El PP permitirá al Gobierno vasco reactivar la reforma de la RGI

Alonso y Urkullu, durante un pleno del Parlamento vasco. /EFE
Alonso y Urkullu, durante un pleno del Parlamento vasco. / EFE

Los populares facilitarán la tramitación parlamentaria de la norma, que llevaba un año paralizada, la semana en la que arranca la negociación de los Presupuestos

Octavio Igea
OCTAVIO IGEA

La reforma de la RGI, uno de los proyectos estrella del Gobierno, se reactiva tras un año paralizada. El PP ha anunciado esta mañana que va a permitir la tramitación de la ley en el pleno que celebrará el Parlamento el jueves, el último del curso. La norma no tiene garantizada su aprobación -el proceso durará meses-, pero el simple hecho de que vuelva a ponerse sobre la mesa es un importante guiño de los populares al PNV. Ocurre la misma semana en la que el Ejecutivo abrirá la negociación de los Presupuestos autonómicos con la oposición.

Hace justo un año el Gabinete Urkullu recibió un soberano varapalo a cuenta de la reforma de la RGI que evidenció su situación minoritaria en el Parlamento. PNV y PSE, los partidos que sustentan al Gobierno, propusieron al pleno la toma en consideración del anteproyecto de ley pero acabaron por retirarla del orden del día de aquel pleno al constatar que la oposición iba a sumar sus votos para tumbar la petición de tramitación. Por diferentes razones, EH Bildu, Elkarrekin Podemos y PP consideraban que la propuesta del Ejecutivo es «inasumible», y sus enunciados, «lamentables».

Entre otros asuntos, la reforma de la RGI que propone el Gobierno -la ley actual tiene once años- limita la prestación a una ayuda por domicilio y propone crear una renta específica para jubilados -el 25% de los perceptores de la RGI son actualmente mayores con pensiones muy bajas-. La cuantía base será de 455 euros y aumentará con complementos. La renta máxima garantizada en una unidad convivencial de un solo miembro ascendería a 659 euros, 15 más que ahora.

Desde el aplazamiento de hace un año el Departamento de Políticas Sociales no ha mantenido reuniones oficiales con la oposición para intentar reconducir la situación, pero se ve ante la necesidad de forzar la máquina y volver a intentar la toma en consideración del proyecto de ley en el Parlamento. ¿Por qué? Porque si la tramitación no arranca ya no habrá tiempo material para aprobar la reforma de la norma. A la legislatura le quedan, como mucho, 12 meses de actividad antes de que se convoquen elecciones. Elkarrekin Podemos volverá a votar en contra de la toma en consideración y EH Bildu no hará público su voto hasta el mismo jueves.

En este escenario ha aparecido el PP. Fuentes populares confirman que facilitarán, posiblemente con su abstención, la tramitación de la ley, aunque han advertido de que el texto sigue sin ser de su agrado, por lo que prevén presentar una batería de enmiendas durante la tramitación. El líder de los populares vascos, Alfonso Alonso, ya exigió hace dos semanas al lehendakari que se eleven los controles sobre los trabajadores que cobran la RGI para reducir el fraude. «Mejorar» la ley de la RGI es precisamente una de las condiciones que el PP ha impuesto al Gobierno para sentarse a negociar las Cuentas de 2020. La otra es una «revolución fiscal» que Lakua no contempla y que se aleje de EH Bildu.

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