Los ojos en la nuca

Jordi Pujol./EFE
Jordi Pujol. / EFE
Manuel Alcántara
MANUEL ALCÁNTARA

A hora que todos somos croatas honorarios estamos aprendiendo a mirar las cosas de otra manera y hay quienes quieren llevar a Modric al poder. El gran futbolista se lo merece todo, pero no sabemos si los demás nos merecemos a él. Al menos sabemos que su país no tiene más que cuatro millones de habitantes y es el más pequeño que accede a la final de un Mundial desde hace cerca de 70 años. La historia nos está obligando a aprender geografía. Mientras, el Gobierno sigue buscando a «los desaparecidos del franquismo» y la ministra de Justicia quiere reformar la ley de memoria histórica antes de reformar la memoria individual. ¿Dónde se ocultan a los desaparecidos? Se fueron sin dejar señal de su paradero, mientras Pedro Sánchez defiende la enseñanza sólo en catalán ante el regocijo de Torra.

Vuelven al proscenio los Pujol, acusados de blanquear 28 millones al mismo tiempo que les investigaban. Hay gente que tiene tiempo para todo, hasta para investigar el dinero que se va a llevar el gran Cristiano Ronaldo cuando le dejen hacer cuentas. El gran jugador tiene derecho a todo, pero ni a un euro más. Estamos en el país de las cuentas de nunca acabar, quizá porque a nadie le conviene echarlas, por si no le salen.

Ojos que no ven lo que ver desean, que verán que vean, se pregunta el 'Cancionero Anónimo'. La mitología infantil dura para siempre, aunque no se renueven los cromos, ya que lo que nos ha fallado siempre es el pegamento. La terrible familia Pujol está acusada de blanquear 28 millones a la vez que les investigaban. El tiempo es oro, como suele decirse hablando en plata, y el Tribunal Supremo insta al Gobierno a cumplir sus compromisos. Son más numerosos que los compromisarios y las cuentas no salen.

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