La Policía sigue la pista a una treintena de huidos de ETA

La Policía sigue la pista a una treintena de huidos de ETA

La Comisaría General de Información mantiene abiertas todavía investigaciones en ocho países | Considera crucial la captura de estos terroristas fugados para esclarecer algunos de los 297 asesinatos sin resolver

Melchor Sáiz-Pardo
MELCHOR SÁIZ-PARDOMadrid

La lucha contra ETA no ha acabado. No, al menos, en las oficinas de la Comisaría General de Información del centro operativo de Canillas, en Madrid, el corazón del Cuerpo Nacional de Policía. Allí, en una de las paredes de las oficinas en las que se han gestado algunos de los más importantes golpes policiales que acabaron con la organización terrorista, luce un enorme mapa mundi que se ha convertido en una suerte de recordatorio de que aunque ETA se disolviera el pasado 3 de mayo, el trabajo policial está lejos de haber terminado. En ese gran póster los funcionarios han colgado las fotos de todos y cada uno de los etarras detenidos en el extranjero –cada uno en el país en el que fue arrestado– desde que ETA declarara su alto el fuego definitivo el 20 de octubre de 2011.

Son 34 fotos de rostros que antaño fueron obsesión de los servicios de Información de la Policía. Muchos ya están en la cárcel en España. Otros etarras, a pesar de haber sido detenidos, nunca pudieron ser extraditados por diferentes motivos desde los países que los acogieron. Es el mapa de los éxitos pero también recuerda que queda tarea por hacer. Todavía quedan fotos por colgar. Exactamente 30.

Esa es la cifra de requisitorias contra miembros de ETA todavía activas en julio en los archivos, según el último recuento de la Comisaría General de Información, que, por primera vez, abre sus bases de datos de huidos, aunque sea parcialmente, a los medios de comunicación.

Parcialmente porque los servicios antiterroristas de la Policía, pese a saber exactamente el paradero de 27 de esos 30 prófugos, prefieren guardar silencio sobre las identidades de 18 de estos huidos porque las investigaciones sobre sus movimientos en el extranjero siguen activas y la esperanza de conseguir su entrega siempre sigue viva. Son 30 huidos en ocho países de tres continentes.

Solo hay tres terroristas en fuga a los que los agentes no pudieron ubicar durante mucho tiempo. Las identidades de dos de ellos, aún en paradero desconocido, son secretas. El tercero es José Antonio Urrutikoetxea, «Josu Ternera», el jefe etarra que terminó de disolver ETA la pasada primavera con la lectura del comunicado final, y que finalmente ha sido detenido este jueves 16 de mayo de 2019 en Francia.

Escondido en España

En la lista, aunque parezca increíble, hay un huido al que se sitúa en España y que por problemas legales no ha podido ser enviado a la cárcel. Su identidad, también es secreta.

Pero el top, sin duda, es Venezuela, donde la Policía sitúa sin género de dudas a 13 activistas con causas pendientes. La lista incluye a Arturo Cubillas, el etarra convertido ahora en un alto funcionarios del Gobierno bolivariano y al que Caracas se niega a extraditar desde que en 2010 España le acusara de organizar entrenamientos conjuntos de ETA y las FARC. Iñaki de Juana Chaos, huido desde su puesta en libertad en 2008 cuando fue acusado de un acto de enaltecimiento del terrorismo, también está bajo la protección del Ejecutivo de Nicolás Maduro.

El caso de Venezuela es «sangrante» para los investigadores, que aseguran que es el único país que se niega de manera abierta a colaborar. «Sin tapujos», dicen. Su rechazo, afirman, ha llegado al punto de desmentir que existan pruebas de que De Juana Chaos se encuentre en Venezuela a pesar de que en 2015 se publicó un álbum de fotos completo suyo en Chichiriviche, en el estado de Falcón, donde regentaba una licorería.

Errores legales

Por número, el segundo país con más huidos con requisitorias en vigor es Francia. El país vecino, a pesar de las excelentes relaciones y a pesar de que en los últimos siete años ha detenido a 17 reclamados por España, sirve de cobijo a cinco huidos de ETA. Terroristas conocidos, como Alberto Plazaola (condenado a 46 años de cárcel como autor de dos delitos de asesinato frustrado y de uno de estragos), están en suelo francés por problemas (o errores) legales para su detención. Otros tres terroristas siguen en el país vecino aunque con una vida clandestina. La Comisaría de Información no proporciona sus identidades para no dar pistas.

Cuba, dicen los agentes, ya no es el «refugio» etarra de antaño. El deterioro de las condiciones de vida ha pasado factura. En la actualidad los huidos con requisitoria son solo tres frente a la veintena larga de los últimos años. Al frente de ese colectivo en la isla caribeña sigue estando José Ángel Urtiaga Martínez, reclamado, como Cubillas, por organizar entrenamientos conjuntos de ETA y la FARC. El Gobierno cubano siempre ha dado la callada por respuesta a las peticiones de extradición.

En México solo quedan ya dos huidos en la red de acogimiento que llegó a albergar a una cuarentena de etarras. El nombre más notable es Hilario Urbizu San Román. Detenido en 2015 por un asesinato cometido hace 38 años, pero México denegó su extradición.

Entre las 18 identidades de huidos y su ubicación que la Comisaría general de Información se guarda para sí hay terroristas que podrían arrojar luz sobre algunos de los 297 asesinatos todavía sin resolver. «En Sudamérica hay muchos con delitos de sangre», afirma uno de los investigadores mientras repasa la ficha de José Luis Eziolaza, «Dienteputo», al que sitúan «con bastante probabilidad» en Venezuela. Un jefe etarra con una docena de crímenes de sangre a sus espaldas.