El plante de EH Bildu y la abstención del PP permiten la subida de sueldos a los profesores de la concertada

El parlamentario de EH Bildu Iker Casanova./Blanca Sáenz de Castillo
El parlamentario de EH Bildu Iker Casanova. / Blanca Sáenz de Castillo

La coalición soberanista se niega a votar la ley en «repulsa» a la actitud del Ejecutivo en su tramitación

Koldo Domínguez
KOLDO DOMÍNGUEZVitoria

Cuando la política parece que no puede ofrecer más sorpresas, siempre hay una última pirueta, un truco de última hora sobre el escenario que sobrepasa las expectativas. Así ha ocurrido en el pleno de este jueves en el Parlamento vasco. El 'artista' ha sido EH Bildu durante el debate de los tres proyectos de ley presentados por el Gobierno vasco para mitigar los efectos de la prórroga presupuestaria. En juego estaba la subida de los sueldos de los profesores de la concertada, una vez que Elkarrekin Podemos había anunciado la pasada semana que se abstendría (y por lo tanto facilitaba su aprobación) en las otras dos normas sobre la mesa: la del incremento de las nóminas de los funcionarios y la de la mejora de las percepciones de la RGI.

La aprobación de la tercera ley estaba en manos de EH Bildu y PP. Pero la coalición abertzale se ha encargado de despejar la incógnita en su primer turno de intervención de la sesión. Ha sido el parlamentario Iker Casanova el que ha anunciado que su grupo se negaba a participar en la votación de cada una de las tres leyes. Algo así como una huelga de brazos caídos en «repulsa» por las formas empleadas por el Gobierno en la tramitación de estas leyes. «No nos pidan que ahora seamos sus palmeros», ha asegurado desde la tribuna.

Un golpe de efecto que le evitaba a EH Bildu posicionarse públicamente sobre estas tres normas. Ante la opinión pública y a tres meses de las elecciones no queda como salvavidas del Gobierno –ésa ha sido su crítica contra Elkarrekin Podemos–, pero tampoco se posiciona en contra de medidas que benefician a muchos miles de electores. Una «maniobra» que en la Cámara algunos han comparado con la actitud de una avestruz. «EH Bildu se ha visto en un callejón sin salida. Estaba descolocado y lo fácil ha sido no votar, que en realidad es como abstenerse», ha valorado al final de la sesión el consejero de Hacienda, Pedro Azpiazu.

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Despejada la incógnita principal faltaba por saber la postura del PP sobre el incremento salarial a los profesores de la concertada. Ya se sabía que iba a votar a favor de la subida a los funcionarios y en contra de la de la RGI, pero había dudas respecto a su postura en la tercera ley. Finalmente se ha abstenido.

Este miércoles Alfonso Alonso reclamó al Gobierno un «gesto de su compromiso» con la mejora de la financiación de la red concertada. El encargado de hacérselo ha sido el consejero de Hacienda. «Es conocido que el Gobierno lleva tiempo trabajando en medidas que pudieran ayudar a afrontar la realidad demográfica y fortalecer el apoyo en el ámbito de la educación especial para contribuir a la mejora educativa y ayudar a la normalización de la actividad en la escuela concertada», ha asegurado Azpiazu.

Este pleonasmo y alambicada declaración –«tibio gesto», en palabras del parlamentario Antón Damborenea– ha servido al PP para justificar su abstención, pero tal y como ha dejado claro el propio Damborenea, no arregla el problema de fondo de la red concertada, que continúa «infrafinanciada» por parte del Gobierno vasco.

El Ejecutivo sale del pleno de este jueves con las tres leyes que había presentado a la Cámara aprobadas. Después de varias semanas de bronca política por su inicial intención de comprimir en una única ley las tres subidas, el resultado es que les ha logrado sacar adelante. Tras el evidente desgaste sufrido al tener que retirar su primera propuesta y trocearla en tres, salva el primer órdago. «No sé si para este viaje hacían falta tantas alforjas», ha asegurado gráficamente Azpiazu. Eso sí: sin recabar el apoyo completo de ninguno de los grupos de la oposición y evidenciando su soledad de cara al resto de la legislatura.