Pedro Sánchez espera que la fecha de la investidura rompa el bloqueo de Iglesias

Pedro Sánchez, en la Cumbre del G20 en Osaka (Japón)./
Pedro Sánchez, en la Cumbre del G20 en Osaka (Japón).

Una vez que acuerde con Batet el día del debate de investidura, volverá a citar en la Moncloa a Casado, Rivera e Iglesias

José María Camarero
JOSÉ MARÍA CAMAREROEnviado especial a Osaka (Japón)

Pedro Sánchez va a jugar con la baza del calendario para forzar a que Pablo Iglesias «fije» su posición respecto a la investidura cuando conozca el día en el que tendrá lugar. Será el próximo martes, cuando el candidato socialista se reúna con la presidenta del Congreso de los Diputados, Meritxel Batet, para comunicarle su decisión. Confía en que entonces «cambien las dinámicas» de bloqueo que ahora rodean la negociación, según apuntan fuentes de la Moncloa. De los gestos se pasaría a los hechos.

Con esa jornada marcada en rojo en el calendario, espera que el contexto cambie, aunque esa situación no implique un apoyo definitivo del partido morado a su investidura. Sánchez no quiere estirar los plazos del limbo que la propia Constitución concede a este tipo de situaciones. La ley solo establece que hasta que no se convoque el primer debate no corre el reloj que marcaría una nueva cita electoral. Considera, según las fuentes de Moncloa, que para qué esperar, porque lo que no se puede desatascar ahora tampoco se resolverá tras el verano.

Tras participar en la clausura de la Cumbre del G-20 en Osaka (Japón), Sánchez reiteró que «no tiene intención de especular» porque juega en contra de la estabilidad. De hecho, apuntó que ya tiene «una ligera idea» de cuáles serán los plazos de la investidura y los caminos que recorrerá después. Una vez que el martes se conozca la fecha, volverá a reunirse con el líder del PP, Pablo Casado; el de Ciudadanos, Albert Rivera; y por supuesto con Iglesias, aunque se desconoce el orden. Al mismo tiempo, la portavoz parlamentaria, Adriana Lastra, contactará con el resto de grupos.

Por eso, Sánchez ha acotado su investidura a las próximas cuatro semanas. En ese plazo, como muy tarde, Unidas Podemos tendrá que decidirse. España, subrayó en la ciudad japonesa, «necesita un Gobierno en julio, no en agosto ni en septiembre» y reiteró el llamamiento a las demás fuerzas para que no bloqueen al PSOE porque «es lo mismo que bloquear la voluntad de la mayoría expresada en las urnas».

Insistió en formar un «gobierno de cooperación» con el partido liderado por Iglesias, al que insistió en que «no hay alternativa» al PSOE. «España no se puede parar», remarcó. Fuentes de la Moncloa recordaron que la propuesta de Iglesias de gobierno de coalición con el PSOE no ha triunfado entre los votantes sino que, al revés, retrocedió en sufragios en el caso de Podemos en las elecciones del 26 de mayo.

Ejecutivo de izquierda

Tras reunirse de nuevo el pasado martes con Iglesias, y aunque el encuentro terminó sin avances, Sánchez mantiene su idea de «gobernar desde la izquierda», con políticas sociales y laborales como las desarrolladas durante los últimos 12 meses. Pero sin miembros de Podemos en el Consejo de Ministros. «Nuestra propuesta -explicó- es razonable, sensata y obedece a una cooperación mayor que la que hemos tenido hasta ahora». Quiere a Podemos como «socio preferente» con «representación en la Administración Pública», pero no con carteras ministeriales.

Pero también mira a su derecha, aunque sea un gesto condenado al fracaso, para exigir a PP y Ciudadanos que se abstengan en la investidura por responsabilidad. Quiere entenderse «con todos los partidos políticos dentro de la Constitución». Considera que si se definen como constitucionalistas no es mucho pedir que al menos se abstengan. Por eso, extendió a populares y liberales la responsabilidad de que pueda haber un adelanto electoral. «Si no hay alternativa y votan que no, lo que le están diciendo a la sociedad española es que no haya gobierno. ¿Cuál es la solución?» se preguntó.

Nada más concluir este sábado la cumbre del G-20, Sánchez inició su viaje desde Osaka a Bruselas donde este domingo tiene lugar un Consejo Extrordinario de la Unión Europea en el que se negociarán los altos cargos, como el presidente de la Comisión, donde quiere que el socialismo europeo y España jueguen un papel clave con el aval del triunfo del PSOE en las últimas elecciones.