Podemos y PSOE se alejan cada vez más e Iglesias augura una investidura fallida de Sánchez en julio

La portavoz de Unidas Podemos, Irene Montero./Efe
La portavoz de Unidas Podemos, Irene Montero. / Efe

Montero desvela que el presidente en funciones les dijo que «prefiere pactar con la derecha» y los socialistas lo niegan

ANDER AZPIROZ

La investidura de Pedro Sánchez como presidente del Gobierno cada día es más incierta después de que Unidas Podemos y el PSOE, lejos de acercar posturas, hayan redoblado el fuego cruzado acusándose mutuamente del fracaso de las negociaciones. Sánchez no quiere a Pablo Iglesias ni a Irene Montero en el Consejo de Ministros. Estos, aunque no lo reconocen en público, han establecido su presencia como una línea roja. La distancia es tal que Podemos ya da por sentado que la investidura de julio será fallida y que habrá que esperar a una segunda intentona en septiembre.

Más de dos meses después de las elecciones generales, el candidato designado por el Rey y la presidenta del Congreso de los Diputados se reunirán el próximo martes, 2 de julio, para elegir la fecha del debate de investidura. Con toda seguridad, Pedro Sánchez y Meritxell Batet fijarán el pleno para la segunda o tercera semana de julio. Será un miércoles (10, 17, 24 o 31) para que en caso de tener que volver a las urnas, la nueva fecha caiga en domingo.

Una vez cerrado el calendario, comenzará el esprint de unas negociaciones que ahora mismo están en punto muerto. El aspirante a La Moncloa está anclado en los 124 votos a favor, los 123 que obtuvo el PSOE el 28 de abril más el del diputado del Partido Regionalista de Cantabria (PRC), la única formación con la que los socialistas han logrado un acuerdo. PP y Ciudadanos han negado una y otra vez la abstención. Por su parte, Unidas Podemos, el socio natural del PSOE, ya habla sin rubor de provocar una investidura fallida si Sánchez no accede a hacerles un hueco en el Consejo de Ministros. Mientas que el resto de posibles aliados, como el PNV, suben cada día la cotización de su voto favorable.

Pese a todo, Iglesias dice que no pierde la esperanza de pactar un Gobierno de coalición progresista. La mantiene a pesar del fracaso de la nueva reunión que mantuvo el martes en La Moncloa con Sánchez, en la que el presidente ratificó su negativa a entregar carteras ministeriales. A lo más que ha llegado el candidato del PSOE es a ofrecer a Unidas Podemos un acuerdo programático y cargos intermedios en la Administración. Insuficiente para Iglesias, que confía en que el líder socialista mejore su propuesta a medida que la presión por una repetición electoral vaya en aumento. Repetición que, según los sondeos, podría ser letal para la formación morada y rentable para los socialistas.

Única alternativa

«La coalición está mucho más cerca de lo que podría parecer, aunque haya que esperar dos meses y medio», señaló este miércoles Iglesias en un acto en el Congreso. Al marcar este plazo, el secretario general de Podemos ratificó lo que ya le adelantó a Sánchez el martes. Es decir, que está dispuesto a votar en contra de la investidura si no hay acuerdo previo.

Si el secretario general del PSOE no logra mayoría absoluta en la primera votación ni simple en la segunda, comenzará a correr el reloj para una nueva convocatoria electoral dos meses después. Las espadas siguen en todo lo altos y ambas partes creen que la otra acabará cediendo.

Para Iglesias la única alternativa a la coalición sería una alianza entre el PSOE y Ciudadanos, una posibilidad que da por hecho que los socialistas llevan semanas sondeando. De hecho, Irene Montero afirmó que el líder del PSOE les dijo el martes «que prefiere de momento buscar el apoyo de la derecha». La portavoz parlamentaria rompió con esta revelación la discreción que la formación morada se ha autoimpuesto en las negociaciones. Su homóloga socialista en el Congreso, Adriana Lastra, negó de inmediato y de forma tajante que el presidente en funciones hiciera esa confidencia a su interlocutor. Es más, recalcó que Sánchez le reiteró que es «su socio preferente».

El líder de Podemos insistió este miércoles en la necesidad de que su coalición esté en el Consejo de Ministros. Debe ser así, dice, para vigilar que los acuerdos que se firmen con los socialistas se cumplen. «Los papeles aguantan promesas preciosas pero después no se cumplen», afirmó, antes de rematar que «fiarse de la palabra de un político es lo más imprudente que se puede hacer en la vida».

Unidas Podemos cree que si se queda fuera del Ejecutivo, Sánchez jugaría a dos bandas. Pactaría medidas sociales con la izquierda, mientras que se apoyaría en la derecha para plasmar un programa económico de perfil conservador. La propuesta de Iglesias a Sánchez es que Unidas Podemos se haga cargo de carteras en un número proporcional a sus 42 escaños. Reconoce, de hecho, que los socialistas deberán tener una representación mucho más numerosa en el Gobierno, dos tercios por un tercio. Más en concreto, ha pedido carteras con competencias sociales, una de los cuales quedaría en sus manos. El Ministerio de Trabajo es uno de sus principales objetivos.

La clave

Nuevo calendario.
La segunda intentona sería ya en septiembre y sólo haría falta mayoría simple, no absoluta.