El fiscal pide elevar a ocho años las penas a los condenados por el 'caso Alsasua'

La sala de Apelación de la Audiencia Nacional. /Efe
La sala de Apelación de la Audiencia Nacional. / Efe

Seis nuevos testigos declaran en la Sala de Apelación que dos de los culpados no participaron en la agresión a los guardias civiles, pero el Ministerio Público rechaza la «teoría del montaje»

EL CORREO

La vista de hoy en la Audiencia Nacional sobre el 'caso Alsasua', que ha tenido en lugar en la Sala de Apelación, ha concluido con la petición por parte del fiscal de un incremento de las penas a las que ya fueron condenados los ocho acusados por agredir a dos guardia civiles y sus parejas en la localidad navarra el 15 de octubre de 2016. El Ministerio Público estima que lo que sucedió esa noche fue un acto terrorista y ha rechazado la «teoría del montaje».

En junio, la Audiencia Nacional condenó a a 13 años de prisión a Ohian Arnanz; a 12 a Adur Ramírez y Jokin Unamuno; a 10 a Iñaki Abad; a nueve a Julen Goicoechea, Jon Ander Cob y Aratx Urrizola; y a dos a Ainara Urquijo, siendo esta última la única que se encuentra en libertad, por delitos de atentado, lesiones y desórdenes públicos. Se trata de las penas más altas contempladas para este tipo de casos, si bien se descartaron condenas por delitos terroristas

Durante la vista de hoy, se han presentado seis nuevos testigos de la agresión que han desvinculado de los hechos a dos de los ocho jóvenes condenados. Estas personas han declarado a propuesta de las defensas de Julen Goicoechea y Jon Ander Cob. Concretamente, han indicado que el primero estuvo esa noche en el bar Koxka de la localidad, pero que no le vieron agredir a nadie, y que el segundo directamente no estuvo.

Todos los testimonios aceptados por la Sala de Apelación han ido en la misma línea, incluido el de una joven que se ha presentado como amiga de María José N. C., la novia del teniente de la Guardia Civil, que también fue agredida. Según las defensas de los acusados, esta declaración ha ido en la misma línea de la que ya prestó otro testigo durante el juicio del año pasado, Kennett Paulette, quien también dijo ser amigo de la joven.

La testigo ha reconocido que la noche de los hechos, en un momento dado, vio al teniente tendido en el suelo y a María José agachada ayudándole y asustada, pero ha querido dejar claro que no vio a Julen Goicoechea pegar a nadie ni empujar, aunque sí estuvo en el bar, y que a Jon Ander Cob no le vio por allí. Cuando todo se tranquilizó, la testigo ha asegurado que se marchó a casa y que al día siguiente envió un mensaje a María José para interesarse por su estado, pero ésta no le respondió. No ha vuelto a hablar con ella desde entonces, ha añadido.

Diferentes puntos de vista

La valoración sobre estos testimonios varía según opinen acusaciones y defensas. Para las primeras -Fiscalía, Abogacía del Estado, acusaciones populares que ejercen Covite y la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC)-, no aportan mucho valor a la prueba que ya fue examinada en el juicio del año pasado y se mantienen en su acusación por delitos terroristas.

El fiscal, José Perals, ha negado que haya ningún tipo de «conspiración» o «montaje policial» en esta causa: «No estamos ante una causa general de la Guardia Civil contra los acusados. Estamos ante un atentado contra la Guardia Civil y contra dos mujeres, que no se olvide«. Por eso, el representante del Ministerio Público sigue pidiendo la condena por agresiones terroristas -lo que podría elevar las penas a 50 años-, ya que, tal y como ya dijo en el juicio, los ocho acusados son «herederos» de las ideas y la estrategia que dictó la banda terrorista ETA y que llevó a las «peores atrocidades» cometidas durante medio siglo.

Por su parte, el abogado de Covite, Rubén Múgica, considera que las declaraciones escuchadas este miércoles están «descontextualizadas», toda vez que los testigos ya conocen lo que se declaró en el juicio y las consecuencias del mismo. Además, ha censurado que a pesar de haber una sentencia y con el paso de los años la agresión de Alsasua se siga viendo como una pelea de bar.

«Todas las dudas del mundo»

Los abogados de Goicoechea y Cob, lo que han dicho los testigos hace entender que existen «todas las dudas del mundo» sobre la participación de sus defendidos en los hechos, ya que sólo fueron condenados por las afirmaciones de las víctimas, palabras que no han sido corroboradas por otros testigos. Después de la vista, la portavoz de los familiares de los condenados, Isabel Pozueta -la madre de Adur Ramírez-, ha manifestado a los medios de comunicación que no entiende por qué las acusaciones continúan pidiendo condenas por terrorismo y que esto debe obedecer a determinados «intereses». La abogada de Cob, por su parte, ha dicho que las pruebas testificales aportadas hoy son «muy contundentes» y que tanto ella como el letrado de Julen Goicoechea esperan que cambie la sentencia para sus defendidos.