Podemos intenta zanjar el debate interno ante la negativa del PSOE a un gobierno de coalición

Noelia Vera conversa con Alberto Garzón, el miércoles, en la Diputación Permanente del Congreso. /E. P.
Noelia Vera conversa con Alberto Garzón, el miércoles, en la Diputación Permanente del Congreso. / E. P.

El partido en Euskadi considera que la prioridad debería ser evitar elecciones mientras el Ejecutivo deja en el aire el encuentro con Iglesias

Nuria Vega
NURIA VEGAMadrid

La demora en las negociaciones para investir a Pedro Sánchez presidente ha abierto el debate en Unidas Podemos. Mientras algunos sectores del partido consideran una baza deseable que Pablo Iglesias acepte en público la primera oferta de reparto de ministerios que formuló el PSOE, hay quien ni siquiera cierra la puerta a explorar opciones alternativas al gobierno de coalición si fueran necesarias para evitar que las urnas vuelvan a abrirse en noviembre. El secretario general en el País Vasco, Lander Martínez, abrió este jueves una rendija con el argumento de que la prioridad debería ser frenar una repetición electoral. Una rendija que la dirección se apresuró a sellar de inmediato.

«Ahora nos toca pensar en un gobierno de coalición -argumentó Martínez en una entrevista en Euskadi Irratia en la que subrayó que esa sería la mejor de las posibilidades-, pero si llega el momento de tomar una decisión y hay que pensar en otras opciones, acaso tendríamos que abrir nuestro marco». Ni concretó ni fue más lejos, aunque insistió en la necesidad de que haya un acuerdo para un ejecutivo estable durante cuatro años que afronte un panorama, incluso internacional, que podría ser complicado. Pero la suya fue reducida a una valoración personal.

La portavoz adjunta de Podemos en el Congreso se reafirmó en la posición oficial y con la que Pablo Iglesias espera afrontar unas nuevas negociaciones con el PSOE para conseguir un Consejo de Ministros bicolor. «Acepto la opinión del compañero Lander, en Podemos somos de debatir y de debatir las cosas más en público de lo que a mí, personalmente, me gustaría, pero nosotros aquí, en el grupo confederal, estamos hechos una piña», replicó Noelia Vera en La Sexta.

Tal y como lo ve la dirigente morada, cualquier alternativa que pase por facilitar un gobierno en solitario del PSOE nunca daría «estabilidad» al país, sino que sería la semilla de unas nuevas elecciones anticipadas. Como muestra, en Podemos recuerdan que, tras la moción de censura, Pedro Sánchez tan sólo logró permanecer nueve meses en la Moncloa antes de convocar elecciones tras el fracaso en la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado. Y, en este escenario, su organización pide que los contactos se retomen donde se quedaron en julio, es decir en una oferta de coalición frustrada.

«Si ha lugar»

Pero no hay acuerdo ni en el punto de partida. El Gobierno en funciones reiteró hoy que la fórmula de un gobierno bipartito quedó «cerrada por el portazo» de Unidas Podemos del mes pasado. E insistió en que restablecer los puentes sólo tendrá como objetivo abordar un pacto programático. Para elaborar esa propuesta, Sánchez volvió este jueves a su agenda de reuniones con colectivos sociales y se vio con representantes del ámbito de la discapacidad, la inmigración y el pueblo gitano. Los encuentros con las fuerzas políticas han quedado en el aire.

La vicepresidenta, Carmen Calvo, se escudó en que a día de hoy Felipe VI no ha propuesto candidato a la investidura y dejó la tarea de «reflexionar» a Unidos Podemos. «El presidente del Gobierno se reunirá, si ha lugar, con un programa fortalecido, ampliado y mejorado con el resto de grupos. Si ha lugar», precisó a la espera de ver qué se mueve en el otro lado. Pero el clima tampoco pareció propicio para el entendimiento y sí para el pulso. «Al final -ironizó Vera- va a tener la culpa el Rey».

Sánchez llevará su estrategia el lunes a la ejecutiva del PSOE

Pedro Sánchez abrirá el curso con la nueva oferta que aspira a trasladar a Pablo Iglesias para un acuerdo programático. El lunes reunirá a la Comisión Ejecutiva Federal del PSOE para cerrar la estrategia de las próximas semanas antes de que el 23 de septiembre venza el plazo para salvar la investidura. Y, con toda probabilidad, desgranará los principales puntos del documento que ha ido construyendo tras verse con colectivos sociales y que espera sirva de base de las negociaciones con Unidas Podemos. Se trata de una propuesta, insisten los socialistas, para un gobierno «progresista». Pero no de coalición.