Unos 100.000 hombres y mujeres de las Fuerzas Armadas (FAS) con empleo inferior a capitán, lo que incluye a tenientes graduados con cinco años de academia o subtenientes con 35 años de servicio, cobran nóminas inferiores a las de un guardia civil o un ... policía nacional que acaban de salir de la academia. Un soldado o un marinero -unos 76.500 efectivos en total- que puede llegar a manejar sistemas de armas valorados en 13 millones de euros reciben 60 euros más que el Salario Mínimo Interprofesional, 950. Mientras que un militar que pase a la reserva a los 63 años perderá poder adquisitivo pese al compromiso de eliminar esta anomalía desde hace cinco años.
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«Saturados» de elogios por su servicio a la ciudadanía durante esta pandemia -Pedro Sánchez ha puesto a disposición de las comunidades 2.000 rastreadores militares formados en un mes-, las asociaciones de uniformados consideran que tras muchos años de falsas promesas para mejorar sus salarios ha llegado el momento de pasar de las palabras a los hechos.
La gota que ha colmado el vaso es la última versión del proyecto que prepara el Ministerio de Defensa sobre las condiciones económicas de los militares. La propuesta no colma las pretensiones mínimas del colectivo, más si cabe tras ver cómo sus colegas de la Guardia Civil han mejorado sustancialmente sus nóminas.
No obstante, el discurso público de la ministra Margarita Robles sigue un cariz alejado de la realidad económica de los militares. «Han sido muy generosos, estando en primera línea, ayudando a la gente. España tiene una deuda de gratitud con sus Fuerzas Armadas por el trabajo en la operación 'Balmis' sin pedir nada a cambio», agradeció la semana pasada durante su visita al cuartel general del Mando de Ingenieros en Salamanca.
Este apreciación de Robles a la «generosidad» de los militares dista mucho del malestar que se ha extendido en los cuarteles por la situación retributiva. No solo en boca de los portavoces de las asociaciones profesionales consultadas, sino de los cientos de uniformados que les transmiten su pesar por el sacrificio personal que supone la pandemia mientras la «propaganda» del Ministerio proyecta una imagen idílica.
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«No somos mano de obra barata y callada. Obediencia, rápida actuación, profesionalidad y disponibilidad total han de tener un reconocimiento en derechos laborales y retributivos», señalan desde la Asociación Unificada de Militares Españoles (AUME). «Con los elogios no se pagan las facturas y no se dignifica nuestra situación personal».
El anterior Jefe del Estado Mayor de la Defensa (Jemad), el general Fernando Alejandre, reconoció en el Congreso que en 2019 debíamos ver políticas de personal relacionadas con la subida de retribuciones. Pero esta previsión nunca se consumó.
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Atados también por la coyuntura de la prórroga de los Presupuestos de 2018, las asociaciones AUME, ASFASPRO (suboficiales), ATME (tropa y marinería) y UMT enviaron el 4 de agosto una carta a la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, pidiéndole un primer paso en la elaboración de las cuentas. Se trata de una partida cercana a los 200 millones para mejoras salariales, que de forma progresiva irían aumentando en los próximos ejercicios. No obstante, la falta de un «dialogo sincero» con el Ministerio de Robles ha llevado a las asociaciones a mantener la manifestación convocada el 19 de septiembre en Madrid, que pasará por el Congreso.
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