las tres formaciones de derecha no cierran un pacto. Pero la pretensión de Rivera es formar ejecutivos «como mucho de dos partidos», como en Andalucía, porque no quiere gobiernos de «tres y cuatro partidos matándose». «¿Alguien se cree que Abascal va a hacer alcaldesa a Carmena?», cuestionó este martes el líder de Ciudadanos en Antena 3.

Buena sintonía en Aragón

La preferencia de los liberales a negociar con el PP hace que el papel de Vox se vea relegado a un apoyo externo, pero necesario. Es el caso de Aragón, donde ayer comenzaron las negociaciones con los populares para alcanzar un pacto de Gobierno, al que confían sumar al PAR, y en el que los tres escaños de Abascal son imprescindibles para arrebatar al socialista Javier Lambán la Presidencia. «Ha sido una reunión muy productiva y el inicio de unas negociaciones para un gran acuerdo del Gobierno», confirmó el secretario de Acción Institucional de Ciudadanos, José María Espejo.

En el PP las cosas se vieron con el mismo entusiasmo y confían en que la buena sintonía se repita hoy en Castilla y León, donde las dos formacioens buscarán una vía de entendimiento para formar un futuro gobierno bicolor y evitar que éste caiga en manos del PSOE. «He visto plena predisposición de que lo hemos visto hoy en Aragón se haga realidad en otras comunidades y muchísimas capitales de España», remarcó el vicesecretario de Organización de los populares, Javier Maroto.